10 septiembre 2007

ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA



ARMAS CONVENCIONALES

· armas de fuego
· cuchillos
· dinamita
· explosivo c-4

ARMAS NO CONVENCIONALES

· nucleares
· químicas
· biológicas
· radiológicas





1. ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA. Definiciones.

v Las armas de destrucción masiva son armas capaces de infligir una destrucción a gran escala de la propiedad y/o a la población, utilizando materiales químicos, biológicos, o radiactivos.

v Los periódicos británicos llamaron “armas de destrucción masiva” por primera vez en 1937 a los aviones bombarderos, cuando la Luftwaffe nazi bombardeó pueblos (como Guernica) durante la Guerra Civil Española.

v Definición de Armas de Destrucción Masiva, según el FBI:

· Cualquier dispositivo explosivo o incendiario: bombas, granadas, cohetes, misiles, minas, u otros dispositivos con una carga de más de cuatro onzas.

· Cualquier arma diseñada o con la intención de causar muerte o serias lesiones corporales por medio de la liberación, diseminación, o impacto de sustancias químicas tóxicas o venenosas o sus precursores.

· Cualquier arma que involucre un organismo patógeno.

· Cualquier arma diseñada para liberar radiación o radiactividad a un nivel peligroso para la vida humana.


v Armas de destrucción masiva, según Gert G. Harigel, experto en armas químicas:

Por un lado, las armas químicas han resultado ser altamente ineficaces en la guerra; por otro, las armas biológicas nunca han sido desplegadas a una escala significativa. Estos dos tipos de armas deberían ser designadas mejor como “armas de terror” cuando se usan contra civiles, y “armas de intimidación” cuando se usa contra soldados. Solamente las armas nucleares son completamente diferentes por su poder explosivo, radiación calorífica y su radiactividad, por lo tanto son las únicas armas a las que deberían llamarse de “destrucción masiva”.

v También se han propuesto los términos “armas de destrucción indiscriminada”, “armas de disrupción masiva” y “armas de efectos catastróficos”.

2. DESARROLLO

El uso de las armas de destrucción masiva (en adelante, ADM) debe involucrar bajas colectivas, especialmente muertes.

En ciertas ocasiones, armas convencionales crean una gran destrucción masiva, como en el caso de los ataques con bombas por parte de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial: los objetivos eran civiles y las muertes sumaron decenas de miles en Dresde y cien mil en Tokio. Pero en realidad, una verdadera ADM es capaz de crear la misma cantidad de bajas con una sola arma.

Aunque las armas químicas, biológicas y nucleares (y radiológicas) se agrupan bajo el término “armas de destrucción masiva”, difieren entre sí por su producción, letalidad y efectos.

Las armas nucleares son las más potentes de las tres: matan a un gran número de personas, pero también destruyen edificios y contaminan grandes áreas con lluvia radiactiva.

Las armas químicas y biológicas no destruyen la infraestructura, y existe la posibilidad e defenderse mediante el uso de máscaras, trajes protectores, escudos y procedimientos de descontaminación. Por supuesto, todo este bagaje de protección dificulta en gran medida los movimientos de las tropas. Los agentes biológicos pueden matar a tantas personas como un arma nuclear, pero actúan más lentamente y son difíciles de liberar efectivamente.

v Armas nucleares

Un arma nuclear consiste en un misil, un cohete, una bomba o un escudo de artillería con una cabeza nuclear.

Las armas nucleares no solo destruyen vidas humanas, sino también infraestructuras.

Se conoce el poder destructivo de este tipo de armas a partir de las bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki.

En Hiroshima, una bomba de 15 kilotones mató a 140.000 personas; en Nagasaki, el dispositivo de 21 kilotones mató a 70.000 personas. Estas dos ciudades fueron reducidas a ruinas por la onda expansiva de las explosiones y los incendios asociados.

Las modernas armas nucleares promedian un rendimiento de más de 100 kilotones. (Kilotón significa mil toneladas, y se usa como medida de potencia explosiva. Equivale a mil toneladas de TNT).

Un arma termonuclear tiene un rendimiento típico de 0.5 megatones (500 millones de toneladas de TNT. (Un megatón equivale a un millón de toneladas de TNT; las bombas de Hiroshima y Nagasaki, en comparación, tenían una potencia de “apenas” 0.02 megatones, o 20 kilotones).

Desde finales de la Guerra Fría, ha surgido un mercado negro nuclear en y alrededor de la ex Unión Soviética. En las nuevas repúblicas, las instalaciones donde se almacenan materiales nucleares con resguardadas pobremente, y ha habido muchos casos de contrabando de materiales nucleares a compradores desconocidos fuera de Rusia, usualmente por organizaciones criminales transnacionales. Un investigador ruso señaló recientemente, exagerando un poco, que “las papas se guardan mejor que los materiales radiactivos”.

Posiblemente las organizaciones criminales ya están en el negocio del contrabando de armas convencionales provenientes de los arsenales de los países del antiguo Pacto de Varsovia, y pueden “ofrecer” armas no convencionales a algunos clientes.

El mercado potencial para los materiales nucleares no se encuentra sólo en algunos Estados, sino también en desesperados movimientos de liberación nacional y grupos étnicos oprimidos. Actualmente hay unos 280 conflictos armados de variada intensidad en el mundo.

Además de Rusia, todavía hay significativas cantidades de materiales de grado de armas en Bielorrusia, Georgia, Latvia, Ucrania, Uzbekistán y Kazajistán.

v Armas químicas

Un ataque con armas químicas en una ciudad causaría miles de muertos y heridos. Un informe de la Oficina Técnica de Accesibilidad (OTA) sugiere que 1000 kilogramos de gas sarín esparcido en el aire de una ciudad con una densidad de entre 3000 y 10.000 personas por kilómetro cuadrado daría como resultado entre 300 y 8.000 muertes, dependiendo de las condiciones climáticas en el momento del ataque.

El “éxito” de un ataque con un arma química depende de:

Ø la pureza del agente

Ø factores climáticos (el viento, la cobertura nubosa, temperatura y precipitaciones)

Ø las propiedades físicas de la sustancia (incluyendo densidad, presión y punto de ebullición)

Ø la persistencia en el ambiente

Ø y el mecanismo de liberación.

Además, la letalidad de un agente químico depende de si el objetivo está defendido o no. Máscaras y trajes protectores brindan una protección completa contra las armas químicas (defensas que no existen para los ataques explosivos o incendiarios).

Durante la Primera Guerra Mundial, el gas mostaza y la clorina ocasionaron un millón de víctimas (de los cuales, 90.000 muertos). En la Segunda Guerra Mundial, los nazis habrían utilizado el gas zyklon-B contra los judíos, gitanos, prisioneros de guerra rusos, y otros.
La revolución de la información, incluyendo a Internet, en combinación con el gran número de físicos, químicos, ingenieros y biólogos, ha aumento el acceso a la información crítica de cómo se producen no solamente los explosivos sino también los venenos y los gases letales.

Las sustancias químicas precursoras son relativamente fáciles de obtener, ocultar y transportar. La liberación de armas químicas y biológicas es facilitada en gran medida por el acceso público al Sistema de Posicionamiento Global (GPS), que puede guiar pequeños vehículos aéreos tripulados o no con la letal carga.

El culto japonés Aum Shinrikyo (“Verdad Suprema”) intentó usar gas sarín (un gas nervioso), VX, gas mostaza y gas fosgeno en varios ataques sobre individuos y el público en general alrededor de Japón. El 20 de marzo de 1995, el grupo liberó gas sarín en el subterráneo de Tokio matando a 12 personas e hiriendo a 5.500. Cuando la policía allanó propiedades de Aum dos días después, encontró suficientes sustancias químicas como para matar a 4.2 millones de personas. En 1998, la fábrica de armas de Aum, “Satian No.7”, se convirtió en la primera instalación de producción química destruida bajo la Convención de Armas Químicas de las Naciones Unidas.

v Armas biológicas

Las armas biológicas son más difíciles de caracterizar en términos de letalidad. La razón es que jamás ha ocurrido un ataque a gran escala con armas biológicas. La misma Oficina Técnica de Accesibilidad estima que, dependiendo de las condiciones climáticas, 100 kilogramos de ántrax podría ocasionar entre 130.000 y 3.000.000 de muertos es una región urbana densamente poblada (3000-10.000 personas por kilómetro cuadrado).

v Armas radiológicas

Las armas radiológicas combinan materiales convencionales altamente explosivos con materiales radiactivos (como el plutonio) y pueden contaminar un área con radioisótopos. Mientras que las armas radiológicas tienen un potencial de contaminación a largo plazo, su letalidad a corto plazo es presuntamente baja. No ha habido usos registrados, hasta ahora.

Una bomba radiológica no es lo mismo que una bomba de fisión o de fusión nuclear, pero igualmente crea pánico. Causaría escasas víctimas masivas, a menos que estén involucradas grandes cantidades de plutonio.

3. PRODUCCIÓN DE ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

v Armas nucleares. Son las más desafiantes en su manufactura. Se necesitan muchas instalaciones complejas para producir el uranio altamente enriquecido o el plutonio para el núcleo de un arma nuclear. Además, se requieren significativas destrezas técnicas para diseñarla y prepararla. Un país que pueda adquirir el explosivo o el material nuclear fisible (más que manufacturarlo) puede acelerar su desarrollo de un arma nuclear.

v Armas biológicas. También son difíciles de producir. Obtener agentes biológicos y producirlos al por mayor es relativamente complicado. Sin embargo, preparar a estos agentes para su uso en armas es bastante difícil. Particularmente, lo es el hecho de producir las partículas del tamaño exacto para que sean inhaladas y retenidas en los pulmones de las víctimas. Otro desafío fundamental es asegurar que el agente (normalmente un microorganismo vivo) sobreviva durante el almacenamiento y la liberación. Este problema surge después de que el agente es colocado en un arma, tal como una bomba o una ojiva de un misil.

v Armas químicas. Son un tanto menos difíciles de producir. Sin embargo, para tener un impacto significativo estos agentes deben ser dispersados en grandes volúmenes y por lo tanto deben ser producidos a gran escala.


Autor: Sara B. Oyola
Enlaces externos
Army-technology.comhttp://www.army-technology.com/

Federal Bureau of Investigation
http://www.fbi.gov/

Federation of American Scientists
http://www.fas.org/main/home.jsp

Foreign Affairs. Published by the Council of Foreign Relations
http://www.foreignaffairs.org/

Global Security.org
www.globalsecurity.org/wmd/

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