30 agosto 2007

Territorios en conflicto: Cachemira



A raíz de mi anterior artículo, sobre la partición de la India, decidí escribir sobre uno de los territorios más conflictivos en la actualidad: Cachemira, que se encuentra en disputa entre dos países: la India y Pakistán. Sugiero la lectura del artículo anterior: Partición de la India, para entender mejor los antecedentes de este conflicto. Por otra parte, les comento que este es mi primer artículo completamente de mi autoría. Espero que lo disfruten!


1. Introducción

Cachemira es un territorio situado en la parte norte del subcontinente indio. Limita al norte con Afganistán y China, al este con China, al sur con India y al oeste con Pakistán.

Políticamente incluye tres regiones:
·
Territorios del Norte y Azad Kashmir, controlados por Pakistán
· Jammu y Cachemira, centro y sur de la región, administrados por la India
· Aksai Chin, región nororiental, administrada por China
Cachemira, que reclama su derecho a la autodeterminación, es uno de los focos de disputas internacionales más candentes de la actualidad. Ninguno de los países reconoce la administración de los otros sobre los terrenos disputados y los consideran zonas ocupadas ilegalmente.


2. Causas de la disputa sobre Cachemira

A partir de la independencia de la India colonial (1947), el subcontinente indio fue dividido en dos partes: la India, dominada por los hindúes pero nominalmente secular, y Pakistán, un estado musulmán.

A principios del siglo XIX, Cachemira estaba bajo el dominio sikh. Después de que los británicos derrotaron a los sikhs, en 1846, en vez de asumir un control directo sobre el área los británicos instalaron un gobernante hindú: el Maharajá.

Las posesiones territoriales del Maharajá incluían el área budista de Ladakh, la región de Jammu (predominantemente hindú), el valle de Cachemira (mayoritariamente musulmán) y pequeños reinos musulmanes al oeste. Durante el imperio británico era uno de los 560 principados autónomos leales a Gran Bretaña.

Al momento de la independencia india (1947) a los principados se les dio la opción de unirse, mediante un instrumento de accesión, a cualquiera de los dos nuevos dominios (India o Pakistán), teniendo en cuenta la posición geográfica de sus estados y la religión de sus habitantes.

El Maharajá, Hari Singh, quería mantenerse independiente, pero finalmente decidió acceder a la India, cediendo poderes claves al Gobierno indio a cambio de ayuda militar y la promesa de un referéndum.

India y Pakistán se enfrentaron, desde 1947, en tres guerras salvajes, de las cuales dos estuvieron motivadas por la cuestión de Cachemira: 1947, y 1965.

Concretamente, el problema está en la anexión de Cachemira por la India, a pesar del origen musulmán de la gran mayoría de su población.

3. Los reclamos rivales

Posición pakistaní: Islamabad sostiene que Cachemira debería haberse hecho parte de Pakistán en 1947, porque los musulmanes conforman la mayoría de la población en la región. Pakistán también argumenta que se les debería permitir a los cachemires votar en un referéndum sobre su futuro, después de numerosas resoluciones de las Naciones Unidas sobre la cuestión.

Posición india: India señala el Instrumento de Accesión firmado en octubre de 1947, según el cual el Maharajá, Hari Singh, accedió a unirse a la India. Por otra parte, Nueva Delhi no acepta un debate internacional sobre la cuestión, invocando el Acuerdo de Simla de 1972, que estipulaba una resolución por medio de conversaciones bilaterales.

Tanto India como Pakistán rechazan la opción de Cachemira como un estado independiente.
4. La peligrosidad del conflicto

Se trata de una de las disputas potencialmente más peligrosas del mundo, ya que en 1998 India y Pakistán se declararon potencias nucleares, haciendo continuas demostraciones de fuerza frente a sus rivales. En el peor de los casos, la disputa sobre Cachemira provocaría un conflicto nuclear.

La inflexibilidad de Nueva Delhi, que considera que la pertenencia de Cachemira a la India no es un asunto negociable, la masiva presencia militar y la marginación política de los cachemires suscitaron en 1989 una insurrección armada.

La militancia separatista y los choques fronterizos entre los ejércitos indio y pakistaní han dejado un número de víctimas mortales que asciende a decenas de miles, y una población en condiciones brutales por los combates y el miedo.

Nueva Delhi acusa a Islamabad de apoyar al “terrorismo” cachemir (cargo que fue siempre negado por Pakistán); Islamabad, a su vez, habla de una “lucha por la liberación nacional”; y los movimientos islámicos se refieren a una “guerra santa”.
5. Los militantes separatistas

Hay varios grupos separatistas, pero no todos son armados. No obstante, como en 1989 empezó la insurrección musulmana, el número de militantes separatistas armados se ha incrementado de cientos a miles. Uno de los grupos más sobresalientes es el de los Hizbul Muyahidin (Partido de los Mujaidines; partido de los “guerreros de Dios”), que son pro-pakistaníes.

El Frente de Liberación de Jammu y Cachemira (JKLF) era el grupo independentista más grande, pero se cree que su influencia ha disminuido.

Otros grupos se han agrupado bajo la Conferencia Hurriyat (Libertad) de Todos los Partidos (APHC), que aboga pacíficamente por el fin de la presencia india en Cachemira.

Las tentativas de proseguir conversaciones que entre el gobierno y los partidos separatistas han fracasado, porque los separatistas exigen que Pakistán se incluya en cualquier diálogo.

La India sostiene, a su vez, que no puede haber ninguna discusión tripartita que implique a Pakistán, porque acusa a este país de patrocinar la violencia en Cachemira.

6. El problema de la religión

La religión es el aspecto fundamental dentro de la disputa.

La partición en 1947 le dio a los musulmanes de la India un estado propio: Pakistán.

El Islam es practicado por aproximadamente un 65% de la población (y el 95% en el valle de Cachemira), con significativas minorías hindúes (67% en Jammu, pero 30% en todo el estado en general), budistas (51% en Ladakh, pero solamente el 3% del estado en general) y sikhs (2% del estado en general).

La población del estado de Jammu y Cachemira, administrado por la India, es musulmana en más del 60%: es el único estado en la India donde los musulmanes conforman la mayoría de la población.

Por lo tanto, se trata de un tema de fe común: los reclamos de Pakistán sobre Cachemira se deben a la mayoría de la población musulmana.
7. La Línea de Control

En enero de 1949 se estableció una línea demarcatoria como línea de cese del fuego, después de la primera guerra de Cachemira. En julio de 1972, después de un segundo conflicto, la Línea de Control fue reestablecida según los términos del Acuerdo Simla, con pequeñas variaciones sobre el límite anterior.

La Línea de Control pasa por una región montañosa de aproximadamente 5,000 metros de altura. Las condiciones son tan extremas que el frío intenso cobra más vidas que las esporádicas escaramuzas militares.

Al norte de la línea, las fuerzas rivales se han atrincherado sobre el glaciar Siachen (de más de 6000 metros de altura) desde 1984: se trata del campo de batalla más alto del planeta.

La línea divide a Cachemira en una proporción de dos a uno:

Jammu y Cachemira, administrada por la India, al este y sur (nueve millones de habitantes) y Azad (Libre) Cachemira, administrada por Pakistán, al norte y oeste (tres millones de habitantes
8. La participación de las Naciones Unidas: UNMOGIP

La Organización de las Naciones Unidas se encuentra presente en la región disputada desde 1949.

El Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en la India y Pakistán (UNMOGIP) monitorea la Línea de Control. Su misión es supervisar el alto el fuego entre la India y Pakistán en el estado de Jammu y Cachemira.
9. Estado actual de la situación

Aparentemente, durante los últimos tiempos se ha visto un gran deshielo en las relaciones entre la India y Pakistán. Ambos gobiernos han ido acercando posturas en pos de un acuerdo que garantice la estabilidad de la zona.

El 11 de julio de 2006, hubo una serie de atentados que acabaron con la vida de 190 personas en los trenes de Bombay. Tras varios meses de tensas relaciones, ya que Nueva Delhi acusaba a Pakistán de estar detrás de estos atentados, el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, y el primer ministro indio, Manmohan Singh, anunciaron, durante la XIV Cumbre de Países No Alineados, la reanudación del diálogo.

Desde fines del 2006 se ha mantenido varias reuniones, aunque ha quedado relegado el principal escollo (el tema de Cachemira) a favor del desarrollo de un acuerdo bilateral para la lucha contra el terrorismo que sacude a la región.

En marzo se aprobó el establecimiento de una serie de servicios de transporte de personas y mercaderías destinados a mejorar la conexión entre ambos países.

La situación geoestratégica de la zona ha cambiado muchísimo desde el fin de la Guerra Fría: la India se ha convertido en un importante aliado de los Estados Unidos. Pakistán ya no es el único socio norteamericano en el subcontinente.

Estados Unidos venderá tecnología a la India. Y ya que ambos países (India y Pakistán) disponen de armamentos nucleares, a nadie le interesa una disputa entre India y Pakistán.

La solución menos probable al conflicto de Cachemira es la independencia, porque tanto la India como Pakistán la rechazan rotundamente.

Islamabad estaría dispuesto a apoyar la realización de un referéndum en el valle para que sus habitantes puedan decidir sobre su futuro. Nueva Delhi se opone a la consulta: la mayoría de la población cachemir es musulmana, lo cual hace previsible un resultado a favor de la anexión a Pakistán.

La solución más favorable, hasta el momento, parece estar en el mantenimiento del estado territorial vigente, desmilitarizando la Línea de Control, y luchando en forma conjunta por la erradicación de los grupos extremistas que operan en el valle.

La posibilidad de mayores ataques militantes aumentará en la primavera, porque se derrite la nieve y los puertos de montaña se hacen accesibles para los infiltrados.


Autor: Sara B. Oyola

Bibliografía en la web

UNMOGIP: Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en la India y el Pakistán.
http://www.un.org/spanish/Depts/dpko/unmogip/index.html

Asiared. Portal en Internet que recoge en español la actualidad económica, política y cultural de Asia.http://www.asiared.com/buscador.php?palabra=Cachemira&tipo=0&seccion=0

Jammu & Kashmir. The complete knowledge base.http://www.jammu-kashmir.com/

Jammukashmir.nethttp://www.jammukashmir.net/

CIA: The World Factbookhttps://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/

23 agosto 2007

Partición de la India (agosto 1947)



La Partición de la India es el proceso que condujo a la creación, los días 14 y 15 de agosto de 1947, respectivamente, de los estados soberanos de Dominio de Pakistán (después, República Islámica de Pakistán) y Unión India (más tarde República de la India) a partir de la concesión de la independencia a la India Británica.

En particular se refiere a la partición de la provincia india británica de Bengala en el estado pakistaní de Bengala Oriental (más tarde, Pakistán Oriental, hoy Bangladesh) y el estado indio de Bengala Occidental, así como también la partición similar de la región del Punjab de la India Británica en la provincia de Punjab de Pakistán Occidental y el estado indio de Punjab.

La secesión de Bangladesh respecto a Pakistán en 1971 (la Guerra de Liberación de Bangladesh), no está cubierta por el término “Partición de la India”, ni tampoco lo están las anteriores separaciones de Ceilán (ahora Sri Lanka) y Burma (actual Myanmar) de la administración británica de la India. Ceilán, parte de la presidencia Madrás de la India Británica desde 1795 hasta 1798, se convirtió en una colonia de la Corona en 1798. Burma, anexada gradualmente por el Reino Unido durante 1826-1886 y gobernada como parte de la administración británica de la India hasta 1937, fue administrada directamente desde entonces. A Burma se le concedió la independencia el 4 de enero de 1948, y a Ceilán el 4 de febrero del mismo año.

India y Pakistán

Son dos países autónomos que nacieron legalmente al dar la medianoche del 15 de agosto de 1947. Las ceremonias de transferencia del poder se llevaron a cabo con un día de diferencia en Karachi, capital del estado de Pakistán, para permitirle al último virrey, Louis Mountbatten, asistir a las dos ceremonias, en Karachi y Delhi. Pakistán celebra su independencia el 14 de agosto y la India lo hace el 15 de agosto.

Antecedentes de la Partición

Finales del siglo XIX y principios del siglo XX

Las semillas de la partición fueron sembradas mucho tiempo antes de la independencia.

Shirin Keen afirma que los británicos, todavía temerosos de la amenaza potencial de los musulmanes que habían regido el subcontinente indio por más de 300 años bajo el Imperio Mughal, siguieron una política de dividir y reinar. La organización de los ciudadanos en comunidades religiosas también fue un rasgo del gobierno Mughal.

Cuando los indios bajo la ley británica comenzaron a organizarse para la independencia, las dos principales facciones comunales del movimiento nacionalista indio, y especialmente del Congreso Nacional Indio, lucharon por el control del movimiento y el control final del país. Los musulmanes se sentían amenazados por las mayorías hindúes. Los hindúes, a su vez, sentían que los líderes nacionalistas estaban “consintiendo” a la minoría musulmana y menospreciando a la mayoría hindú.

La AIML (Liga Musulmana para Toda la India) se formó en Dhaka en 1906 con musulmanes sospechosos de la corriente secular pero de mayoría hindú del Congreso Nacional Indio. En distintas oportunidades se propusieron varios escenarios diferentes.

Entre los primeros en hacer la demanda de un estado separado estuvo el escritor y filósofo Allama Iqbal, quien, en su discurso presidencial de la convención de 1930 de la Liga Musulmana dijo que sentía que una nación para los musulmanes era esencial en un subcontinente que de otro modo sería dominado por los hindúes. La Asamblea Sindh aprobó una resolución haciendo la demanda en 1935. Iqbal, Jouhar y otros en aquel entonces trabajaban para reclutar a Mohammad Ali Jinnah (quien hasta ese momento había trabajado para la unidad hindú-musulmana) para liderar el movimiento para esta nueva nación.

Para 1930, Jinnah había comenzado a desesperarse por el destino de las comunidades minoritarias en una India unida, y había comenzado a argumentar que los partidos de la corriente principal tales como el Congreso (del que alguna vez él había sido miembro) eran insensibles a los intereses musulmanes. En la conferencia de AIML de 1940 en Lahore, Jinnah hizo claro su compromiso de dos estados separados, una posición a partir de la cual la Liga nunca más vaciló:

“Los hindúes y los musulmanes pertenecen a dos diferentes religiones, filosofías, costumbres sociales y literaturas… Reunir estas dos naciones bajo un solo estado, una como minoría numérica y la otra como la mayoría, debe conducir a un creciente descontento y la destrucción final de cualquier estructura que pueda ser creada para el gobierno de tal estado”.

1932-1937

Sin embargo, organizaciones hindúes tales como la Mahasabha Hindú, aunque contraria a la división del país, también estaban insistiendo en el mismo abismo entre hindúes y musulmanes. En 1937, en la 19º sesión de la Mahasabha Hindú llevada a cabo en Ahmadabad, Veer Savarkar en su discurso presidencial afirmó que:

“La India no puede ser supuesta hoy como una nación unitaria y homogénea, sino que, por el contrario, hay dos naciones principalmente –los hindúes y los musulmanes”.

1937-1942

La mayoría de los líderes del Congreso era secularista y se oponía resueltamente a la división de la India sobre la base de la religión. Mohandas Gandhi era religioso e irénico, considerando que los hindúes y los musulmanes podían y debían vivir en concordia. Se oponía a la partición, diciendo:

“Mi alma entera se rebela contra la idea de que el Hinduismo y el Islam representen dos culturas y doctrinas antagónicas. Convenir a una doctrina así es para mí una negación de Dios”.

Durante años, Gandhi y sus adherentes lucharon por mantener a los musulmanes en el Partido del Congreso (el mayor éxito de muchos activistas musulmanes comenzó en la década de 1930), encolerizando en el proceso a los hindúes nacionalistas y a las indios musulmanes nacionalistas.

(Gandhi fue asesinado poco después de la Partición por Nathuram Godse, un nacionalista hindú que creía que Gandhi estaba apaciguando a los musulmanes a costa de los hindúes).

Políticos y líderes comunitarios de ambos lados estimulaban sospechas y temor mutuo, culminando en espantosos eventos tales como los disturbios durante el Direct Action Day de la Liga Musulmana, en agosto de 1946 en Calcuta, donde más de 5000 personas fueron asesinadas y muchas más resultaron heridas. Ya que el orden público se derrumbaba a todo lo largo del norte de la India y Bengala, aumentó la presión para buscar una partición política de territorios como un modo de evitar una guerra civil a gran escala.

1942-1946

Hasta 1946, la definición de Pakistán como lo exigía la Liga era tan flexible que podía ser interpretada como una nación soberana o como miembro de la India confederada.

Algunos historiadores creen que Jinnah (que decía que la India sería “dividida o destruida) pretendía utilizar la amenaza de la partición como una moneda de cambio para obtener más independencia para las provincias dominadas por los musulmanes (oeste) del centro, dominado por los hindúes.

Otros historiadores afirman que la real visión de Jinnah era una Pakistán que se extendía hacia áreas de mayoría hindú de la India, reclamando la inclusión del este del Punjab y el oeste de Bengala, incluyendo Assam, todo un país de mayoría hindú. Jinnah también luchó por la anexión de Cachemira, un estado de mayoría musulmana pero bajo el gobierno hindú; y la accesión de Hyderabad y Junagadh, estados de mayoría hindú pero con gobiernos musulmanes.

La Administración Colonial Británica consistía en una Secretaría de Estado para la India, una Oficina para la India, el Gobernador-General de la India, y el Servicio Civil Indio. Los partidos políticos indios eran: la Liga Musulmana para Toda la India, la Mahasabha Hindú, el Congreso Nacional Indio y la Liga Unionista Musulmana (principalmente en el Punjab).

La partición: 1947

El plan Mountbatten

La verdadera división entre los dos nuevos dominios fue hecha de acuerdo a lo que se conoció como el Plan 3 de Junio o Plan Mountbatten.

El límite entre la India y Pakistán fue determinado por un informe comisionado por el gobierno británico usualmente referido como el Radcliffe Award, en honor a Sir Cyril Radcliffe, el letrado londinense que lo escribió.

Pakistán nació con dos enclaves no contiguos, Pakistán Oriental (hoy Bangladesh) y Pakistán Occidental, separados geográficamente por la India. La India se formó a partir de las regiones de mayoría hindú de la colonia, y Pakistán a partir de las áreas de mayoría musulmana.

El 18 de julio de 1947 el Parlamento británico aprobó el Acta de Independencia India que terminaba el Acuerdo de Partición. El Acta de 1935 del Gobierno de la India fue adaptada para proveer un marco legal para los dos nuevos dominios. Tras la partición, Pakistán fue agregada como miembro de las Naciones Unidas, mientras que la República de la India asumió el escaño de la India británica como un estado sucesor.

A los 565 principados se les dio la oportunidad de elegir a qué país unirse. Aquellos estados cuyos príncipes no lograron acceder a un país o eligieron uno en desacuerdo con la religión de su mayoría, tales como Junagadh, Hyderabad y especialmente Cachemira, se convirtieron en objeto de muchas disputas. Los tres estados fueron finalmente anexados por la India.

La geografía de la partición: la línea Radcliffe

El Punjab (región de los cinco ríos al este del Indo: Jhelum, Chenab, Ravi, Beas, y Sutlej) consiste en interfluvios o doabs, o tractos de tierra situados entre dos ríos confluentes. Estos son los doabs: Sind-Sagar (entre el Indo y el Jhelum), el Jech (Jhelum/Chenab), el Rechna (Chenab/Ravi), el Bari (Ravi/Beas) y el Bist (Beas/Sutlej). A principios de 1947, en los meses que llevaron a las deliberaciones de la Comisión de Límites del Punjab, las principales áreas disputadas parecían estar en los doabs Bari y Bist, aunque algunas áreas en el doab Rechna fueron reclamadas por el Congreso y los Sikhs. En el doab Bari fueron disputados todos los distritos de Gurdaspur, Amritsar, Lahore y Montgomery. Todos los distritos (menos Amritsar, que era 46,5% musulmana) tenían mayorías musulmanas. Aunque en Gurdaspur, la mayoría musulmana era escasa (51,1%). A escala de áreas más pequeñas, solamente tres “tehsils” (sub-unidades de un distrito) en el doab Bari no tenían mayoría musulmana. Estos eran: Pathankot (en el extremo norte de Gurdaspur, que no estaba en disputa), Amritsar y Tarn Taran, en el distrito de Amritsar. Además, había cuatro tehsils de mayoría musulmana al este de Beas-Sutlej (con dos en los cuales los musulmanes superaban en número a los hindúes y sikhs juntos).

Antes de que la Comisión de Límites empezara las audiencias formales, se establecieron gobiernos para las regiones del Punjab Este y Oeste. Sus territorios fueron divididos provisionalmente mediante una división “nocional” basada en las simples mayorías de distrito. En el Punjab y en Bengala, la Comisión consistía en dos jueces musulmanes y dos no- musulmanes, con Sir Cyril Radcliffe como presidente común.

La misión de la Comisión de Límites del Punjab era: “Demarcar las fronteras de las dos partes del Punjab, determinando la mayoría de musulmanes y no musulmanes en las áreas contiguas. Para ello, se tendrán en cuenta otros factores”.

Cada lado (los musulmanes y el Congreso/ Sikhs) presentaron sus reclamos por consejo sin libertad de negociación. Los jueces tampoco tenían el mandato para comprometerse, y en todos los asuntos principales ellos se dividían de dos en dos, dejando a Sir Cyril Radcliffe la tarea individual de tomar las decisiones reales.

Independencia e intercambios de población

Masivos intercambios de población ocurrieron entre las dos naciones recién formadas en los meses siguientes a la Partición.

Una vez que se establecieron las fronteras, alrededor de 14.5 millones de personas cruzaron los límites hacia donde ellos suponían que estaba la relativa seguridad de la mayoría religiosa.

En base al Censo de 1951 de personas desplazadas, 7.226.000 de musulmanes fueron a Pakistán desde la India, mientras que 7.249.000 de hindúes y sikhs se trasladaron a la India desde Pakistán inmediatamente después de la Partición.

Aproximadamente 11.2 millones de personas, o el 78% de la transferencia de la población tuvo lugar en el oeste, con el Punjab con la mayor parte; 5.3 millones de musulmanes se trasladaron desde la India hasta el Punjab Occidental en Pakistán, 3.4 millones de hindúes y sikhs se trasladaron desde Pakistán hasta el Punjab Oriental, en la India. En otra parte del oeste, 1.2 millones se trasladaron en cada dirección desde y hacia Sindh.

Los gobiernos recién formados no estaban equipados para tratar con migraciones de tan asombrosa magnitud, y ocurrieron masivos hechos de violencia y matanzas en ambos lados de la frontera. Las estimaciones del número de muertes oscilan entre las 200.000 y un millón de personas.

Bengala

La provincia de Bengala fue dividida en dos entidades separadas: Bengala Occidental, perteneciente a la India, y Bengala Oriental, perteneciente a Pakistán. Bengala Oriental fue rebautizada como Pakistán Oriental, y más tarde se convirtió en la nación independiente de Bangladesh, después de la Guerra de Liberación de Bangladesh, en 1971.

Sindh

Los sindhis hindúes hubieran permanecido en Sindh después de la Partición, si no hubiera sido por la violencia que estalló cuando masivas cantidades de musulmanes hablantes de urdu comenzaron a entrar en Sindh. Ellos comenzaron atacando a la población hindú. Antes del anuncio de la Partición, había 1.400.000 sindhis hindúes abandonando sus hogares, marchándose la mayoría de ellos con algo más que sus ropas.

Históricamente, había habido algunos conflictos menores de vez en cuando, pero por lo general, ambos, hindúes y sindhis-musulmanes coexistían sin demasiadas tensiones.

Mientras que algunos sindhis musulmanes se regocijaron por la partida de sus ricos vecinos hindúes porque sentían que ganarían a causa de su partida, muchos sindhis musulmanes de hecho ayudaron a sindhis hindúes a escapar a la India y los salvaron de las turbas musulmanas no sindhis.

El destino de los sindhis hindúes fue trágico. Mientras que muchos de ellos habían sido prósperos en sus tierras natales, ahora se convirtieron en parias y se refugiaron en otras partes de la India, viviendo en la penuria y la privación.


traducido por: Sara Benedicta Oyola
veasé el artículo original en: Partition of India, en: wikipedia, the free encyclopedia,
http://en.wikipedia.org/wiki/Partition_of_India

17 julio 2007

Perfiles: Ramzan Kadyrov, presidente de Chechenia


Ramzan Kadyrov, hijo del asesinado presidente Akhmad Kadyrov y figura prominente de la política chechena, fue postulado para la presidencia chechena por el presidente ruso Vladimir Putin en la primavera de 2007 y aprobado casi por unanimidad por el parlamento checheno. Asumió en su cargo en abril (2007).


Su predecesor, Alu Alkhanov, había sido trasladado a un puesto en el gobierno ruso algunas semanas antes.

Ramzan Kadyrov se convirtió en primer ministro en marzo de 2006 cuando su predecesor, Sergei Abramov, resultó gravemente herido en un accidente automovilístico.

Demasiado joven para la carrera presidencial tras la muerte de su padre (en ese entonces él tenía 27 años, y la edad requerida por la Constitución chechena era de 30 años) respaldó a Alu Alkhanov en las elecciones de 2004 y asumió el cargo de vice-primer ministro.
Kadyrov juró vengar a su padre. Grupos defensores de los derechos humanos han criticado las actividades violentas de una poderosa milicia conocida como la “Kadyrovtsy”, que consiste en miles de efectivos paramilitares con la misión declarada de aniquilar a las fuerzas rebeldes.

Kadyrov niega las acusaciones que señalan que esta fuerza estaría detrás de la mayoría de los asesinatos, secuestros y crímenes peores en Chechenia, aunque ha admitido que hay algunos elementos “oscuros” dentro de ella.


Un luchador rebelde en su juventud, ahora elogia al presidente ruso Vladimir Putin, y es el líder local del partido Rusia Unida.


Kadyrov se defiende a sí mismo contra las críticas sobre su historial sobre derechos humanos, insistiendo en que es necesaria una ley de hierro para traer la estabilidad. Como primer ministro, supervisó el desarrollo de numerosos proyectos de construcción.


Se describe a sí mismo como un creyente en el Islam tradicional.

04 julio 2007

Chechenia 2007: el dominio de Ramzan Kadyrov

Según varios expertos en geopolítica, el conflicto entre la civilización occidental y la islámica es una realidad inminente. El choque de civilizaciones ha alcanzado nuevos niveles de violencia por ambas partes. En este contexto, el asesinato de Shamil Basayev ha marcado un punto de inflexión en el éxito de las fuerzas rusas en su lucha contra el terrorismo en el Norte del Cáucaso. Basayev era un notorio terrorista chechenio que planeó y ejecutó algunos de los ataques más sangrientos en Rusia, incluyendo los mega- ataques en Budyonnovsk, Nord Ost y Beslán. Algunos opinan que su muerte marcó el “principio del fin” del conflicto con Chechenia.

El asesinato fue ciertamente una victoria para las fuerzas rusas de seguridad (en lo político y lo militar). Basayev había tenido un impacto directo en Rusia y su gobierno por más de diez años. Se había eliminado a un adversario poderoso, inteligente y realmente inventivo. Además del asesinato de Basayev, 739 militantes, incluyendo a 24 líderes terroristas fueron detenidos. Más de 70 militantes y cinco líderes de facción se rindieron voluntariamente ante las autoridades federales.

La victoria política se sitúa en el hecho de que Basayev no fue muerto por miembros de una facción enemiga chechena, sino más bien por las fuerzas especiales rusas en una operación cuidadosamente planificada. Esto demostró la capacidad de las Fuerzas Federales de Seguridad en completar la lista de líderes chechenos que fueron señalados por el gobierno ruso cinco años antes del asesinato de Basayev el 10 de julio de 2006. La lista incluía a los infames terroristas Basayev, Hattab, Gelayev y Barayev. El otro grupo de líderes chechenos, eliminados por tropas rusas desde principios de la década de 1990 (Dudayev, Yandarbiyev, Maskhadov y Sadulayev) adhería a una ideología de guerra de guerrillas y suponían una amenaza terrorista menos inmediata para Rusia.

¿Cuáles son los líderes terroristas que quedan en el Norte del Cáucaso? En primer lugar, Dokku Umarov, el llamado presidente de Ichkeria, feroz terrorista capaz de llevar a cabo ataques contra objetivos civiles locales. Y quedan solamente otros dos líderes terroristas importantes en Chechenia: Rapan Halilov y Magas. Suleiman Imurziyev, también conocido como Hairullah, fue asesinado por fuerzas de seguridad chechenas respaldadas por Rusia antes de la asunción del presidente Kadyrov el 4 de abril de 2007.

Es importante señalar que la operación para asesinar a Basayev permitió que las autoridades rusas intervinieran en la tentativa de las fuerzas de la seguridad de Kadyrov de tomar el control completo de las operaciones contraterroristas en Chechenia hasta que todos los líderes terroristas fueran arrestados o liquidados. Concretamente, asesinando a Basayev, los servicios de seguridad rusos recuperaron la confianza y la legitimidad para ejercitar su autoridad en Chechenia.

A pesar de la importancia de esta operación contraterrorista, el asesinato de Basayev no desempeñó el papel principal en la resolución del conflicto checheno. El problema es que, durante el período de independencia chechena de facto, el liderazgo separatista checheno se dividió ideológicamente. Una parte del liderazgo checheno consideraba que el principal objetivo de la liberación nacional ya se había alcanzado y que se necesitaba invertir esfuerzos en la construcción de un nuevo estado soberano checheno.

El otro grupo de líderes favoreció los principios del extremismo islámico y buscaba expandir la influencia de estos principios a través de los medios militares. Desde el período de entre guerras (1996 - 1999), las autoridades rusas apoyaron con éxito el lado nacionalista del espectro político checheno contra las elites islamistas y lograron evitar que éstas tomaran el poder político.

Otro factor importante de contracción de la actividad islamista en el Norte del Cáucaso es la disminución del flujo de fondos hacia las organizaciones radicales islámicas en Chechenia. A finales de 2006, Las fuerzas rusas de seguridad obtuvieron los archivos secretos del terrorista internacional Abu Havs, un mercenario árabe que actuaba como intermediario para las organizaciones islámicas de caridad dentro de Chechenia. Los archivos proporcionaron evidencias de que los rebeldes chechenos recibieron fondos provenientes de comunidades islámicas en Turquía, Jordania, Arabia Saudita y Europa. Según el archivo, el flujo de fondos a los grupos islámicos radicales en Chechenia disminuyó en 2006. Según se informa, más tarde Abu Havs se quejó ante sus contactos de que el flujo de los fondos para la insurgencia en Chechenia se desplomó, ya que el financiamiento estaba siendo redirigido hacia el frente irakí. El cambio del financiamiento saudita también está respaldado por la reciente búsqueda por parte de Arabia Saudita de una relación más estrecha con la Rusia de Putin, que se habría consolidado durante la visita del presidente ruso a las naciones del Golfo en marzo de 2007.

Hoy, las élites nacionales chechenas han consolidado su posición. El liderazgo checheno intentará maximizar su independencia, mientras que Chechenia quedará formalmente dentro del marco de la Federación Rusa. En un análisis más profundo acerca de la estructura de la autoridad en Chechenia, es evidente que los mismos chechenos hacen las reglas del juego. La política interna permanece bajo el control checheno. Además, las ambiciones con respecto a la influencia política extranjera parecen haber sido eliminadas entre otras ramificaciones desastrosas de las dos guerras recientes.

La situación dentro de Chechenia todavía es descripta como “de transición”. Aunque la estabilidad no es la característica más llamativa de Chechenia, han ocurrido muchos progresos. El trampolín para el cambio fue que el Kremlin se diera cuenta de que el conflicto no se podría resolver por métodos puramente militares. El término “chechenización” surgió en Moscú para representar la necesidad de permitir que los chechenos resolvieran sus propios conflictos entre facciones, mientras que se apoya a la facción más favorable para Rusia.

Esta política no es nueva: en el pasado, las autoridades rusas respaldaron a Zavgayev, Labazanov y Gantamirov. Miembros de la administración de Yeltsin mantuvieron conexiones con Dudayev. De vez en cuando, el Kremlin apoyó Maskhadov, quien fue considerado un negociador anti- islamista y digno de confianza. Sin embargo, Putin decidió redefinir el concepto de chechenización. Ya en el año 2000, el anterior Muftí separatista Ahmat-Haji Kadyrov fue introducido dentro de la esfera de influencia rusa. Kadyrov se convirtió en presidente de Chechenia en 2003. Ahmat-Hadji señaló francamente que la guerra en Chechenia no terminaría en por lo menos veinte años, lo cual era contrario a las numerosas declaraciones de funcionarios rusos y chechenos con respecto a una resolución rápida del conflicto. Sin embargo, fue Kadyrov quien logró limitar la escalada militar del conflicto y comenzar las negociaciones del cese del fuego. Además, según se informó, Kadyorv despreció a Basayev y su entorno Wahhabista.

Tras el asesinato de Ahmat Kadyrov en mayo de 2004, su hijo, Ramzan Kadyrov, fue nominado y finalmente electo presidente de Chechenia en 2007.

A pesar de sus inescrupulosos métodos, desde el terror y la corrupción hasta la brutalidad y la falsedad de elecciones, incluso sus críticos más despiadados encuentran difícil discutir el alcance de los logros de Kadyrov.

En primer lugar, y lo más importante, la situación en Chechenia ha mejorado considerablemente. Están teniendo lugar proyectos de estabilización a gran escala, en los ámbitos económicos y sociales. En este caso, Kadyrov actúa como supervisor y distribuidor de fondos federales y de otros recursos emitidos para la reconstrucción de la república. Como hombre de confianza de Moscú, Kadyrov está interesado en estabilizar los ambientes políticos y económicos en Chechenia y reducir al mínimo los niveles de la corrupción. Su grado de aceptación entre la población chechena está creciendo permanentemente, además de la confianza que recibe de funcionarios del Kremlin. Es además significativo que Kadyrov emplea métodos “tradicionales” chechenos de control en la región. Es conocido por sus contactos con militantes separatistas y por emplear a ex líderes militantes en puestos de seguridad clave. Esto le da a Kadyrov una considerable ventaja en las negociaciones con las pocas facciones terroristas que quedan operando en Chechenia.

En segundo lugar, Kadyrov ha logrado una estabilización política y militar en Chechenia. Chechenia se está convirtiendo, sin dudas, en una región modelo de estabilidad en el Norte del Cáucaso. Kadyorv ejerce un estrecho control sobre los procesos de toma de decisiones regionales: su reciente iniciativa de conducir operaciones contraterroristas en las vecinas repúblicas de Ingushetia, Dagestán y Kabardino-Balkaria, debe entenderse en este contexto. De hecho, la mayoría de los terroristas chechenos movió sus bases de operaciones fuera de Chechenia, donde se habían cortado todas las rutas de retirada, hacia estas repúblicas adyacentes. Muchos expertos consideran esta iniciativa de Kadyrov como un plan factible de ataque a gran escala contra los grupos terroristas chechenos que todavía quedan en el Norte del Cáucaso.

El renacimiento de la vida civil es otro factor de disuasión para los militantes separatistas en Chechenia. La mayoría del los militantes tienen familias y parientes del clan. Viendo que la decisión de continuar la lucha armada llega a ser cada vez más costosa e impopular en un ambiente de restauración económica, muchos de ellos eligen volver a una forma de vida civil.

Vladimir Putin firmó recientemente una orden ejecutiva para retirar el ministerio de defensa y a personal de MIA de Chechnya en 2007 - 2008. Este progreso tiene una importancia especial para Ramzan Kadyrov. Después del retiro de fuerzas federales de Chechenia, solamente el aparato local de seguridad, leal a Kadyrov, permanecerá adentro Chechenia. El presidente checheno confía en que sus propias fuerzas sean capaces independientemente de controlar la situación en la república, y posiblemente en la región entera.

Para convertirse en un líder completamente funcional, Ramzan Kadyorv necesita fortalecer su autoridad con el componente económico. Él espera recibir el permiso federal de ordenar los recursos fósiles de Chechenia. Si él tiene éxito en este conflicto por la soberanía económica, incluso sus opositores más ardientes tendrán que aceptar la dirección de Kadyrov en Chechenia.

El gran peso político del presidente de Chechenia, en vertiginoso ascenso, podría ser explicado por una cantidad de factores, incluyendo su relativa juventud. Kadyrov es un político versátil: actúa a veces como líder islámico, a veces como tecnócrata elegante. Algunos chechenos lo ven como sucesor de su padre, otros lo ven como el más alto jefe de su clan, e incluso otros lo consideran un gángster.

Sin embargo, la sociedad chechena no acepta fácilmente la cultura de la autocracia. Los pretensiones absolutistas de Kadyrov son irritantes para esos chechenos que no apoyaron a los separatistas durante las dos guerras. Están trastornados con la decisión rusa de apoyar a su anterior enemigo.

Aunque externamente la posición del Kremlin parece homogénea, está claro que no todos en Moscú están conformes con el apoyo al líder checheno. Los “siloviki” de Rusia lo tratan con desconfianza. El asesinato de Basayev fue llevado a cabo sin la participación de hombres de Kadyrov –una insinuación de que los FSB no dependen de la ayuda de Kadyrov en Chechenia. Además, muchos funcionarios en Kremlin no están conformes con el curso hacia independencia económica, el control de Kadyrov del presupuesto de Chechenia y su búsqueda de una autonomía con respecto a los recursos naturales chechenos.

Moscú busca mantener el poder de Kadyrov bajo control, lo cual es la razón del activo respaldo del Kremlin a las instituciones constitucionales en Chechenia. Los miembros del parlamento checheno serían igualmente responsables ante su presidente y ante los funcionarios del partido federal. Putin destacó la importancia del parlamento checheno durante su visita a la región tras las elecciones parlamentarias del año 2005.

A pesar de interferencia constante de Kadyrov con los intereses de Kremlin - declaraciones sobre el resurgimiento de Ingushetia, propuestas de unificación con Dagestán (conforme a la ideología del califato islámico de Basayev) y demandas para limitar autoridad federal en Chechenia - Vladimir Putin prefiere fuertemente incluir a la Chechenia de Kadyrov en la Federación Rusa.

En conclusión: Kadyrov ha aceptado las reglas rusas del tomar y prestar. Chechenia sigue siendo parte de la Federación Rusa. Los progresos políticos que se dan en Chechenia son realmente muy similares a los de Moscú. En ambos lugares hay líderes jóvenes, enérgicos, un creciente autoritarismo, elecciones fabricadas y adherencia parcial a los derechos humanos. En vista de estas cuestiones, es seguro concluir que las reformas profundas y significativas tendrán lugar en Chechenia solamente cuando tales reformas sean llevadas a cabo también en el resto de Rusia. Sin embargo, se ha reducido sustancialmente a los terroristas - especialmente la implicancia de organizaciones terroristas internacionales- en Chechenia desde el asesinato de Shamil Basayev.


traducido de: Chechnya in 2007: Ramzan Kadyrov's Domain. By Artem Kroupenev, May 25, 2007

véase el artículo original en: http://www.ict.org.il/apage/13167.php

11 mayo 2007

La racionalidad del fenómeno de los ataques suicidas del radicalismo islámico

Los ataques suicidas no son un fenómeno nuevo, y se han incrementado exponencialmente a lo largo de las dos últimas décadas. Muchos países en todo el mundo se han visto obligados a luchar contra los ataques suicidas. Los activistas radicales islámicos eligen este método para atacar objetivos civiles y militares en muchos países, tales como Turquía, Chechenia, Irak, Gran Bretaña, Estados Unidos, Jordania, Egipto, Indonesia, Israel, India, etc. Además, se han descubierto y desbaratado varios complots en otros países del mundo, antes de que los atacantes pudieran llevar a cabo sus planes.
Los ataques suicidas se han convertido en el modus operandi más peligroso del terrorismo moderno. En cierto sentido, el ataque suicida es la “bomba inteligente” de los terroristas. El atacante suicida no es entonces más que una plataforma que lleva la carga explosiva hacia su objetivo o blanco. Sin embargo, esta plataforma puede pensar y, por lo tanto, cuidar de que esta carga explosiva sea detonada en el sitio adecuado y coordinar todo de manera de crear el máximo de matanza y destrucción.

Precisamente por esta razón, más del cincuenta por ciento de bajas por terrorismo en Israel entre 2000 y 2005 (Al-Aqsa Intifadah) fueron causados por ataques suicidas. Y los ataques suicidas en Israel durante este periodo representaron menos del uno por ciento de todos los ataques terroristas. El fenómeno del ataque suicida, por lo tanto, ha estado convirtiéndose en una amenaza que pone en peligro la seguridad del mundo. Varios Estados se ven en la necesidad urgente de explorar nuevos métodos para frustrar estos ataques, limitar sus efectos y encontrar nuevas tecnologías y regulaciones que ayuden a reducir el alcance de este fenómeno. Una de las posibles amenazas futuras que debe considerarse es la combinación del ataque suicida con el uso de materiales no convencionales.

Hay varios debates con respecto al motivo del incremento del fenómeno de los ataques suicidas en la última década, y pueden darse varias respuestas.

Algunos dirán que la respuesta yace en el ámbito de las quejas y motivaciones de los perpetradores, otros argumentarían que se trata de un resultado de naturaleza religiosa radical de terrorismo internacional. Pero la respuesta más simple es: porque funciona. Es efectivo y muy beneficioso desde el punto de vista de las organizaciones terroristas que inician, planean, preparan y ejecutan estos ataques. Esta es la razón por la que casi todos los ataques suicidas son “ataques organizados” y no el resultado de una “iniciativa personal” (una persona que decide cometer un ataque terrorista por protesta o venganza; un perpetrador que no fuera enviado a su misión por ninguna organización). El fenómeno de los ataques suicidas es un fenómeno organizado. Por lo tanto, puede decirse que sin la iniciación, planificación, entrenamiento y preparación de la organización no habríamos presenciado el apogeo de este fenómeno, o por lo menos no en la escala que experimentó el mundo en los últimos diez años.

El ataque suicida es el eslabón más moderno en el desarrollo de los ataques con bombas, que han sido utilizados por los terroristas durante muchos años.

El típico ataque con bombas llevado a cabo durante las décadas de 1970 y 1980 era con bombas de tiempo. Este modus operandi fracasaba a menudo debido a una detonación temprana o tardía sin que muchas personas estuvieran concentradas en la proximidad inmediata de la explosión, o como resultado de la detección por fuerzas de seguridad o por civiles antes de la detonación. Más tarde, durante la década de 1990 las organizaciones terroristas comenzaron a emplear controles remotos para detonar sus explosivos. El control remoto le brinda al atacante la capacidad de detonar la bomba con una coordinación óptima para causar el máximo número de bajas y daño. Los perpetradores pasarían de contrabando los explosivos dentro de la ubicación del objetivo, los camuflarían u ocultarían y luego esperarían afuera del sitio del objetivo hasta que cierta cantidad de personas se reuniera cerca de la bomba. Solamente entonces detonarían la bomba desde una distancia segura y matarían a tantas personas como fuera posible. Sin embargo, una vez que plantaban la bomba en el sitio no podían moverla a otro lugar u objetivo, y todavía quedaba el peligro de una detonación temprana.

El ataque suicida, como la bomba inteligente, es la táctica más sofisticada usada por las organizaciones terroristas dado que le da al perpetrador el control del tiempo y la localización del blanco del ataque, y por lo tanto produce el máximo número de bajas y daño.

Muchos atacantes suicidas palestinos fueron enviados a llevar a cabo ataques contra objetivos específicos, y decidieron cambiar el blanco de su misión a último momento y atacar a un objetivo distinto en la misma área o incluso viajar a otra población o ciudad y detonarse a sí mismos en un blanco que fuera mucho más loable en sus ojos, y mucho más multitudinario. Ellos no querían desperdiciar sus vidas matando a unas pocas personas en el blanco original.

¿Qué es un ataque suicida?

El fenómeno de los ataques suicidas ha atraído la atención de muchos estudiosos, y se han escrito recientemente varios artículos y libros sobre este tema. En muchos casos, las investigaciones cuantitativas y sus conclusiones son diferentes, ya que usan distintas definiciones para el fenómeno de los ataques suicidas.

La definición debería ayudar a identificar y separar este fenómeno concreto de otros tipos de terrorismo. Este es exactamente el propósito de la definición sugerida en este artículo: “Un ataque suicida es un método operativo en el que el mismo acto de ataque es independiente de la muerte del perpetrador”. Es una situación única en la que el terrorista está completamente convencido de que si no se mata a sí mismo, el ataque planeado no será llevado a cabo. El no puede cumplir con su misión y quedar vivo al mismo tiempo. Es importante definir correctamente un ataque suicida dado que hay diferentes tipos de ataques que pueden ser considerados erróneamente como pertenecientes a esta categoría especial.

En varias ocasiones, el perpetrador de un ataque sale con el conocimiento de que hay una buena posibilidad de que él sea asesinado en el curso de un ataque: por ejemplo, en el intento de desbarrancar un autobús. En vez del inminente peligro para la vida del terrorista, as long as hay una posibilidad de que el ataque sea exitoso sin que él sea forzado a matarse en el transcurso de este: no debe ser considerado un “ataque suicida”. A veces, el terrorista incluso hace preparativos concretos para la posibilidad de muerte como resultado del ataque (preparando un testamento, llevando a cabo ceremonias de purificación, etc.), no obstante, estas preparaciones en sí mismas no convierten el ataque en un ataque suicida.

En algunos ataques, los terroristas están equipados con “cinturones suicidas” –explosivos para explotarse a sí mismos en caso de que algo saliera mal, como por ejemplo si fallara el ataque falla o si fuerzas de seguridad irrumpen en el edificio donde se alojan los terroristas. La existencia de tales explosivos, e incluso la decisión de usarlos, no constituye una base apropiada para definir el ataque como un ataque suicida, dado que el ataque terrorista ocurriría incluso sin la muerte del perpetrador.

Como se mencionó antes, en un ataque suicida el terrorista sabe muy bien que el ataque no se ejecutará si él no muere en el proceso. Esto es importante para enfatizar ya que sólo en este tipo de ataque el terrorista se encuentra a sí mismo en una disposición psicológica muy especial que puede ser definido como “visión de túnel”. En esta visión, él ingresa por un extremo del túnel y si decide marchar hacia el otro extremo y cumplir con su misión, es esencial su muerte. El terrorista sabe que no tiene otra opción: o presiona el botón y se mata a sí mismo y a otros, o se refrena de presionar el botón y él no muere y no pasa nada. No puede cumplir parcialmente su misión y no puede aferrarse a la esperanza de quedar vivo tras llevarlo a cabo.

En Israel, muchos ataques “en oleada” son considerados erróneamente y contados como ataques suicidas. En estos ataques, el perpetrador va a algún lugar multitudinario y utiliza el arma que tiene para matar y herir a tanta gente como sea posible, sabiendo que probablemente él muera en el transcurso del ataque o después de que se queda sin municiones. Pero todavía hay una posibilidad de cumplir su misión sin matarse a sí mismo y por lo tanto no debe considerarse un ataque suicida.

Esto es similar a un soldado que combate en una batalla muy dificultosa, y se ve superado por las fuerzas enemigas: él sabe que la muerte puede estar cerca, pero todavía alberga la posibilidad de quedar vivo al final de la batalla. El atacante suicida no tiene este privilegio. El hecho de no comprender esto, además de su especial estado psicológico, hará muy difícil encontrar las tácticas correctas y los métodos para identificarlo y neutralizarlo en los últimos momentos antes de que se detone a sí mismo.

¿Cuáles son los beneficios de los ataques suicidas para la organización terrorista?

Como se mencionó antes, el ataque suicida es un fenómeno organizado. Por lo tanto, comprender los cálculos de la organización terrorista que perpetra esta clase de ataques es crucial para encontrar maneras de contrarrestar este fenómeno. Los ataques suicidas son atractivos para las organizaciones terroristas porque les ofrece una serie de ventajas:

· La capacidad del perpetrador de controlar el tiempo y la ubicación del ataque resulta en muchas bajas y causa daño extensivo.
· Los ataques suicidas atraen una amplia cobertura mediática como un resultado del amplio número de bajas. Un ataque suicida es un evento de interés periodístico para los medios, como indicador de un despliegue de gran determinación e inclinación de auto sacrificio por parte de los terroristas.
· El terrorismo moderno es una guerra psicológica y los ataques suicidas intensifican este efecto psicológico. El número de bajas, la determinación de los perpetradores y la cobertura mediática de los ataques enfatiza el sentimiento de miedo y de ansiedad dentro de la población objetivo. La naturaleza aleatoria del ataque y la incapacidad de identificar y detener al atacante, esparce un sentimiento de desamparo que caracteriza este tipo especial de ataque en comparación con otros modus operandi de terroristas.
· Las organizaciones terroristas disfrutan de otro beneficio como resultado de la cobertura mediática de un ataque suicida: concita la atención del público internacional –los espectadores neutrales- y les da cierta legitimidad a las quejas de los perpetradores y las organizaciones terroristas. Saber que hay una persona lista para matarse en un ataque suicida disemina una creencia inmediata y un sentimiento de que este evento es resultado del sufrimiento, la desesperación y las atrocidades que el perpetrador ha presenciado o a las que estuvo expuesto.
· El ataque suicida es por lo general tecnológicamente muy primitivo. Los explosivos son baratos y fáciles de adquirir, igual que es sencillo preparar el IED (Dispositivo Explosivo Improvisado) necesario para el ataque. El dispositivo explosivo es muy simple: solamente se necesita un conocimiento básico para preparar un circuito eléctrico con una batería y un botón “on/off”. Eso es todo. Por lo tanto, difícilmente el lado técnico sea un factor limitante para este fenómeno. (El ataque del 11 de septiembre inclusive demostró que se puede ejecutar un ataque suicida masivo sin ningún explosivo).
· En un ataque suicida, tan pronto como el terrorista sale hacia su misión su éxito está garantizado. Es en extremo difícil frustrar ataques suicidas una vez que el terrorista está en camino hacia el objetivo. Incluso si las fuerzas de seguridad logran detenerlo antes de que alcance su objetivo pretendido, todavía él puede detonar la carga y causar daño. (De manera que, más que en ningún otro tipo de ataque terrorista, hay una necesidad crucial de una política proactiva contra el terrorismo. Desde que el perpetrador es enviado a su misión su éxito está casi garantizado, por lo que hay una necesidad de frustrar el ataque antes de que el perpetrador sea enviado a su misión capturando o matando al perpetrador o a otros terroristas involucrados en la preparación del ataque).
· Planificar y ejecutar la ruta de escape después de que ha ocurrido un ataque, es generalmente uno de los aspectos más complicados y problemáticos de cualquier ataque terrorista. Los ataques suicidas no requieren de ningún plan de escape.
· Ya que el perpetrador es asesinado en el transcurso del ataque suicida, , no hay temor de que sea atrapado después, interrogado por fuerzas de seguridad y que pase información que responsabilice o ponga en peligro a otros activistas.
Los beneficios acumulativos mencionados explican por qué el ataque suicida se ha vuelto tan popular en estos días y por qué las organizaciones terroristas eligen adoptar este modus operandi como táctica principal.

¿Cuáles son los beneficios para el perpetrador del ataque suicida?

Aunque los ataques suicidas son un fenómeno organizado, y la organización terrorista es un factor crucial en la explicación de la racionalidad de este fenómeno, la cuestión sigue siendo por qué una persona, en muchos casos joven, decide llevar a cabo un ataque suicida y matarse a sí misma en el proceso. Una de las respuestas y explicaciones fáciles y erróneas a esta cuestión que se plantean es el trastorno mental de los perpetradores, dado que cometen suicidio: pero ellos no están mentalmente enfermos.

El término “ataque suicida” es erróneo. A los ojos de los atacantes y su comunidad, este fenómeno no tiene nada que ver con el suicidio. El perpetrador del ataque suicida no es considerado por sí mismo, por otros activistas ni por su propia comunidad como suicida. De hecho, cometer suicidio está prohibido en el Islam. En cambio, es visto como un “shahid”: un mártir que cae en el proceso de satisfacción del mandato religioso de la “Jihad” (guerra santa). Este acto es llamado en árabe “Istishhad”. Por lo tanto, los ataques suicidas le proporcionan al “shahid” y a su familia varias recompensas sustanciales.

· Los activistas radicales islámicos que deciden convertirse en “shahids” se ven a sí mismos como mártires que están cumpliendo con un mandato divino de proteger su religión del ataque de los infieles. En varios casos, el perpetrador fue expuesto a incitaciones (por sus comandantes y clérigos religiosos directa o indirectamente mediante videos y cassettes de audio, los medios de prensa e internet) que los urge a cumplir con su obligación religiosa de dar su vida en defensa de su religión. En este aspecto, cometer un ataque suicida es considerado por el perpetrador y su comunidad entera como un paso altruista por la religión y por Alá.
· En algunos casos (palestinos, chechenos, kashmiris, irakíes y otros), la “shahid” es también vista como la comisión de un acto patrióticamente altruista por su nación llevando a cabo un ataque suicida. El atacante suicida y su comunidad creen que efectuando el ataque causará un gran daño al enemigo e infundir miedo y ansiedad en la población enemiga y el ejército enemigo, lo que resultará en el cumplimiento de sus metas políticas/nacionalistas/separatistas. (Incluso el objetivo de Al Qaeda de crear un Estado Califato para la nación musulmana –la “umma”- puede ser considerado como un objetivo político-nacionalista, además de los objetivos religiosos básicos).
· En algunos casos, los “shahids” provienen de un estrato social bajo, y llevando a cabo un ataque suicida les da un estatus socioeconómico a su familia después de su muerte. La familia del shahid se ve cubierta de honores y recibe recompensas financieras por el ataque por organizaciones caritativas islámicas o por la organización terrorista. En este aspecto, llevar a cabo un ataque suicida es considerado en muchos casos por el perpetrador como un acto altruista que beneficia a su familia.
· Además de la misión religiosa y las recompensas para la familia, el shahid también recibe algunos beneficios personales (de acuerdo con sus creencias). Llevando a cabo el ataque suicida, he alcanza la vida eterna en el paraíso, es librado de sufrir el horroroso periodo de purificación en la tumba antes de alcanzar el cielo y he gana la bondadosa compañía de 72 jóvenes vírgenes que le servirán en el cielo. El shahid también se beneficia con el privilegio de prometer la vida en el cielo a 70 de sus parientes y amigos (una vez más, este es un acto altruista que beneficia a sus amigos y parientes).

Considerando todos estos factores que constituyen un incentivo sustancial para el activista radical islámico, tan extraño que pueda sonar a los oídos occidentales, es evidente que cometer un ataque suicida es el resultado de una decisión racional. Calculando los costos y beneficios de un ataque suicida, hay claramente muchos más beneficios que costos ante los ojos del contemplador –el perpetrador.

En resumen, los líderes de las organizaciones terroristas y los shahids mismos creen que el ataque suicida es un método muy beneficioso. Cuando la comunidad entera es cubierta por muchos años con actividades educativas, incitantes y propagandísticas que elogia a los shahids y hace un llamado al cumplimiento de un mandato religioso/nacional/social/personal, llevar a cabo un ataque suicida se convierte en una decisión sumamente racional. Contrarrestar este fenómeno requiere, por lo tanto, comprender estas consideraciones y encontrar formas de cambiar los cálculos costo-beneficio de las dos partes, los shahids y las organizaciones terroristas que inician este tipo de ataque.


Atención: por razones de espacio se omiten las notas. Pueden consultarse en la página web original del artículo.
Traducido del original: The Rationality of the Islamic Radical Suicide attack phenomenon
Dr. Boaz Ganor, Marzo de 2007 (Dr. Boaz Ganor, Fundador y Director Ejecutivo del International Policy Institute for Counter-Terrorism (ICT), Deputy Dean Lauder School of Government, Diplomacy and Strategy at the Interdisciplinary Center, Herzliya, Israel)

28 marzo 2007

Una sombrilla estratégica e ideológica Jihadista Global: el Convenio del Consejo Supremo de los Grupos Jihadistas

El 14 de enero de 2007, uno de los líderes eruditos jihadistas salafístas, el jeque kuwaití Hamed bin Abdallah al-Ali, publicó en su sitio web un nuevo e interesante documento: “The Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups (Mithaq añ-Majles al-A´la li-Fasael al Jihad)”. El documento comenzó a circular inmediatamente en los foros jihadistas y, como se esperaba, recibió un entusiasta apoyo. Dicho documento es el primero de esta clase desde que Osama bin Laden y sus colegas trataron la declaración de fundación del Frente Islamista Mundial contra los Judíos y los Cruzados (febrero de 1998). Esa declaración simbolizaba la formación de una estructura organizacional que de hecho habría formado a Al Qaeda o Qa´idat al Jihad como frente. Aunque desde entonces Al Qaeda ha aparecido de varias formas, quizás se entiende menos como una organización frontal.

Al Qaeda se ha visto obligado a mutar en una especie de “sombrilla” frontal de varios grupos jihadíes –salafistas locales debido a una cantidad de hechos: por ejemplo, la caída del régimen talibán en Afganistán en diciembre de 2001 y la ocupación norteamericana en marzo-mayo de 2003, con el surgimiento allí de la insurgencia jihadista sunní. Si bien los grupos jihadíes salafistas locales han conseguido llevar a cabo varios ataques terroristas alrededor de todo el mundo, actuando en una variedad de blancos locales y globales, se han manejado de acuerdo a una estrategia más bien unificada. Esa estrategia ha sido dirigida por varios elementos:

* Primero, por el antiguo liderazgo “nuclear” de Al Qaeda, que dirigió al grupo por medio de una variedad de medios conocidos (por ejemplo, Internet y comunicaciones satelitales) y desconocidos (probablemente encuentros cara a cara y mensajeros);

* Segundo, por tácticas y estrategias independientes que se desarrollaron de acuerdo a las condiciones locales: los ejemplos aquí incluyen a la Tawid wal- Jihad, más tarde rebautizada como Al Qaeda, en Irak, de Zarkawi, la algerina GSPC, el Batallón Árabe en Chechenia, grupos en Indonesia, grupos independientes locales en Europa, o grupos jihadíes en Sinaí/Egipto, Jordania o Arabia Saudita.

* Tercero, por los intentos de coordinar y obtener un máximo de unidad de estrategia e ideología por parte de la generación más joven de clérigos y eruditos jihadíes salafistas a través de Internet. Entre estos eruditos, predominaban los sauditas, así como también otros clérigos árabes que se graduaron en universidades islámicas sauditas durante la década de 1990. Además de las doctrinas básicas neo-Wahabbitas Salafistas que absorbieron en Arabia Saudita, esta clase de eruditos se vio influenciada por la emergencia del movimiento reformista saudita, que fue en parte una reacción ante la presencia de los Estados Unidos en Arabia tras la primera guerra del Golfo, en 1991.

Desde la formación del frente de Al Qaeda, no se hicieron intentos de establecer ninguna herramienta organizacional de tipo global para aunar los esfuerzos bajo un determinado comando. Solamente se trató de conseguir una unidad de líneas de pensamientos.

En dos de sus discursos públicos, Osama Bin Laden (en 2003) y Ayman al-Zawahiri (en 2004) plantearon la idea de un Consejo Islámico para los responsables de la toma de decisiones de la comunidad en la forma islámica tradicional: Majlis al –Hall wal- ´Aqd. Tal consejo todavía no se ha establecido, y es dudoso que se haga en un futuro cercano, dadas las presentes condiciones de Al Qaeda y su liderazgo. Es decir, solamente se han hecho esfuerzos locales en Irak. Esto incluyó a Agu Mus´ab al- Zarkawi y su declaración de fidelidad a Bin Laden y Al Qaeda en 2004 (Tawhid wal- Jihad); la formación de Al Qaeda en Irak (también conocido como Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos) como una organización frontal de seis grupos locales, el mismo año; discursos públicos de Ayman al-Zawahiri y otros eruditos jihadiíes para influenciar e incluso moderar la política de Zarqawi hasta su asesinato en junio de 2006; y la fundación de un Estado Islámico en Irak en septiembre de 2006. Este estado fue diseñado para ser dominado por Al Qaeda, pero el grupo tenía que ser solamente uno de varios elementos componentes del Estado, que era regido por Abu Omar al-Baghdadi al- Hashemi. En 2006, otros varios grupos declararon su lealtad hacia Al Qaeda: el algerino GSPC, parte del egipcio Gama´at Islamiyyah, y no oficialmente la Unión de Cortes Islámicas de Somalía.

El principal motivo de esta estrategia ha sido el principio de creación de unidad en el mundo musulmán. Por lo tanto, donde quiera y cuando quiera que tenga lugar un ataque contra tierras musulmanas o contra los musulmanes mismos, o un conflicto entre musulmanes y no musulmanes, todos los musulmanes deberán emprender una Jihad.

El año 2006 también ha sido testigo de un creciente foco en la estrategia anti Shi´a, no sólo en el contexto de la insurgencia sunní jihadista en Irak. La imagen victoriosa del Hezbollah libanés en la guerra contra Israel, la creciente participación en la arena palestina y con Hamas, y la forma en que Saddam Hussein fue ejecutado, todo se ha agregado al creciente sentimiento anti-Shi´a como parte integral y significativa de la estrategia global de la Jihad.

Hamed al-Ali y su llamamiento a la fundación de un Consejo Jihadista Global

Entre 2005 y 2006, el jeque kuwaití Hamed al-Ali se convirtió en el clérigo líder jihadí-salafista de la nueva generación de eruditos jihadistas y Muftíes. Su creciente preeminencia y popularidad se vio favorecida por el hecho de que la mayoría de sus colegas fueron encarcelados o asesinados, mientras que muchos otros cambiaron sus ideas bajo severas presiones por parte del gobierno saudita. Pocos clérigos tienen hoy un impacto similar en los sostenes de la Jihadí-Salafiyyah global. El jeque Al Ali vive en Kuwait, donde disfruta de una libertad de expresión y de actividades relativamente alta, y una completa libertad de utilizar Internet para sus propósitos.

En 2006, también se convirtió en el erudito jihadista más fructífero en el mundo árabe, ya que sus artículos y fatwas fueron leídos y hechos circular inmediatamente en todos los foros jihadistas. Mientras que sus vínculos organizacionales con Al Qaeda se desconocen, su efecto sobre lo sostenedores del frente jihadí global es inmenso. Como resultado, sus escritos se convierten en una antorcha de vanguardia para la consolidación de una doctrina jihadista globalmente aceptada.

El documento que se publicó el 14 de enero de 2006 puede tomarse como un intento de consolidar una estrategia unida para la Jihad Global en un futuro cercano. Al margen de si esto es resultado de una iniciativa personal, o si es de acuerdo con los principales agentes operativos tales como Ayman Zawahiri o los comandantes de Al Qaeda en Irak, su llamamiento podría verse como un documento estratégico. Sin embargo, Al Alí presenta su documento como si ya hubiera habido un encuentro de eruditos jihadistas y el documento fuera resultado de tal reunión, que “trató sobre las condiciones de la nación islámica y la conspiración en su contra por parte de dos enemigos”.

Si su “Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups” es un llamamiento para realmente formar un consejo de este tipo o si es simplemente un intento de trazar a grandes rasgos los perfiles de una estrategia unida, lo que está claro es que el documento es una estampa oficial que marca la apertura de un frente anti-iraní y anti-Shi´a junto con el tradicional anti Cruzados-Judíos, que es asistido por gobiernos árabes. El documento de Al Alí es un intento de delinear la futura estrategia de lucha simultáneamente en dos frentes. Lo que comenzó en Irak como la principal estrategia de Zarkawi y sus seguidores de Tawhid wal-Jihad ha sido ratificado por Al Qaeda tras su muerte y es ahora sostenido por el nuevo liderazgo de la insurgencia jihadista. Con este documento, dicha estrategia obtiene la aprobación clerical a través de Hamed Al Ali.

Para enfocarse en el elemento innovador en esta estrategia, Al Ali coloca la amenaza Iraní-Shiita como la primera de dos: “El enemigo Safawi que busca la destrucción de la civilización islámica, mata cruelmente a los musulmanes bajo banderas religiosas”. La segunda amenaza es, naturalmente, la campaña Cruzados-Zionistas. Estas dos campañas “anti-islámicas” reciben la misma prioridad y la naturaleza de una obligación personal (Fardh ´Ayn), según la cual cada musulmán debe participar en la Jihad en defensa de todos los musulmanes.

Otro elemento nuevo y significativo en el documento es el llamamiento a la unidad, aunque dentro de un marco de pluralismo organizacional de varios grupos Jihadistas. La unidad se logra concentrando los esfuerzos en el marco de una estrategia unida, aunque no necesariamente a través de la unidad de las organizaciones. Además, hay un llamado a la tolerancia hacia los otros grupos islámicos, y contra cualquier excomunión extrema de los otros musulmanes (Al-Ghuluw fi al-Takfir). El documento también rechaza la lucha contra los grupos o individuos que no siguen un cierto grupo jihadí o no prestan juramento a su liderazgo. “Nosotros debemos comprender que la nación necesita tanto la Jihad como la prudencia de todos sus componentes y grupos. La nación necesita tolerar las legítimas disputas”.

El Convenio está acompañado por un suplemento, que el autor inicia declarando que hay solamente tres proyectos en Medio Oriente: el Safawi-Iraní, el Zionista-Cruzado, y la Jihad Islámica. Una vez más, Al Alí menciona el proyecto iraní en primer lugar. El suplemento se enfoca en la Jihad contra la conspiración occidental, pero también predice un conflicto sobre el dominio de Medio Oriente entre los dos enemigos, que llevará a “un caos en la región por algún periodo, que será a favor del proyecto de la Jihad que se expandirá a lo largo de todo el mundo musulmán como el fuego en la madera”. Prosigue Al Ali: “La misión más importante del proyecto jihadista actualmente es demostrar resistencia en el enfrentamiento con nuestros enemigos y perseverancia en nuestra ruta bajo su estandarte hasta la victoria final”.

La respuesta jihadista a la campaña de Occidente deberá incluir cuatro elementos: la jihad mediante la violencia (que ya está teniendo lugar); independencia económica; la contradicción de la perspectiva o el pensamiento occidental promocionando el islámico; y la destrucción de la “entidad zionista”. “No es importante la velocidad de obtención de las metas. Lo más importante es la comprensión del plan y el mantenimiento de un espíritu de desafío”.

Conclusión

La importancia del documento de Al Alí yace principalmente en su intento de delinear una estrategia jihadista unificada, una que no ponga atención en la estructura organizacional de varios grupos, ni en la unidad organizativa. La estrategia necesita enfrentar una campaña enemiga dual: una iraní-shiíta y una occidental. El énfasis en el pluralismo organizacional del proyecto jihadista es una innovación, y probablemente sea resultado de la incapacidad de unir a todos los grupos insurgentes jihadistas en Irak. También emana probablemente del reconocimiento de que diferentes condiciones gobiernan las realidades en varias partes del mundo musulmán.

Por un lado, esta nueva aproximación puede parecer una falla en la parte de Al Qaeda de establecer un solo grupo jihadista unificado, a pesar de la declaración de un “Estado Islámico Iraquí” en el área sunnita de Bagdad y sus alrededores. El reconocimiento de este pluralismo legítimo también se refleja en el sistema de información, propaganda, y campaña de adoctrinamiento que varios grupos están prosiguiendo en Internet. En el año 2006, parecía que una suerte de tregua se había desarrollado entre varios grupos, y que una mejor cooperación en este campo había reemplazado a los anteriores enfrentamientos. También parece que a diferencia del pasado, los diferentes sistemas de información –Global Islamic Media Front (GIMF), Al-Sahab, Al-Furqan, Al-Fajr, Al-Boraq, y varios otros- actualmente actúan en armonía unos con otros. Si esto es resultado de una planificación deliberada o un compromiso, la realidad muestra que hay alguien que intenta incluirlo en una estrategia, para crear un cierto orden en el proyecto jihadista.

En cierto modo, Hamed al-Ali completa algunos de los lineamientos políticos de la política transmitida por Ayman al-Zawahiri en sus grabaciones de audio y video. No está claro si existe algún contacto entre dos de ellos, y cuán extenso es, pero hay fuertes signos de que la Jihad Global logra disponer un procedimiento a través del cual se produce un nuevo pensamiento constantemente, se aprenden nuevas lecciones, y se delinean adaptaciones a las políticas o estrategias. La clara oposición de Al Alí a la refutación radical de otros musulmanes sunníes se parece a los escritos de Zawahiri y el criticismo de Abu Muhammed al-Maqdisi de Abu Mus´ab al Zarqawi en 2005. Estos pensadores no parecen llegar a sus conclusiones como resultado de consultas mutuas o una jerarquía de instituciones, sino trazando principalmente una estrategia lógica común –por lo menos, lógica desde su punto de vista.

También hay que rescatar que la noción del enemigo shiíta es equivalente al del “cruzado judío”, aun cuando esto no es algo nuevo, sino el resultado de los hechos en Iraq y las posibilidades de lo que los jihadistas salafistas interpretan como una retirada de los Estados Unidos de Irak en un futuro cercano. El conflicto con Irán y la Shi´a ya había sido predicho a principios de 2003, en los escritos de los últimos jeques, el saudita Yousef al-Uyeri y el jordano Abu Omar Seyf, dos de los principales arquitectos de la estrategia jihadista en Irak. La enemistad hacia Irán y la Shi´a sólo había sido demonizada durante los últimos tres años. Hamed Al Ali viene ahora y la proporciona con el sello de la estrategia oficial de la Jihad Global. Sea por su propia iniciativa, o en concordancia con Al Qaeda, haciendo esto cierra la puerta a cualquier compromiso posible con Irán o la comunidad shiíta en Irak, a menos que futuras condiciones fuerce a hacerlo.

Todavía queda la cuestión de cómo Al Qaeda o la Jihad Global en general es dirigida. No conocemos el proceso exacto de toma de decisiones en Al Qaeda, o si el llamado de Bin Laden a establecer un “Consejo Ejecutivo” fue respondido. El discurso del documento de Al Alí insinúa la posible existencia de alguna forma de este consejo.

Traducido de: A Global Jihadi Umbrella for Strategy and Ideology: The Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups. By Reuven Paz, Director,
Project for the Research of Islamist Movements (PRISM) GLORIA Center, IDC HerzliyaICT Research Fellow Enero 22, 2007
Vea el artículo original en:
http://www.ict.org.il/index.php?sid=119&lang=en&act=page&id=9415&str=Covenant

Los programas nucleares de Corea del Norte e Irán: similares pero no iguales

El reciente acuerdo quebrantando entre Estados Unidos y Corea del Norte ha sido mencionado como un ejemplo y posible precursor de las negociaciones con Irán. Es difícil juzgar la eficacia de este actual acuerdo hasta que se den a conocer sus detalles y sea realmente implementado en el campo. Sin embargo, asumiendo de forma optimista que traiga un alto al programa nuclear de Pyongyang, indirectamente no tiene nada que ver con el arsenal nuclear ya existente de Corea. Además, los expertos y analistas no están de acuerdo sobre si puede, como señaló la Secretaria de Estado norteamericana Rice, demostrar la capacidad de la comunidad internacional de imponer sanciones significativas y ayudar a asegurar que Teherán no construya su propio arsenal nuclear, o, como señaló el ex embajador ante las Naciones Unidas John Bolton, podría envalentonar al régimen iraní el hecho de continuar examinando concienzudamente su programa nuclear bajo la suposición de que los norteamericanos serán disuadidos de atacar y finalmente forzados a acceder a sus demandas.

Hay varias similitudes entre los regímenes de Corea del Norte e Irán. Ambos son regímenes represivos encabezados por líderes cuyas personalidades son cuestionables, ambos han sido criticados por Occidente por cuestiones de violaciones a los derechos humanos, ambos están en la lista de países que apoyan al terrorismo (lista del Departamento de Estado norteamericano), sus programas nucleares han levantado una oleada a través de la arena internacional, y ambos están listados en el infame “Eje del mal”. No obstante, toda comparación entre los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, y todo intento de sacar conclusiones con respecto a posibles escenarios para Irán también debe dar cuenta de las considerables diferencias entre las situaciones ideológicas, económicas, militares y geopolíticas de cada país.

Para Pyongyang las armas nucleares son un medio para atraer a Estados Unidos hacia la mesa de negociaciones, recibir concesiones políticas y financieras, y salir de la lista de países que apoyan al terrorismo. De hecho, Pyongyang no tuvo reparos en anunciar sus intenciones de desarrollar armas nucleares. Algunos incluso argumentan que lo hizo de forma tan abierta específicamente para captar la atención norteamericana y forzarlos a entablar negociaciones.

Económicamente, tras finales de la Guerra Fría y el cese del apoyo soviético, Corea del Norte se encontró en graves dificultades financieras e incluso hubo informes de escasez de alimentos y hambrunas. Esta situación se vio exacerbada por las sanciones que limitaron el comercio norcoreano. Poco dispuesto a someterse a cambiar el régimen o conceder reformas, Pyongyang no tiene mucho que ofrecer a la comunidad internacional en las negociaciones, por lo tanto necesita un programa nuclear para tener una posición ventajosa en la negociación.

Militarmente, Corea del Norte tiene el cuarto arsenal más grande del mundo y una clara ventaja convencional sobre Corea del Sur; las pocas armas nucleares que posee Corea del Norte no amenazan seriamente a Rusia o China. Por lo tanto, las armas nucleares no agregan demasiado a su posición estratégica. Ya que está rodeada por Rusia y China al Norte, Japón al Este, y Corea del Sur, al Sur, Pyongyang realmente no stand una oportunidad de convertirse en una superpotencia económica o militar, a menos que se una con Corea del Sur. Esto demuestra que Corea del Norte no tiene ningún espacio para incrementar sus influencias en la región, y por ende no necesita un programa nuclear.

En resumen: Corea del Norte no tiene mucho que ganar de mantener armas nucleares, pero sí en el marco de las negociaciones con Estados Unidos, y se encuentra en la imperiosa necesidad de asistencia financiera. Además, no tiene nada que ofrecer a la comunidad internacional a cambio de concesiones y tampoco tiene ninguna razón ideológica de peso como para tener armas nucleares; de manera que no puede darse el lujo de abandonar el plan nuclear.

Irán, por otra parte, se encuentra en una situación muy diferente. El programa nuclear iraní es una meta en sí misma y no sólo un medio de llegar a un fin. Irán proclama que su programa nuclear es sólo para uso civil, pero sus abundantes reservas petrolíferas hacen esa afirmación absurda. Parece altamente improbable que Irán, si consiguiera armas nucleares, las abandonara de buena voluntad.

Económicamente, si bien Irán no es un poder económico, casi no está en la extrema necesidad de Corea del Norte: el país cuenta con abundantes recursos naturales de petróleo y gas natural, lo que indica que Irán tendría menos necesidad de usar el chantaje nuclear para beneficios financieros. De hecho, Irán también usa su petróleo para “comprar” el favor internacional y disuadir a la comunidad internacional con amenazas respecto al suministro de petróleo. En términos de su posicionamiento internacional, a principios del siglo XXI, Irán bajo el liderazgo del reformista Khatami (Muhammad Khatami) parecía estar templando sus relaciones con Occidente bajo lo que Khatami denominó “Diálogo entre Civilizaciones”. Si Irán quería más concesiones de Occidente, habría sido mejor implementar reformas, no irritarlo acelerando su programa nuclear.

Geopolíticamente, una vez que Estados Unidos neutralizó al mayor enemigo regional de Irán, Irak, y derrocó al régimen talibán en la vecina Afganistán creando así un vacío de poder, Irán ya está trabajando para aumentar su influencia en las regiones shiítas de Irak. Por otra parte, Estados Unidos reclamó que suministra armas a los rebeldes shiítas. Siria se alineó estratégicamente con Irán, el Hezbollah respaldado por Irán continúa ganando poder en Líbano, y solamente Turquía queda en el camino de Irán. Un arsenal nuclear iraní cambiaría ampliamente el balance estratégico entre los dos e incrementaría en gran medida la esfera de influencia iraní.

Ideológicamente, el objetivo del estado iraní de exportar la revolución islámica y liderar al mundo islámico junto con el amplio rango de apoyo que proveen varios grupos terroristas, tales como Hezbollah y Hamas, sería ampliamente facilitado por un arma nuclear, lo que reduciría las probabilidades y el alcance de una posible represalia contra Teherán. También hay que señalar que Irán aceleró mucho su programa nuclear bajo el liderazgo del presidente Ahmadinejad y su cohorte radical. Si Irán es capaz de producir armas nucleares, podría ayudar a estos elementos radicales conservadores a solidificar su liderazgo, galvanizar la población alrededor del logro del país y permitir a los líderes evitar reformas.

Y lo que es más importante: siempre queda el grave asunto de que, tras su incesante negación del Holocausto y discursos sobre borrar a la entidad Zionista del mapa, Ahmadinejad constantemente transmite su ideología mesiánica y apocalíptica, que incluye la preparación del escenario para el regreso del Mahdi (el Imán oculto). Esto se hace trayendo caos al mundo. ¿Sería usar una bomba nuclear parte de ese plan?

Los eventos de las pocas semanas pasadas sugieren que la administración Bush ha entendido las diferencias entre los dos regímenes y el hecho de que sería muy improbable la renuncia de Irán a las armas nucleares, si fuera capaz de producirlas. Si bien continúa negando todo plan de atacar a Irán, Estados Unidos recientemente envió al USS John C. Stennis para encabezar una fuerza de ataque desplegada en el Golfo Pérsico junto con otras varias naves ya estacionadas en la región. Las bruscas acusaciones de Bush contra Irán por su intromisión en Irak y suministrarles armas a los rebeldes insurgentes shiítas construyen además un caso de la Administración Bush contra Teherán.

A lo largo de las últimas semanas algunas figuras predominantes en Irán han sugerido que sería mejor detener su programa nuclear y negociar con la comunidad internacional. Por otra parte, comandantes de la Guardia Revolucionaria Iraní advirtieron a los Estados Unidos contra el ataque, llevaron a cabo varios ejercicios con el fin de demostrar su resolución y capacidades y afirmaron que contraatacarían objetivos norteamericanos en todo el mundo. También amenazaron con bloquear el estrecho de Hormuz en el Golfo Pérsico, por donde pasa aproximadamente un 20% del suministro mundial de petróleo.

Mientras que Estados Unidos ciertamente prefiere el diálogo diplomático con los iraníes, es más probable que no dude en llamarlo un “engaño” iraní y evite que Irán alcance el “punto sin retorno” nuclear.

Traducido de: The North-Korean and Iranian Nuclear Programs: similar, but not the same. By Moshe Horowitz.
http://www.ict.org.il/index.php?sid=119&lang=en&act=page&id=10249&str=nuclear%20programs

05 marzo 2007

Religión y cultura como motivaciones para el terrorismo (2)

Relación entre religión y cultura

Antes de tratar la religión y la cultura como motivaciones para el terrorismo, es necesario definir ambos términos. Muchos estudiosos han intentado hacerlo, y todavía, como ocurre con la palabra “terrorismo”, no hay una única definición que genere consenso, sino más bien un conjunto de definiciones que se complementan entre sí.

Religión es un término vago que comprende varios aspectos diferentes, muchos de los cuales no son del todo objetivos. Una de las definiciones más comprehensivas de religión está conformada por cuatro dominios: un discurso cuyos asuntos trascienden lo humano, lo temporal, lo contingente; un conjunto de prácticas tendientes a producir un mundo y sujetos humanos adecuados; una comunidad que constituye una identidad; y una institución que otorgue una validación eterna. Los cuatro dominios permiten a cada ser humano aplicar su propia definición subjetiva de religión y practicarla de acuerdo a ello.

La cultura es otro término intangible que puede definirse de varias formas. Tradicionalmente se define la cultura mediante una combinación de conceptos tales como: un grupo o comunidad con una identidad colectiva que puede ser transmitida mediante una lengua, o signos no verbales, normas de comportamiento, hábitos, vestimenta, arte, etc. Ernst Gellner sostiene que cultura es “una forma distinta de hacer las cosas que caracteriza a una comunidad dada... [cultura] puede definirse como sistemas o conceptos o ideas que guían el pensamiento y la conducta”. La cultura es más flexible que la religión y por lo tanto puede surgir a partir de eventos o procesos y puede ser cambiada de acuerdo a ello.

A través de los años la religión ha evolucionado como uno de los componentes centrales de la mayoría de las culturas, involucrándose profundamente en las prácticas de la comunidad. Además, la religión es uno de los aspectos más impredecibles de la identidad cultural de toda comunidad. En muchos casos es imposible distinguir entre religión y cultura como si fueran dos conceptos separados que constituyen la identidad colectiva de una nación o comunidad específica. Entonces, religión y cultura están directamente ligadas entre sí, y la simbiosis entre ambas ha provocado consecuencias destructivas, dando como resultado (en este caso) el apoyo y la comisión de actos terroristas islámicos.

El uso de religión y cultura por las organizaciones terroristas islámicas

Religión y cultura son prácticamente inseparables, y las organizaciones terroristas islámicas utilizan esta relación para operar en dos ámbitos. El primero es el ámbito de lo religioso, en el cual la violencia en primer lugar es representada como un acto sacramental o un deber divino, ejecutado en respuesta directa a alguna demanda o imperativo teológico. El otro ámbito es el cultural: la cultura brinda la cohesión social que se necesita para legitimar al terrorismo religioso.

El terrorismo por definición no es un fenómeno islámico. ¿Entonces por qué la mayoría de los ataques en los últimos años han sido perpetrados en nombre del Islam? La principal razón es que el Islam provee el basamento religioso necesario en donde quizás se nutra el terrorismo, además de un trasfondo cultural que permite a las sociedades aceptar y apoyarlo. No obstante, es necesario destacar que muchas comunidades musulmanas en todo el mundo no se involucran con el terrorismo ni lo apoyan como un medio de obtener ningún propósito general. La ausencia de un determinado ambiente cultural necesario para perpetrar un terrorismo religiosamente motivado explica por qué el terrorismo islámico en muchos casos no surgió dentro de comunidades musulmanas en países occidentales, sino que en realidad es producto de terroristas fuera de países musulmanes.

Es imposible determinar cuál es el instigador predominante, la religión o la cultura, en relación con el terrorismo. Sin embargo, el hecho de que la religión sea parte integrante de la cultura islámica, provee la base fértil para el creciente fenómeno del terrorismo religioso.

Para comprender los motivos que llevarían al terrorismo es preciso reconocer aspectos específicos de la cultura islámica. Por ejemplo, la gloria de los antiguos imperios islámicos sirve como un importante factor en el anhelo musulmán de revivir los grandes días del Islam. Además, la cultura guerrera inherente en el Islam desde los días del profeta Mahoma, construye conceptos de castigos religiosos en nombre de Dios, venganza de sangre, honor y respeto, y una profundamente arraigada diferenciación entre musulmanes e infieles. Estos dos principales aspectos en la cultura islámica sirven como motor en la identidad colectiva de muchas comunidades musulmanas. En consecuencia, el viraje hacia la violencia mientras se usa una justificación religiosa distorsionada, parece filtrarse en el modo de vida de algunas comunidades musulmanas.

Una percepción deformada del decreto religioso junto con un particular entorno cultural puede verse en el concepto de martirio (Shahadah). Este concepto –la santificación del nombre de Dios mediante el sacrificio de la propia vida- se ha vuelto un modus operandi popular entre varias comunidades musulmanas, debido al hecho de que es un deber religioso cuya glorificación se origina a partir de la fundación cultural inherente en el Islam. Muchas sociedades musulmanas utilizan la religión para bogar por el martirio, creando “culturas de veneración al martirio”, que toman la forma de atacantes suicidas. No obstante, esto crea un problema para los musulmanes, dado que si bien el entorno cultural está listo para aceptar a los mártires, el concepto de la comisión de suicidio es inaceptable para el Islam, ya que a cualquier persona que cometa suicidio se le prohíbe la entrada al cielo (otro concepto divino en el Islam). Por lo tanto, al enfrentar la necesidad de utilizar un terrorismo suicida, la moderna “bomba inteligente” de las organizaciones terroristas islámicas, fue necesario obtener una autorización religiosa para justificar estos actos.

Un eminente erudito religioso, el Jeque Yusuf al-Qaradawi, anunció que “Las operaciones llevadas a cabo por los jóvenes musulmanes que defienden las tierras del Islam, y su religión y dignidad, son la forma más grande de Jihad por Alá. Ellos caen bajo la definición de terrorización legítima... Sostengo que es erróneo considerar a estos actos como ‘suicidas’, porque estos son actos heroicos de martirio, de hecho muy diferentes al suicidio”. Esta declaración explicó a los musulmanes que los ataques suicidas, si bien están prohibidos en el Islam, están justificados si se hacen según la voluntad de Dios, y les promete a los atacantes suicidas la entrada al cielo.

Otro erudito religioso, el Jeque Muhammad Fadlallah, también fue llamado para explicar esta contradicción entre el cielo y los ataques suicidas. Su solución está representada en la siguiente ley religiosa: “No hay ninguna diferencia entre morir con un arma entre las manos o explotarse a sí mismo. En una situación de lucha o guerra santa, hay que encontrar la mejor manera de lograr los objetivos”.

Ninguna organización terrorista puede actuar efectivamente si la sociedad que la rodea no apoya sus actividades. Mao Tse-Tung dijo alguna vez que: “La guerrilla debe moverse entre la gente igual que un pez nada en el mar”. Si bien él se refería a los combatientes de la guerrilla, los terroristas no son diferentes en su necesidad de sentirse cómodos en su hábitat natural. Por lo tanto, en momentos en que los alrededores naturales no se acomodan al terrorismo, hay una necesidad de crear el entorno cultural esencial en el que el terrorismo, y especialmente el motivado por lo religioso, pueda operar.
Yasser Arafat, el último líder palestino (y símbolo de la lucha palestina por la autodeterminación), no era un líder religioso. Sin embargo, consistentemente fomentó la creación de condiciones culturales que permitieran a los palestinos continuar en su lucha por la independencia. Uno de los métodos más populares que Arafat adoptó fue el de utilizar una terminología religiosa y retórica en sus alocuciones públicas en árabe (la lengua es un elemento fundamental en cualquier cultura). En una entrevista a la TV Nacional Palestina el 15 de Enero de 2002, Arafat explicó que los niños palestinos muertos –Shahids- son “el mensaje más importante para el mundo”. Después del primer ataque suicida femenino con bombas que mató a un ciudadano israelí e hirió a 140, Arafat dijo: “El Movimiento Fatah... elogia orgullosamente a su mártir heroína, del campo de refugiados de Alamari, la mártir Wafa Idris”.
Quizás su declaración pública más famosa fue hecha en Johannesburgo, en el medio de los acuerdos de Oslo, cuando la paz estaba cerca de alcanzarse. “La Jihad continuará, y Jerusalem no es [solamente] para el pueblo palestino, es para toda la nación musulmana... Necesitamos de ustedes como musulmanes, como guerreros de la Jihad [en árabe, Mujaheddin]”. Mediante el uso de las palabras “Jihad”, “nación musulmana” y “guerreros” en una sola frase, Arafat vinculó religión y cultura; la “Jihad” usada para ilustrar los medios, “nación musulmana” con la intención de proporcionar una identidad colectiva, y “guerreros” para representar el conjunto de normas y comportamientos inherentes al Islam.
La sociedad palestina es un ejemplo de sociedad musulmana con un entorno cultural que es una plataforma efectiva para el terrorismo motivado por lo religioso contra Israel. En el pico de la onda terrorista en 2002, la idolatría hacia los terroristas palestinos, a pesar de que su causa era más nacionalista que religiosa, ilustraba la cohesión social de la sociedad palestina y la legitimación que proveía para el terrorismo. El actual uso masivo en medios electrónicos, wallpapers, periódicos, graffitis callejeros y más, creó una cultura de terrorismo dentro de una sociedad que glorifica a los atacantes suicidas, manufactura héroes y es conminada a continuar la lucha contra los infieles (israelíes). Como resultado de este entorno cultural, el terrorismo religioso puede florecer, y el apoyo masivo que tiene entre la gente y los líderes provee la necesaria legitimación para los ataques terroristas. Por ejemplo, las Brigadas Mártires Al-Aqsa, el ala armada del Fatah (la principal organización palestina que controla la OLP), es una organización secular que usa el terrorismo para obtener objetivos nacionales y políticos para el pueblo palestino. Incluso todos los ataques suicidas llevados a cabo por sus miembros fueron hechos después de un adoctrinamiento religioso exhaustivo, que le dio al perpetrador una herramienta para auto- justificar su acto –en nombre de Dios y por la liberación de Palestina. Además, incluso el nombre de la organización, indica que sus acciones están derivadas de motivos o justificaciones religiosas, ya que la mezquita de Al-Aqsa es uno de los sitios más sagrados del Islam, y el martirio es un concepto islámico. De hecho, la cultura religiosa dentro de la sociedad palestina, si bien la mayoría de los palestinos se considera a sí mismo como secular, permite a los terroristas usar la religión como una justificación para sus actos.
Conclusiones No hay indicaciones en el Corán sobre la palabra terrorismo. Sin embargo, sabios religiosos (Faqih –experto en la ley islámica) usan la religión para encontrar modernos módulos políticos y servir para propósitos específicos, mediante el uso de interpretaciones y métodos contemporáneos. Estos sabios religiosos usan fatwas (pronunciamientos legales que no son tocantes a todos los musulmanes) y su autoridad religiosa para justificar el terrorismo como un medio necesario para satisfacer las necesidades de la realidad. Según Magnus Ranstorp: “Los terroristas buscan refugio en la religión... que determina las metas; ellos encuentran un santuario físico o psicológico contra la represión; o pueden usarlo como el principal instrumento de activismo y de acción política”. De hecho, la religión sirve como un instrumento en manos de los terroristas musulmanes para justificar sus actos, y les proporciona explicaciones morales para sus inhumanas acciones.
La cultura, por otra parte, provee la identidad colectiva y el comportamiento social que legitima y apoya al terrorismo, y también crea el entorno necesario para reclutar activistas y recaudar fondos. Sin la propia cultura, la religión por sí misma no puede ser usada como una adecuada razón para los ataques terroristas. De manera que la combinación de religión y cultura puede generar un conjunto de creencias y valores que motivan al terrorismo islámico y producen unidad social, a pesar del fervor religioso de los miembros de la comunidad.
A pesar de que frecuentemente se considera que el terrorismo es una manifestación de fanatismo religioso, cuando se observa a la actual Jihad Global queda claro que no puede separarse del trasfondo cultural ni de los eventos diarios. Como la religión y la cultura están interconectadas, habría que explorarlas en conjunto y ponerlas en el contexto político y socio-económico para poder comprender la verdadera naturaleza de la Jihad Global.-

Traducido de: Religion and Culture as Motivations for Terrorism, by Mr. Amir Frayman (ICT)
Véase el artículo original en:
http://www.ict.org.il/apage/6844.php