11 mayo 2007

La racionalidad del fenómeno de los ataques suicidas del radicalismo islámico

Los ataques suicidas no son un fenómeno nuevo, y se han incrementado exponencialmente a lo largo de las dos últimas décadas. Muchos países en todo el mundo se han visto obligados a luchar contra los ataques suicidas. Los activistas radicales islámicos eligen este método para atacar objetivos civiles y militares en muchos países, tales como Turquía, Chechenia, Irak, Gran Bretaña, Estados Unidos, Jordania, Egipto, Indonesia, Israel, India, etc. Además, se han descubierto y desbaratado varios complots en otros países del mundo, antes de que los atacantes pudieran llevar a cabo sus planes.
Los ataques suicidas se han convertido en el modus operandi más peligroso del terrorismo moderno. En cierto sentido, el ataque suicida es la “bomba inteligente” de los terroristas. El atacante suicida no es entonces más que una plataforma que lleva la carga explosiva hacia su objetivo o blanco. Sin embargo, esta plataforma puede pensar y, por lo tanto, cuidar de que esta carga explosiva sea detonada en el sitio adecuado y coordinar todo de manera de crear el máximo de matanza y destrucción.

Precisamente por esta razón, más del cincuenta por ciento de bajas por terrorismo en Israel entre 2000 y 2005 (Al-Aqsa Intifadah) fueron causados por ataques suicidas. Y los ataques suicidas en Israel durante este periodo representaron menos del uno por ciento de todos los ataques terroristas. El fenómeno del ataque suicida, por lo tanto, ha estado convirtiéndose en una amenaza que pone en peligro la seguridad del mundo. Varios Estados se ven en la necesidad urgente de explorar nuevos métodos para frustrar estos ataques, limitar sus efectos y encontrar nuevas tecnologías y regulaciones que ayuden a reducir el alcance de este fenómeno. Una de las posibles amenazas futuras que debe considerarse es la combinación del ataque suicida con el uso de materiales no convencionales.

Hay varios debates con respecto al motivo del incremento del fenómeno de los ataques suicidas en la última década, y pueden darse varias respuestas.

Algunos dirán que la respuesta yace en el ámbito de las quejas y motivaciones de los perpetradores, otros argumentarían que se trata de un resultado de naturaleza religiosa radical de terrorismo internacional. Pero la respuesta más simple es: porque funciona. Es efectivo y muy beneficioso desde el punto de vista de las organizaciones terroristas que inician, planean, preparan y ejecutan estos ataques. Esta es la razón por la que casi todos los ataques suicidas son “ataques organizados” y no el resultado de una “iniciativa personal” (una persona que decide cometer un ataque terrorista por protesta o venganza; un perpetrador que no fuera enviado a su misión por ninguna organización). El fenómeno de los ataques suicidas es un fenómeno organizado. Por lo tanto, puede decirse que sin la iniciación, planificación, entrenamiento y preparación de la organización no habríamos presenciado el apogeo de este fenómeno, o por lo menos no en la escala que experimentó el mundo en los últimos diez años.

El ataque suicida es el eslabón más moderno en el desarrollo de los ataques con bombas, que han sido utilizados por los terroristas durante muchos años.

El típico ataque con bombas llevado a cabo durante las décadas de 1970 y 1980 era con bombas de tiempo. Este modus operandi fracasaba a menudo debido a una detonación temprana o tardía sin que muchas personas estuvieran concentradas en la proximidad inmediata de la explosión, o como resultado de la detección por fuerzas de seguridad o por civiles antes de la detonación. Más tarde, durante la década de 1990 las organizaciones terroristas comenzaron a emplear controles remotos para detonar sus explosivos. El control remoto le brinda al atacante la capacidad de detonar la bomba con una coordinación óptima para causar el máximo número de bajas y daño. Los perpetradores pasarían de contrabando los explosivos dentro de la ubicación del objetivo, los camuflarían u ocultarían y luego esperarían afuera del sitio del objetivo hasta que cierta cantidad de personas se reuniera cerca de la bomba. Solamente entonces detonarían la bomba desde una distancia segura y matarían a tantas personas como fuera posible. Sin embargo, una vez que plantaban la bomba en el sitio no podían moverla a otro lugar u objetivo, y todavía quedaba el peligro de una detonación temprana.

El ataque suicida, como la bomba inteligente, es la táctica más sofisticada usada por las organizaciones terroristas dado que le da al perpetrador el control del tiempo y la localización del blanco del ataque, y por lo tanto produce el máximo número de bajas y daño.

Muchos atacantes suicidas palestinos fueron enviados a llevar a cabo ataques contra objetivos específicos, y decidieron cambiar el blanco de su misión a último momento y atacar a un objetivo distinto en la misma área o incluso viajar a otra población o ciudad y detonarse a sí mismos en un blanco que fuera mucho más loable en sus ojos, y mucho más multitudinario. Ellos no querían desperdiciar sus vidas matando a unas pocas personas en el blanco original.

¿Qué es un ataque suicida?

El fenómeno de los ataques suicidas ha atraído la atención de muchos estudiosos, y se han escrito recientemente varios artículos y libros sobre este tema. En muchos casos, las investigaciones cuantitativas y sus conclusiones son diferentes, ya que usan distintas definiciones para el fenómeno de los ataques suicidas.

La definición debería ayudar a identificar y separar este fenómeno concreto de otros tipos de terrorismo. Este es exactamente el propósito de la definición sugerida en este artículo: “Un ataque suicida es un método operativo en el que el mismo acto de ataque es independiente de la muerte del perpetrador”. Es una situación única en la que el terrorista está completamente convencido de que si no se mata a sí mismo, el ataque planeado no será llevado a cabo. El no puede cumplir con su misión y quedar vivo al mismo tiempo. Es importante definir correctamente un ataque suicida dado que hay diferentes tipos de ataques que pueden ser considerados erróneamente como pertenecientes a esta categoría especial.

En varias ocasiones, el perpetrador de un ataque sale con el conocimiento de que hay una buena posibilidad de que él sea asesinado en el curso de un ataque: por ejemplo, en el intento de desbarrancar un autobús. En vez del inminente peligro para la vida del terrorista, as long as hay una posibilidad de que el ataque sea exitoso sin que él sea forzado a matarse en el transcurso de este: no debe ser considerado un “ataque suicida”. A veces, el terrorista incluso hace preparativos concretos para la posibilidad de muerte como resultado del ataque (preparando un testamento, llevando a cabo ceremonias de purificación, etc.), no obstante, estas preparaciones en sí mismas no convierten el ataque en un ataque suicida.

En algunos ataques, los terroristas están equipados con “cinturones suicidas” –explosivos para explotarse a sí mismos en caso de que algo saliera mal, como por ejemplo si fallara el ataque falla o si fuerzas de seguridad irrumpen en el edificio donde se alojan los terroristas. La existencia de tales explosivos, e incluso la decisión de usarlos, no constituye una base apropiada para definir el ataque como un ataque suicida, dado que el ataque terrorista ocurriría incluso sin la muerte del perpetrador.

Como se mencionó antes, en un ataque suicida el terrorista sabe muy bien que el ataque no se ejecutará si él no muere en el proceso. Esto es importante para enfatizar ya que sólo en este tipo de ataque el terrorista se encuentra a sí mismo en una disposición psicológica muy especial que puede ser definido como “visión de túnel”. En esta visión, él ingresa por un extremo del túnel y si decide marchar hacia el otro extremo y cumplir con su misión, es esencial su muerte. El terrorista sabe que no tiene otra opción: o presiona el botón y se mata a sí mismo y a otros, o se refrena de presionar el botón y él no muere y no pasa nada. No puede cumplir parcialmente su misión y no puede aferrarse a la esperanza de quedar vivo tras llevarlo a cabo.

En Israel, muchos ataques “en oleada” son considerados erróneamente y contados como ataques suicidas. En estos ataques, el perpetrador va a algún lugar multitudinario y utiliza el arma que tiene para matar y herir a tanta gente como sea posible, sabiendo que probablemente él muera en el transcurso del ataque o después de que se queda sin municiones. Pero todavía hay una posibilidad de cumplir su misión sin matarse a sí mismo y por lo tanto no debe considerarse un ataque suicida.

Esto es similar a un soldado que combate en una batalla muy dificultosa, y se ve superado por las fuerzas enemigas: él sabe que la muerte puede estar cerca, pero todavía alberga la posibilidad de quedar vivo al final de la batalla. El atacante suicida no tiene este privilegio. El hecho de no comprender esto, además de su especial estado psicológico, hará muy difícil encontrar las tácticas correctas y los métodos para identificarlo y neutralizarlo en los últimos momentos antes de que se detone a sí mismo.

¿Cuáles son los beneficios de los ataques suicidas para la organización terrorista?

Como se mencionó antes, el ataque suicida es un fenómeno organizado. Por lo tanto, comprender los cálculos de la organización terrorista que perpetra esta clase de ataques es crucial para encontrar maneras de contrarrestar este fenómeno. Los ataques suicidas son atractivos para las organizaciones terroristas porque les ofrece una serie de ventajas:

· La capacidad del perpetrador de controlar el tiempo y la ubicación del ataque resulta en muchas bajas y causa daño extensivo.
· Los ataques suicidas atraen una amplia cobertura mediática como un resultado del amplio número de bajas. Un ataque suicida es un evento de interés periodístico para los medios, como indicador de un despliegue de gran determinación e inclinación de auto sacrificio por parte de los terroristas.
· El terrorismo moderno es una guerra psicológica y los ataques suicidas intensifican este efecto psicológico. El número de bajas, la determinación de los perpetradores y la cobertura mediática de los ataques enfatiza el sentimiento de miedo y de ansiedad dentro de la población objetivo. La naturaleza aleatoria del ataque y la incapacidad de identificar y detener al atacante, esparce un sentimiento de desamparo que caracteriza este tipo especial de ataque en comparación con otros modus operandi de terroristas.
· Las organizaciones terroristas disfrutan de otro beneficio como resultado de la cobertura mediática de un ataque suicida: concita la atención del público internacional –los espectadores neutrales- y les da cierta legitimidad a las quejas de los perpetradores y las organizaciones terroristas. Saber que hay una persona lista para matarse en un ataque suicida disemina una creencia inmediata y un sentimiento de que este evento es resultado del sufrimiento, la desesperación y las atrocidades que el perpetrador ha presenciado o a las que estuvo expuesto.
· El ataque suicida es por lo general tecnológicamente muy primitivo. Los explosivos son baratos y fáciles de adquirir, igual que es sencillo preparar el IED (Dispositivo Explosivo Improvisado) necesario para el ataque. El dispositivo explosivo es muy simple: solamente se necesita un conocimiento básico para preparar un circuito eléctrico con una batería y un botón “on/off”. Eso es todo. Por lo tanto, difícilmente el lado técnico sea un factor limitante para este fenómeno. (El ataque del 11 de septiembre inclusive demostró que se puede ejecutar un ataque suicida masivo sin ningún explosivo).
· En un ataque suicida, tan pronto como el terrorista sale hacia su misión su éxito está garantizado. Es en extremo difícil frustrar ataques suicidas una vez que el terrorista está en camino hacia el objetivo. Incluso si las fuerzas de seguridad logran detenerlo antes de que alcance su objetivo pretendido, todavía él puede detonar la carga y causar daño. (De manera que, más que en ningún otro tipo de ataque terrorista, hay una necesidad crucial de una política proactiva contra el terrorismo. Desde que el perpetrador es enviado a su misión su éxito está casi garantizado, por lo que hay una necesidad de frustrar el ataque antes de que el perpetrador sea enviado a su misión capturando o matando al perpetrador o a otros terroristas involucrados en la preparación del ataque).
· Planificar y ejecutar la ruta de escape después de que ha ocurrido un ataque, es generalmente uno de los aspectos más complicados y problemáticos de cualquier ataque terrorista. Los ataques suicidas no requieren de ningún plan de escape.
· Ya que el perpetrador es asesinado en el transcurso del ataque suicida, , no hay temor de que sea atrapado después, interrogado por fuerzas de seguridad y que pase información que responsabilice o ponga en peligro a otros activistas.
Los beneficios acumulativos mencionados explican por qué el ataque suicida se ha vuelto tan popular en estos días y por qué las organizaciones terroristas eligen adoptar este modus operandi como táctica principal.

¿Cuáles son los beneficios para el perpetrador del ataque suicida?

Aunque los ataques suicidas son un fenómeno organizado, y la organización terrorista es un factor crucial en la explicación de la racionalidad de este fenómeno, la cuestión sigue siendo por qué una persona, en muchos casos joven, decide llevar a cabo un ataque suicida y matarse a sí misma en el proceso. Una de las respuestas y explicaciones fáciles y erróneas a esta cuestión que se plantean es el trastorno mental de los perpetradores, dado que cometen suicidio: pero ellos no están mentalmente enfermos.

El término “ataque suicida” es erróneo. A los ojos de los atacantes y su comunidad, este fenómeno no tiene nada que ver con el suicidio. El perpetrador del ataque suicida no es considerado por sí mismo, por otros activistas ni por su propia comunidad como suicida. De hecho, cometer suicidio está prohibido en el Islam. En cambio, es visto como un “shahid”: un mártir que cae en el proceso de satisfacción del mandato religioso de la “Jihad” (guerra santa). Este acto es llamado en árabe “Istishhad”. Por lo tanto, los ataques suicidas le proporcionan al “shahid” y a su familia varias recompensas sustanciales.

· Los activistas radicales islámicos que deciden convertirse en “shahids” se ven a sí mismos como mártires que están cumpliendo con un mandato divino de proteger su religión del ataque de los infieles. En varios casos, el perpetrador fue expuesto a incitaciones (por sus comandantes y clérigos religiosos directa o indirectamente mediante videos y cassettes de audio, los medios de prensa e internet) que los urge a cumplir con su obligación religiosa de dar su vida en defensa de su religión. En este aspecto, cometer un ataque suicida es considerado por el perpetrador y su comunidad entera como un paso altruista por la religión y por Alá.
· En algunos casos (palestinos, chechenos, kashmiris, irakíes y otros), la “shahid” es también vista como la comisión de un acto patrióticamente altruista por su nación llevando a cabo un ataque suicida. El atacante suicida y su comunidad creen que efectuando el ataque causará un gran daño al enemigo e infundir miedo y ansiedad en la población enemiga y el ejército enemigo, lo que resultará en el cumplimiento de sus metas políticas/nacionalistas/separatistas. (Incluso el objetivo de Al Qaeda de crear un Estado Califato para la nación musulmana –la “umma”- puede ser considerado como un objetivo político-nacionalista, además de los objetivos religiosos básicos).
· En algunos casos, los “shahids” provienen de un estrato social bajo, y llevando a cabo un ataque suicida les da un estatus socioeconómico a su familia después de su muerte. La familia del shahid se ve cubierta de honores y recibe recompensas financieras por el ataque por organizaciones caritativas islámicas o por la organización terrorista. En este aspecto, llevar a cabo un ataque suicida es considerado en muchos casos por el perpetrador como un acto altruista que beneficia a su familia.
· Además de la misión religiosa y las recompensas para la familia, el shahid también recibe algunos beneficios personales (de acuerdo con sus creencias). Llevando a cabo el ataque suicida, he alcanza la vida eterna en el paraíso, es librado de sufrir el horroroso periodo de purificación en la tumba antes de alcanzar el cielo y he gana la bondadosa compañía de 72 jóvenes vírgenes que le servirán en el cielo. El shahid también se beneficia con el privilegio de prometer la vida en el cielo a 70 de sus parientes y amigos (una vez más, este es un acto altruista que beneficia a sus amigos y parientes).

Considerando todos estos factores que constituyen un incentivo sustancial para el activista radical islámico, tan extraño que pueda sonar a los oídos occidentales, es evidente que cometer un ataque suicida es el resultado de una decisión racional. Calculando los costos y beneficios de un ataque suicida, hay claramente muchos más beneficios que costos ante los ojos del contemplador –el perpetrador.

En resumen, los líderes de las organizaciones terroristas y los shahids mismos creen que el ataque suicida es un método muy beneficioso. Cuando la comunidad entera es cubierta por muchos años con actividades educativas, incitantes y propagandísticas que elogia a los shahids y hace un llamado al cumplimiento de un mandato religioso/nacional/social/personal, llevar a cabo un ataque suicida se convierte en una decisión sumamente racional. Contrarrestar este fenómeno requiere, por lo tanto, comprender estas consideraciones y encontrar formas de cambiar los cálculos costo-beneficio de las dos partes, los shahids y las organizaciones terroristas que inician este tipo de ataque.


Atención: por razones de espacio se omiten las notas. Pueden consultarse en la página web original del artículo.
Traducido del original: The Rationality of the Islamic Radical Suicide attack phenomenon
Dr. Boaz Ganor, Marzo de 2007 (Dr. Boaz Ganor, Fundador y Director Ejecutivo del International Policy Institute for Counter-Terrorism (ICT), Deputy Dean Lauder School of Government, Diplomacy and Strategy at the Interdisciplinary Center, Herzliya, Israel)

28 marzo 2007

Una sombrilla estratégica e ideológica Jihadista Global: el Convenio del Consejo Supremo de los Grupos Jihadistas

El 14 de enero de 2007, uno de los líderes eruditos jihadistas salafístas, el jeque kuwaití Hamed bin Abdallah al-Ali, publicó en su sitio web un nuevo e interesante documento: “The Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups (Mithaq añ-Majles al-A´la li-Fasael al Jihad)”. El documento comenzó a circular inmediatamente en los foros jihadistas y, como se esperaba, recibió un entusiasta apoyo. Dicho documento es el primero de esta clase desde que Osama bin Laden y sus colegas trataron la declaración de fundación del Frente Islamista Mundial contra los Judíos y los Cruzados (febrero de 1998). Esa declaración simbolizaba la formación de una estructura organizacional que de hecho habría formado a Al Qaeda o Qa´idat al Jihad como frente. Aunque desde entonces Al Qaeda ha aparecido de varias formas, quizás se entiende menos como una organización frontal.

Al Qaeda se ha visto obligado a mutar en una especie de “sombrilla” frontal de varios grupos jihadíes –salafistas locales debido a una cantidad de hechos: por ejemplo, la caída del régimen talibán en Afganistán en diciembre de 2001 y la ocupación norteamericana en marzo-mayo de 2003, con el surgimiento allí de la insurgencia jihadista sunní. Si bien los grupos jihadíes salafistas locales han conseguido llevar a cabo varios ataques terroristas alrededor de todo el mundo, actuando en una variedad de blancos locales y globales, se han manejado de acuerdo a una estrategia más bien unificada. Esa estrategia ha sido dirigida por varios elementos:

* Primero, por el antiguo liderazgo “nuclear” de Al Qaeda, que dirigió al grupo por medio de una variedad de medios conocidos (por ejemplo, Internet y comunicaciones satelitales) y desconocidos (probablemente encuentros cara a cara y mensajeros);

* Segundo, por tácticas y estrategias independientes que se desarrollaron de acuerdo a las condiciones locales: los ejemplos aquí incluyen a la Tawid wal- Jihad, más tarde rebautizada como Al Qaeda, en Irak, de Zarkawi, la algerina GSPC, el Batallón Árabe en Chechenia, grupos en Indonesia, grupos independientes locales en Europa, o grupos jihadíes en Sinaí/Egipto, Jordania o Arabia Saudita.

* Tercero, por los intentos de coordinar y obtener un máximo de unidad de estrategia e ideología por parte de la generación más joven de clérigos y eruditos jihadíes salafistas a través de Internet. Entre estos eruditos, predominaban los sauditas, así como también otros clérigos árabes que se graduaron en universidades islámicas sauditas durante la década de 1990. Además de las doctrinas básicas neo-Wahabbitas Salafistas que absorbieron en Arabia Saudita, esta clase de eruditos se vio influenciada por la emergencia del movimiento reformista saudita, que fue en parte una reacción ante la presencia de los Estados Unidos en Arabia tras la primera guerra del Golfo, en 1991.

Desde la formación del frente de Al Qaeda, no se hicieron intentos de establecer ninguna herramienta organizacional de tipo global para aunar los esfuerzos bajo un determinado comando. Solamente se trató de conseguir una unidad de líneas de pensamientos.

En dos de sus discursos públicos, Osama Bin Laden (en 2003) y Ayman al-Zawahiri (en 2004) plantearon la idea de un Consejo Islámico para los responsables de la toma de decisiones de la comunidad en la forma islámica tradicional: Majlis al –Hall wal- ´Aqd. Tal consejo todavía no se ha establecido, y es dudoso que se haga en un futuro cercano, dadas las presentes condiciones de Al Qaeda y su liderazgo. Es decir, solamente se han hecho esfuerzos locales en Irak. Esto incluyó a Agu Mus´ab al- Zarkawi y su declaración de fidelidad a Bin Laden y Al Qaeda en 2004 (Tawhid wal- Jihad); la formación de Al Qaeda en Irak (también conocido como Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos) como una organización frontal de seis grupos locales, el mismo año; discursos públicos de Ayman al-Zawahiri y otros eruditos jihadiíes para influenciar e incluso moderar la política de Zarqawi hasta su asesinato en junio de 2006; y la fundación de un Estado Islámico en Irak en septiembre de 2006. Este estado fue diseñado para ser dominado por Al Qaeda, pero el grupo tenía que ser solamente uno de varios elementos componentes del Estado, que era regido por Abu Omar al-Baghdadi al- Hashemi. En 2006, otros varios grupos declararon su lealtad hacia Al Qaeda: el algerino GSPC, parte del egipcio Gama´at Islamiyyah, y no oficialmente la Unión de Cortes Islámicas de Somalía.

El principal motivo de esta estrategia ha sido el principio de creación de unidad en el mundo musulmán. Por lo tanto, donde quiera y cuando quiera que tenga lugar un ataque contra tierras musulmanas o contra los musulmanes mismos, o un conflicto entre musulmanes y no musulmanes, todos los musulmanes deberán emprender una Jihad.

El año 2006 también ha sido testigo de un creciente foco en la estrategia anti Shi´a, no sólo en el contexto de la insurgencia sunní jihadista en Irak. La imagen victoriosa del Hezbollah libanés en la guerra contra Israel, la creciente participación en la arena palestina y con Hamas, y la forma en que Saddam Hussein fue ejecutado, todo se ha agregado al creciente sentimiento anti-Shi´a como parte integral y significativa de la estrategia global de la Jihad.

Hamed al-Ali y su llamamiento a la fundación de un Consejo Jihadista Global

Entre 2005 y 2006, el jeque kuwaití Hamed al-Ali se convirtió en el clérigo líder jihadí-salafista de la nueva generación de eruditos jihadistas y Muftíes. Su creciente preeminencia y popularidad se vio favorecida por el hecho de que la mayoría de sus colegas fueron encarcelados o asesinados, mientras que muchos otros cambiaron sus ideas bajo severas presiones por parte del gobierno saudita. Pocos clérigos tienen hoy un impacto similar en los sostenes de la Jihadí-Salafiyyah global. El jeque Al Ali vive en Kuwait, donde disfruta de una libertad de expresión y de actividades relativamente alta, y una completa libertad de utilizar Internet para sus propósitos.

En 2006, también se convirtió en el erudito jihadista más fructífero en el mundo árabe, ya que sus artículos y fatwas fueron leídos y hechos circular inmediatamente en todos los foros jihadistas. Mientras que sus vínculos organizacionales con Al Qaeda se desconocen, su efecto sobre lo sostenedores del frente jihadí global es inmenso. Como resultado, sus escritos se convierten en una antorcha de vanguardia para la consolidación de una doctrina jihadista globalmente aceptada.

El documento que se publicó el 14 de enero de 2006 puede tomarse como un intento de consolidar una estrategia unida para la Jihad Global en un futuro cercano. Al margen de si esto es resultado de una iniciativa personal, o si es de acuerdo con los principales agentes operativos tales como Ayman Zawahiri o los comandantes de Al Qaeda en Irak, su llamamiento podría verse como un documento estratégico. Sin embargo, Al Alí presenta su documento como si ya hubiera habido un encuentro de eruditos jihadistas y el documento fuera resultado de tal reunión, que “trató sobre las condiciones de la nación islámica y la conspiración en su contra por parte de dos enemigos”.

Si su “Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups” es un llamamiento para realmente formar un consejo de este tipo o si es simplemente un intento de trazar a grandes rasgos los perfiles de una estrategia unida, lo que está claro es que el documento es una estampa oficial que marca la apertura de un frente anti-iraní y anti-Shi´a junto con el tradicional anti Cruzados-Judíos, que es asistido por gobiernos árabes. El documento de Al Alí es un intento de delinear la futura estrategia de lucha simultáneamente en dos frentes. Lo que comenzó en Irak como la principal estrategia de Zarkawi y sus seguidores de Tawhid wal-Jihad ha sido ratificado por Al Qaeda tras su muerte y es ahora sostenido por el nuevo liderazgo de la insurgencia jihadista. Con este documento, dicha estrategia obtiene la aprobación clerical a través de Hamed Al Ali.

Para enfocarse en el elemento innovador en esta estrategia, Al Ali coloca la amenaza Iraní-Shiita como la primera de dos: “El enemigo Safawi que busca la destrucción de la civilización islámica, mata cruelmente a los musulmanes bajo banderas religiosas”. La segunda amenaza es, naturalmente, la campaña Cruzados-Zionistas. Estas dos campañas “anti-islámicas” reciben la misma prioridad y la naturaleza de una obligación personal (Fardh ´Ayn), según la cual cada musulmán debe participar en la Jihad en defensa de todos los musulmanes.

Otro elemento nuevo y significativo en el documento es el llamamiento a la unidad, aunque dentro de un marco de pluralismo organizacional de varios grupos Jihadistas. La unidad se logra concentrando los esfuerzos en el marco de una estrategia unida, aunque no necesariamente a través de la unidad de las organizaciones. Además, hay un llamado a la tolerancia hacia los otros grupos islámicos, y contra cualquier excomunión extrema de los otros musulmanes (Al-Ghuluw fi al-Takfir). El documento también rechaza la lucha contra los grupos o individuos que no siguen un cierto grupo jihadí o no prestan juramento a su liderazgo. “Nosotros debemos comprender que la nación necesita tanto la Jihad como la prudencia de todos sus componentes y grupos. La nación necesita tolerar las legítimas disputas”.

El Convenio está acompañado por un suplemento, que el autor inicia declarando que hay solamente tres proyectos en Medio Oriente: el Safawi-Iraní, el Zionista-Cruzado, y la Jihad Islámica. Una vez más, Al Alí menciona el proyecto iraní en primer lugar. El suplemento se enfoca en la Jihad contra la conspiración occidental, pero también predice un conflicto sobre el dominio de Medio Oriente entre los dos enemigos, que llevará a “un caos en la región por algún periodo, que será a favor del proyecto de la Jihad que se expandirá a lo largo de todo el mundo musulmán como el fuego en la madera”. Prosigue Al Ali: “La misión más importante del proyecto jihadista actualmente es demostrar resistencia en el enfrentamiento con nuestros enemigos y perseverancia en nuestra ruta bajo su estandarte hasta la victoria final”.

La respuesta jihadista a la campaña de Occidente deberá incluir cuatro elementos: la jihad mediante la violencia (que ya está teniendo lugar); independencia económica; la contradicción de la perspectiva o el pensamiento occidental promocionando el islámico; y la destrucción de la “entidad zionista”. “No es importante la velocidad de obtención de las metas. Lo más importante es la comprensión del plan y el mantenimiento de un espíritu de desafío”.

Conclusión

La importancia del documento de Al Alí yace principalmente en su intento de delinear una estrategia jihadista unificada, una que no ponga atención en la estructura organizacional de varios grupos, ni en la unidad organizativa. La estrategia necesita enfrentar una campaña enemiga dual: una iraní-shiíta y una occidental. El énfasis en el pluralismo organizacional del proyecto jihadista es una innovación, y probablemente sea resultado de la incapacidad de unir a todos los grupos insurgentes jihadistas en Irak. También emana probablemente del reconocimiento de que diferentes condiciones gobiernan las realidades en varias partes del mundo musulmán.

Por un lado, esta nueva aproximación puede parecer una falla en la parte de Al Qaeda de establecer un solo grupo jihadista unificado, a pesar de la declaración de un “Estado Islámico Iraquí” en el área sunnita de Bagdad y sus alrededores. El reconocimiento de este pluralismo legítimo también se refleja en el sistema de información, propaganda, y campaña de adoctrinamiento que varios grupos están prosiguiendo en Internet. En el año 2006, parecía que una suerte de tregua se había desarrollado entre varios grupos, y que una mejor cooperación en este campo había reemplazado a los anteriores enfrentamientos. También parece que a diferencia del pasado, los diferentes sistemas de información –Global Islamic Media Front (GIMF), Al-Sahab, Al-Furqan, Al-Fajr, Al-Boraq, y varios otros- actualmente actúan en armonía unos con otros. Si esto es resultado de una planificación deliberada o un compromiso, la realidad muestra que hay alguien que intenta incluirlo en una estrategia, para crear un cierto orden en el proyecto jihadista.

En cierto modo, Hamed al-Ali completa algunos de los lineamientos políticos de la política transmitida por Ayman al-Zawahiri en sus grabaciones de audio y video. No está claro si existe algún contacto entre dos de ellos, y cuán extenso es, pero hay fuertes signos de que la Jihad Global logra disponer un procedimiento a través del cual se produce un nuevo pensamiento constantemente, se aprenden nuevas lecciones, y se delinean adaptaciones a las políticas o estrategias. La clara oposición de Al Alí a la refutación radical de otros musulmanes sunníes se parece a los escritos de Zawahiri y el criticismo de Abu Muhammed al-Maqdisi de Abu Mus´ab al Zarqawi en 2005. Estos pensadores no parecen llegar a sus conclusiones como resultado de consultas mutuas o una jerarquía de instituciones, sino trazando principalmente una estrategia lógica común –por lo menos, lógica desde su punto de vista.

También hay que rescatar que la noción del enemigo shiíta es equivalente al del “cruzado judío”, aun cuando esto no es algo nuevo, sino el resultado de los hechos en Iraq y las posibilidades de lo que los jihadistas salafistas interpretan como una retirada de los Estados Unidos de Irak en un futuro cercano. El conflicto con Irán y la Shi´a ya había sido predicho a principios de 2003, en los escritos de los últimos jeques, el saudita Yousef al-Uyeri y el jordano Abu Omar Seyf, dos de los principales arquitectos de la estrategia jihadista en Irak. La enemistad hacia Irán y la Shi´a sólo había sido demonizada durante los últimos tres años. Hamed Al Ali viene ahora y la proporciona con el sello de la estrategia oficial de la Jihad Global. Sea por su propia iniciativa, o en concordancia con Al Qaeda, haciendo esto cierra la puerta a cualquier compromiso posible con Irán o la comunidad shiíta en Irak, a menos que futuras condiciones fuerce a hacerlo.

Todavía queda la cuestión de cómo Al Qaeda o la Jihad Global en general es dirigida. No conocemos el proceso exacto de toma de decisiones en Al Qaeda, o si el llamado de Bin Laden a establecer un “Consejo Ejecutivo” fue respondido. El discurso del documento de Al Alí insinúa la posible existencia de alguna forma de este consejo.

Traducido de: A Global Jihadi Umbrella for Strategy and Ideology: The Covenant of the Supreme Council of Jihad Groups. By Reuven Paz, Director,
Project for the Research of Islamist Movements (PRISM) GLORIA Center, IDC HerzliyaICT Research Fellow Enero 22, 2007
Vea el artículo original en:
http://www.ict.org.il/index.php?sid=119&lang=en&act=page&id=9415&str=Covenant

Los programas nucleares de Corea del Norte e Irán: similares pero no iguales

El reciente acuerdo quebrantando entre Estados Unidos y Corea del Norte ha sido mencionado como un ejemplo y posible precursor de las negociaciones con Irán. Es difícil juzgar la eficacia de este actual acuerdo hasta que se den a conocer sus detalles y sea realmente implementado en el campo. Sin embargo, asumiendo de forma optimista que traiga un alto al programa nuclear de Pyongyang, indirectamente no tiene nada que ver con el arsenal nuclear ya existente de Corea. Además, los expertos y analistas no están de acuerdo sobre si puede, como señaló la Secretaria de Estado norteamericana Rice, demostrar la capacidad de la comunidad internacional de imponer sanciones significativas y ayudar a asegurar que Teherán no construya su propio arsenal nuclear, o, como señaló el ex embajador ante las Naciones Unidas John Bolton, podría envalentonar al régimen iraní el hecho de continuar examinando concienzudamente su programa nuclear bajo la suposición de que los norteamericanos serán disuadidos de atacar y finalmente forzados a acceder a sus demandas.

Hay varias similitudes entre los regímenes de Corea del Norte e Irán. Ambos son regímenes represivos encabezados por líderes cuyas personalidades son cuestionables, ambos han sido criticados por Occidente por cuestiones de violaciones a los derechos humanos, ambos están en la lista de países que apoyan al terrorismo (lista del Departamento de Estado norteamericano), sus programas nucleares han levantado una oleada a través de la arena internacional, y ambos están listados en el infame “Eje del mal”. No obstante, toda comparación entre los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, y todo intento de sacar conclusiones con respecto a posibles escenarios para Irán también debe dar cuenta de las considerables diferencias entre las situaciones ideológicas, económicas, militares y geopolíticas de cada país.

Para Pyongyang las armas nucleares son un medio para atraer a Estados Unidos hacia la mesa de negociaciones, recibir concesiones políticas y financieras, y salir de la lista de países que apoyan al terrorismo. De hecho, Pyongyang no tuvo reparos en anunciar sus intenciones de desarrollar armas nucleares. Algunos incluso argumentan que lo hizo de forma tan abierta específicamente para captar la atención norteamericana y forzarlos a entablar negociaciones.

Económicamente, tras finales de la Guerra Fría y el cese del apoyo soviético, Corea del Norte se encontró en graves dificultades financieras e incluso hubo informes de escasez de alimentos y hambrunas. Esta situación se vio exacerbada por las sanciones que limitaron el comercio norcoreano. Poco dispuesto a someterse a cambiar el régimen o conceder reformas, Pyongyang no tiene mucho que ofrecer a la comunidad internacional en las negociaciones, por lo tanto necesita un programa nuclear para tener una posición ventajosa en la negociación.

Militarmente, Corea del Norte tiene el cuarto arsenal más grande del mundo y una clara ventaja convencional sobre Corea del Sur; las pocas armas nucleares que posee Corea del Norte no amenazan seriamente a Rusia o China. Por lo tanto, las armas nucleares no agregan demasiado a su posición estratégica. Ya que está rodeada por Rusia y China al Norte, Japón al Este, y Corea del Sur, al Sur, Pyongyang realmente no stand una oportunidad de convertirse en una superpotencia económica o militar, a menos que se una con Corea del Sur. Esto demuestra que Corea del Norte no tiene ningún espacio para incrementar sus influencias en la región, y por ende no necesita un programa nuclear.

En resumen: Corea del Norte no tiene mucho que ganar de mantener armas nucleares, pero sí en el marco de las negociaciones con Estados Unidos, y se encuentra en la imperiosa necesidad de asistencia financiera. Además, no tiene nada que ofrecer a la comunidad internacional a cambio de concesiones y tampoco tiene ninguna razón ideológica de peso como para tener armas nucleares; de manera que no puede darse el lujo de abandonar el plan nuclear.

Irán, por otra parte, se encuentra en una situación muy diferente. El programa nuclear iraní es una meta en sí misma y no sólo un medio de llegar a un fin. Irán proclama que su programa nuclear es sólo para uso civil, pero sus abundantes reservas petrolíferas hacen esa afirmación absurda. Parece altamente improbable que Irán, si consiguiera armas nucleares, las abandonara de buena voluntad.

Económicamente, si bien Irán no es un poder económico, casi no está en la extrema necesidad de Corea del Norte: el país cuenta con abundantes recursos naturales de petróleo y gas natural, lo que indica que Irán tendría menos necesidad de usar el chantaje nuclear para beneficios financieros. De hecho, Irán también usa su petróleo para “comprar” el favor internacional y disuadir a la comunidad internacional con amenazas respecto al suministro de petróleo. En términos de su posicionamiento internacional, a principios del siglo XXI, Irán bajo el liderazgo del reformista Khatami (Muhammad Khatami) parecía estar templando sus relaciones con Occidente bajo lo que Khatami denominó “Diálogo entre Civilizaciones”. Si Irán quería más concesiones de Occidente, habría sido mejor implementar reformas, no irritarlo acelerando su programa nuclear.

Geopolíticamente, una vez que Estados Unidos neutralizó al mayor enemigo regional de Irán, Irak, y derrocó al régimen talibán en la vecina Afganistán creando así un vacío de poder, Irán ya está trabajando para aumentar su influencia en las regiones shiítas de Irak. Por otra parte, Estados Unidos reclamó que suministra armas a los rebeldes shiítas. Siria se alineó estratégicamente con Irán, el Hezbollah respaldado por Irán continúa ganando poder en Líbano, y solamente Turquía queda en el camino de Irán. Un arsenal nuclear iraní cambiaría ampliamente el balance estratégico entre los dos e incrementaría en gran medida la esfera de influencia iraní.

Ideológicamente, el objetivo del estado iraní de exportar la revolución islámica y liderar al mundo islámico junto con el amplio rango de apoyo que proveen varios grupos terroristas, tales como Hezbollah y Hamas, sería ampliamente facilitado por un arma nuclear, lo que reduciría las probabilidades y el alcance de una posible represalia contra Teherán. También hay que señalar que Irán aceleró mucho su programa nuclear bajo el liderazgo del presidente Ahmadinejad y su cohorte radical. Si Irán es capaz de producir armas nucleares, podría ayudar a estos elementos radicales conservadores a solidificar su liderazgo, galvanizar la población alrededor del logro del país y permitir a los líderes evitar reformas.

Y lo que es más importante: siempre queda el grave asunto de que, tras su incesante negación del Holocausto y discursos sobre borrar a la entidad Zionista del mapa, Ahmadinejad constantemente transmite su ideología mesiánica y apocalíptica, que incluye la preparación del escenario para el regreso del Mahdi (el Imán oculto). Esto se hace trayendo caos al mundo. ¿Sería usar una bomba nuclear parte de ese plan?

Los eventos de las pocas semanas pasadas sugieren que la administración Bush ha entendido las diferencias entre los dos regímenes y el hecho de que sería muy improbable la renuncia de Irán a las armas nucleares, si fuera capaz de producirlas. Si bien continúa negando todo plan de atacar a Irán, Estados Unidos recientemente envió al USS John C. Stennis para encabezar una fuerza de ataque desplegada en el Golfo Pérsico junto con otras varias naves ya estacionadas en la región. Las bruscas acusaciones de Bush contra Irán por su intromisión en Irak y suministrarles armas a los rebeldes insurgentes shiítas construyen además un caso de la Administración Bush contra Teherán.

A lo largo de las últimas semanas algunas figuras predominantes en Irán han sugerido que sería mejor detener su programa nuclear y negociar con la comunidad internacional. Por otra parte, comandantes de la Guardia Revolucionaria Iraní advirtieron a los Estados Unidos contra el ataque, llevaron a cabo varios ejercicios con el fin de demostrar su resolución y capacidades y afirmaron que contraatacarían objetivos norteamericanos en todo el mundo. También amenazaron con bloquear el estrecho de Hormuz en el Golfo Pérsico, por donde pasa aproximadamente un 20% del suministro mundial de petróleo.

Mientras que Estados Unidos ciertamente prefiere el diálogo diplomático con los iraníes, es más probable que no dude en llamarlo un “engaño” iraní y evite que Irán alcance el “punto sin retorno” nuclear.

Traducido de: The North-Korean and Iranian Nuclear Programs: similar, but not the same. By Moshe Horowitz.
http://www.ict.org.il/index.php?sid=119&lang=en&act=page&id=10249&str=nuclear%20programs

05 marzo 2007

Religión y cultura como motivaciones para el terrorismo (2)

Relación entre religión y cultura

Antes de tratar la religión y la cultura como motivaciones para el terrorismo, es necesario definir ambos términos. Muchos estudiosos han intentado hacerlo, y todavía, como ocurre con la palabra “terrorismo”, no hay una única definición que genere consenso, sino más bien un conjunto de definiciones que se complementan entre sí.

Religión es un término vago que comprende varios aspectos diferentes, muchos de los cuales no son del todo objetivos. Una de las definiciones más comprehensivas de religión está conformada por cuatro dominios: un discurso cuyos asuntos trascienden lo humano, lo temporal, lo contingente; un conjunto de prácticas tendientes a producir un mundo y sujetos humanos adecuados; una comunidad que constituye una identidad; y una institución que otorgue una validación eterna. Los cuatro dominios permiten a cada ser humano aplicar su propia definición subjetiva de religión y practicarla de acuerdo a ello.

La cultura es otro término intangible que puede definirse de varias formas. Tradicionalmente se define la cultura mediante una combinación de conceptos tales como: un grupo o comunidad con una identidad colectiva que puede ser transmitida mediante una lengua, o signos no verbales, normas de comportamiento, hábitos, vestimenta, arte, etc. Ernst Gellner sostiene que cultura es “una forma distinta de hacer las cosas que caracteriza a una comunidad dada... [cultura] puede definirse como sistemas o conceptos o ideas que guían el pensamiento y la conducta”. La cultura es más flexible que la religión y por lo tanto puede surgir a partir de eventos o procesos y puede ser cambiada de acuerdo a ello.

A través de los años la religión ha evolucionado como uno de los componentes centrales de la mayoría de las culturas, involucrándose profundamente en las prácticas de la comunidad. Además, la religión es uno de los aspectos más impredecibles de la identidad cultural de toda comunidad. En muchos casos es imposible distinguir entre religión y cultura como si fueran dos conceptos separados que constituyen la identidad colectiva de una nación o comunidad específica. Entonces, religión y cultura están directamente ligadas entre sí, y la simbiosis entre ambas ha provocado consecuencias destructivas, dando como resultado (en este caso) el apoyo y la comisión de actos terroristas islámicos.

El uso de religión y cultura por las organizaciones terroristas islámicas

Religión y cultura son prácticamente inseparables, y las organizaciones terroristas islámicas utilizan esta relación para operar en dos ámbitos. El primero es el ámbito de lo religioso, en el cual la violencia en primer lugar es representada como un acto sacramental o un deber divino, ejecutado en respuesta directa a alguna demanda o imperativo teológico. El otro ámbito es el cultural: la cultura brinda la cohesión social que se necesita para legitimar al terrorismo religioso.

El terrorismo por definición no es un fenómeno islámico. ¿Entonces por qué la mayoría de los ataques en los últimos años han sido perpetrados en nombre del Islam? La principal razón es que el Islam provee el basamento religioso necesario en donde quizás se nutra el terrorismo, además de un trasfondo cultural que permite a las sociedades aceptar y apoyarlo. No obstante, es necesario destacar que muchas comunidades musulmanas en todo el mundo no se involucran con el terrorismo ni lo apoyan como un medio de obtener ningún propósito general. La ausencia de un determinado ambiente cultural necesario para perpetrar un terrorismo religiosamente motivado explica por qué el terrorismo islámico en muchos casos no surgió dentro de comunidades musulmanas en países occidentales, sino que en realidad es producto de terroristas fuera de países musulmanes.

Es imposible determinar cuál es el instigador predominante, la religión o la cultura, en relación con el terrorismo. Sin embargo, el hecho de que la religión sea parte integrante de la cultura islámica, provee la base fértil para el creciente fenómeno del terrorismo religioso.

Para comprender los motivos que llevarían al terrorismo es preciso reconocer aspectos específicos de la cultura islámica. Por ejemplo, la gloria de los antiguos imperios islámicos sirve como un importante factor en el anhelo musulmán de revivir los grandes días del Islam. Además, la cultura guerrera inherente en el Islam desde los días del profeta Mahoma, construye conceptos de castigos religiosos en nombre de Dios, venganza de sangre, honor y respeto, y una profundamente arraigada diferenciación entre musulmanes e infieles. Estos dos principales aspectos en la cultura islámica sirven como motor en la identidad colectiva de muchas comunidades musulmanas. En consecuencia, el viraje hacia la violencia mientras se usa una justificación religiosa distorsionada, parece filtrarse en el modo de vida de algunas comunidades musulmanas.

Una percepción deformada del decreto religioso junto con un particular entorno cultural puede verse en el concepto de martirio (Shahadah). Este concepto –la santificación del nombre de Dios mediante el sacrificio de la propia vida- se ha vuelto un modus operandi popular entre varias comunidades musulmanas, debido al hecho de que es un deber religioso cuya glorificación se origina a partir de la fundación cultural inherente en el Islam. Muchas sociedades musulmanas utilizan la religión para bogar por el martirio, creando “culturas de veneración al martirio”, que toman la forma de atacantes suicidas. No obstante, esto crea un problema para los musulmanes, dado que si bien el entorno cultural está listo para aceptar a los mártires, el concepto de la comisión de suicidio es inaceptable para el Islam, ya que a cualquier persona que cometa suicidio se le prohíbe la entrada al cielo (otro concepto divino en el Islam). Por lo tanto, al enfrentar la necesidad de utilizar un terrorismo suicida, la moderna “bomba inteligente” de las organizaciones terroristas islámicas, fue necesario obtener una autorización religiosa para justificar estos actos.

Un eminente erudito religioso, el Jeque Yusuf al-Qaradawi, anunció que “Las operaciones llevadas a cabo por los jóvenes musulmanes que defienden las tierras del Islam, y su religión y dignidad, son la forma más grande de Jihad por Alá. Ellos caen bajo la definición de terrorización legítima... Sostengo que es erróneo considerar a estos actos como ‘suicidas’, porque estos son actos heroicos de martirio, de hecho muy diferentes al suicidio”. Esta declaración explicó a los musulmanes que los ataques suicidas, si bien están prohibidos en el Islam, están justificados si se hacen según la voluntad de Dios, y les promete a los atacantes suicidas la entrada al cielo.

Otro erudito religioso, el Jeque Muhammad Fadlallah, también fue llamado para explicar esta contradicción entre el cielo y los ataques suicidas. Su solución está representada en la siguiente ley religiosa: “No hay ninguna diferencia entre morir con un arma entre las manos o explotarse a sí mismo. En una situación de lucha o guerra santa, hay que encontrar la mejor manera de lograr los objetivos”.

Ninguna organización terrorista puede actuar efectivamente si la sociedad que la rodea no apoya sus actividades. Mao Tse-Tung dijo alguna vez que: “La guerrilla debe moverse entre la gente igual que un pez nada en el mar”. Si bien él se refería a los combatientes de la guerrilla, los terroristas no son diferentes en su necesidad de sentirse cómodos en su hábitat natural. Por lo tanto, en momentos en que los alrededores naturales no se acomodan al terrorismo, hay una necesidad de crear el entorno cultural esencial en el que el terrorismo, y especialmente el motivado por lo religioso, pueda operar.
Yasser Arafat, el último líder palestino (y símbolo de la lucha palestina por la autodeterminación), no era un líder religioso. Sin embargo, consistentemente fomentó la creación de condiciones culturales que permitieran a los palestinos continuar en su lucha por la independencia. Uno de los métodos más populares que Arafat adoptó fue el de utilizar una terminología religiosa y retórica en sus alocuciones públicas en árabe (la lengua es un elemento fundamental en cualquier cultura). En una entrevista a la TV Nacional Palestina el 15 de Enero de 2002, Arafat explicó que los niños palestinos muertos –Shahids- son “el mensaje más importante para el mundo”. Después del primer ataque suicida femenino con bombas que mató a un ciudadano israelí e hirió a 140, Arafat dijo: “El Movimiento Fatah... elogia orgullosamente a su mártir heroína, del campo de refugiados de Alamari, la mártir Wafa Idris”.
Quizás su declaración pública más famosa fue hecha en Johannesburgo, en el medio de los acuerdos de Oslo, cuando la paz estaba cerca de alcanzarse. “La Jihad continuará, y Jerusalem no es [solamente] para el pueblo palestino, es para toda la nación musulmana... Necesitamos de ustedes como musulmanes, como guerreros de la Jihad [en árabe, Mujaheddin]”. Mediante el uso de las palabras “Jihad”, “nación musulmana” y “guerreros” en una sola frase, Arafat vinculó religión y cultura; la “Jihad” usada para ilustrar los medios, “nación musulmana” con la intención de proporcionar una identidad colectiva, y “guerreros” para representar el conjunto de normas y comportamientos inherentes al Islam.
La sociedad palestina es un ejemplo de sociedad musulmana con un entorno cultural que es una plataforma efectiva para el terrorismo motivado por lo religioso contra Israel. En el pico de la onda terrorista en 2002, la idolatría hacia los terroristas palestinos, a pesar de que su causa era más nacionalista que religiosa, ilustraba la cohesión social de la sociedad palestina y la legitimación que proveía para el terrorismo. El actual uso masivo en medios electrónicos, wallpapers, periódicos, graffitis callejeros y más, creó una cultura de terrorismo dentro de una sociedad que glorifica a los atacantes suicidas, manufactura héroes y es conminada a continuar la lucha contra los infieles (israelíes). Como resultado de este entorno cultural, el terrorismo religioso puede florecer, y el apoyo masivo que tiene entre la gente y los líderes provee la necesaria legitimación para los ataques terroristas. Por ejemplo, las Brigadas Mártires Al-Aqsa, el ala armada del Fatah (la principal organización palestina que controla la OLP), es una organización secular que usa el terrorismo para obtener objetivos nacionales y políticos para el pueblo palestino. Incluso todos los ataques suicidas llevados a cabo por sus miembros fueron hechos después de un adoctrinamiento religioso exhaustivo, que le dio al perpetrador una herramienta para auto- justificar su acto –en nombre de Dios y por la liberación de Palestina. Además, incluso el nombre de la organización, indica que sus acciones están derivadas de motivos o justificaciones religiosas, ya que la mezquita de Al-Aqsa es uno de los sitios más sagrados del Islam, y el martirio es un concepto islámico. De hecho, la cultura religiosa dentro de la sociedad palestina, si bien la mayoría de los palestinos se considera a sí mismo como secular, permite a los terroristas usar la religión como una justificación para sus actos.
Conclusiones No hay indicaciones en el Corán sobre la palabra terrorismo. Sin embargo, sabios religiosos (Faqih –experto en la ley islámica) usan la religión para encontrar modernos módulos políticos y servir para propósitos específicos, mediante el uso de interpretaciones y métodos contemporáneos. Estos sabios religiosos usan fatwas (pronunciamientos legales que no son tocantes a todos los musulmanes) y su autoridad religiosa para justificar el terrorismo como un medio necesario para satisfacer las necesidades de la realidad. Según Magnus Ranstorp: “Los terroristas buscan refugio en la religión... que determina las metas; ellos encuentran un santuario físico o psicológico contra la represión; o pueden usarlo como el principal instrumento de activismo y de acción política”. De hecho, la religión sirve como un instrumento en manos de los terroristas musulmanes para justificar sus actos, y les proporciona explicaciones morales para sus inhumanas acciones.
La cultura, por otra parte, provee la identidad colectiva y el comportamiento social que legitima y apoya al terrorismo, y también crea el entorno necesario para reclutar activistas y recaudar fondos. Sin la propia cultura, la religión por sí misma no puede ser usada como una adecuada razón para los ataques terroristas. De manera que la combinación de religión y cultura puede generar un conjunto de creencias y valores que motivan al terrorismo islámico y producen unidad social, a pesar del fervor religioso de los miembros de la comunidad.
A pesar de que frecuentemente se considera que el terrorismo es una manifestación de fanatismo religioso, cuando se observa a la actual Jihad Global queda claro que no puede separarse del trasfondo cultural ni de los eventos diarios. Como la religión y la cultura están interconectadas, habría que explorarlas en conjunto y ponerlas en el contexto político y socio-económico para poder comprender la verdadera naturaleza de la Jihad Global.-

Traducido de: Religion and Culture as Motivations for Terrorism, by Mr. Amir Frayman (ICT)
Véase el artículo original en:
http://www.ict.org.il/apage/6844.php

23 febrero 2007

Religión y cultura como motivaciones para el terrorismo (1)

Introducción

La “Guerra contra el Terror”, liderada por Estados Unidos y apoyada por otras naciones, ha sido el principal factor en la agenda internacional durante los últimos cuatro años. Muchos recursos financieros, capital humano y esfuerzos políticos y militares han sido invertidos en la campaña en curso dirigidas a desbaratar organizaciones terroristas donde sea que estén. La fuente de este terror está en los países musulmanes de Oriente Medio y el Sudeste Asiático, pero amenaza a la comunidad internacional e incluye a todos los seres humanos. Esta amenaza, que la comunidad internacional identifica con la Jihad Global, es de lejos la amenaza más peligrosa para la paz y la seguridad mundial.

Las cuestiones que frecuentemente quedan sin una respuesta clara se refieren a las características únicas de las regiones que permiten florecer al terrorismo. Se cree comúnmente que es la religión lo que motiva a las organizaciones terroristas tales como Al Qaeda y sus organizaciones asociadas, para perpetrar ataques mortales contra civiles. Sin embargo, el hecho de que sólo una pequeña minoría de musulmanes alrededor del mundo apoye o esté involucrada activamente en este tipo de ataques pone en duda si es la religión el único motivador detrás del terrorismo, y qué rol cumple la cultura en este fenómeno. La respuesta yace en la presunción de que la religión y la cultura son motivadoras interrelacionadas, y que la combinación de condiciones culturales específicas con fuertes convicciones religiosas ha resultado en el terrorismo islámico.

Surgimiento y apogeo del terrorismo

El terrorismo no es un fenómeno nuevo en la historia humana. Ha sido una parte integrante del comportamiento social por más de 2000 años, y todavía no se ha llegado a un consenso internacional sobre qué es lo que constituye terrorismo. El hecho de que no haya una única definición aceptable impone muchos obstáculos para aquellos que quieren luchar efectivamente contra el terrorismo. De todos modos, la definición más comúnmente aceptada hasta ahora es: “El uso de (o la amenaza del uso de) la violencia contra civiles con el fin de obtener objetivos políticos”. El énfasis puesto en los objetivos políticos es lo que diferencia al terrorismo de otros tipos de violencia (como la violencia criminal).

Los primeros terroristas estaban movidos por un fanatismo religioso. David Rapoport, comentó que antes del siglo XVIII y el advenimiento del nacionalismo, el anarquismo, y la ideología marxista, “la religión proporcionaba los únicos justificativos aceptables para el terror”. Los Zealots Judíos en el siglo I, los Hashashins Musulmanes y los Thugs hindúes son los terroristas religiosos más conocidos de los tiempos antiguos, cuyo modus operandi consistía principalmente en el asesinato y el sacrificio de personas. La emergencia del nacionalismo, el imperialismo y la ideología marxista condujo a un cambio en la naturaleza del terrorismo, y desde el siglo XVIII (la Revolución Francesa) hasta mediados del siglo XX (los movimientos anticolonialistas de la década de 1960), fue motivado por factores seculares mientras declinaba la influencia de la religión. Los principales rasgos de esta clase de terrorismo eran las tácticas de guerrilla, secuestros políticos, sabotajes y tumultos.

El punto decisivo para la naturaleza del terrorismo se nota en 1968. La Guerra de Vietnam y el surgimiento de movimientos de izquierda en Europa y Estados Unidos (principalmente motivados por el marxismo y el anarquismo), junto con el ascenso de la nacionalidad Palestina tras la Guerra de los Seis Días en 1967, generaron una nueva oleada de terrorismo que se expandió a escalas globales y viró desde los motivos nacionalistas hasta los étnicos y políticos. Esta forma moderna de terrorismo internacional se caracteriza por la naturaleza secular de las organizaciones y por su letalidad, actuación indiscriminada e intención de crear un caos masivo y temor entre la población objetivo.

En la era posterior a la guerra fría el mundo ha presenciado el resurgimiento del terrorismo religioso, principalmente entre organizaciones islámicas. El colapso de la Unión Soviética, que llevó al descrédito de las ideologías comunistas y marxistas, junto con el surgimiento de los valores democráticos-liberales, contribuyó al surgimiento de la religión como un sustituto de los motivos seculares. Además, el ascenso del régimen radical islámico en Irán (1979), la guerra en Afganistán (1979) y el surgimiento del régimen talibán (1996) condujeron a un marcado incremento en el número de organizaciones terroristas religiosas islámicas.

La amenza terrorista se intensificó ampliamente en la pasada década, con el surgimiento de la Jihad Global (una mutación más extrema del terrorismo internacional). Lo que distingue al terrorismo internacional de las décadas de 1970, 1980 y mediados de 1990, de la reciente Jihad Global, es una combinación entre dos factores principales: la ideología extrema inherente a la creencia radical islámica en la sacralidad de la “Jihad” personal (martirio), y los mortíferos métodos empleados junto con la predisposición al uso de armas no convencionales.

Los movimientos jihadistas globales liderados por la infame red Al Qaeda (que incluye unas 40 organizaciones asociadas y afiliadas), encabezada por Osama Bin Laden, suponen la mayor amenaza tanto para los países occidentales como para los regímenes musulmanes moderados.

26 diciembre 2006

Imágenes: El Cuerno de Africa

El Cuerno de Africa: Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía. Incluye partes de Kenia y Sudán. Pero estrictamente lo ocupa Somalia (y el estado de Puntland).

Crédito de la imagen
:
www.law.emory.edu


Somalia: ¿la Afganistán de Africa? (segunda parte)

Estados Unidos teme un modelo talibán en el Este de Africa

Pronto llegó la respuesta de Estados Unidos ante los recientes disturbios en Somalia. El Presidente Bush declaró que su país se aseguraría de que Somalia no se convierta en un refugio seguro para los terroristas. En sus declaraciones Bush afirmó que “la primera preocupación [para Estados Unidos] sería asegurar que Somalía no se convierta en un refugio para terroristas de Al Qaeda, que no se convierta en un lugar desde el cual los terroristas puedan conspirar y planear” (8).

Por otra parte, altos oficiales norteamericanos expresaron su temor de que Somalia se vea en una situación similar a lo que pasó en Afganistán, donde los Talibán tomaron el control, establecieron un estado islámico, y más tarde dieron refugio a Al Qaeda (9).

Omar Jamal, director del Centro de Justicia Somalí en St. Paul, Minnesota, sostuvo que la victoria de la milicia islámica en Mogadishu era un punto decisivo en la historia del país. “Es exactamente lo mismo que pasó con la subida al poder de los Talibán en Afganistán”, y agregó que los extremistas “están utilizando el cansancio de la gente respecto a la violencia, las violaciones y la guerra civil” para obtener su apoyo para un gobierno basado en la ley islámica (10).

Por el contrario, Ted Dagne, analista experto en temas africanos en el Servicio de Investigación del Congreso en Washington, expresó sus dudas respecto a la toma del poder marcara el ascenso de extremistas en la capital. “Los somalíes son musulmanes seculares, y la presencia de los llamados islamistas no es una introducción de una nueva religión o ideología”, afirmó Dagne (11).

El presidente de la Unión Africana, Denis Sassou Nguesso, del Congo, en una visita a Washington criticó indirectamente a Estados Unidos por su apoyo al ARPCT: “Le dijimos al Presidente Bush que era mucho más importante establecer un gobierno que ayude al pueblo somalí a tener un gobierno real” (12).

A pesar de todo, el temor de que se desarrolle un modelo de estilo Talibán en Somalia no es para nada infundado. El aumento de la popularidad y la fortaleza de la UCI, su expansión y sus probabilidades de contar con apoyo externo, sin dudas recuerda el ascenso de los Talibán en Afganistán a mediados de la década de 1990. Al momento de la publicación de este artículo, la UCI controlaba un área de aproximadamente 105 kilómetros alrededor de Mogadishu, y había conquistado Jowhar (el pequeño poblado donde se refugiaron los warlords derrotados) (14).
Ahmad: La UCI no quiere imponer un estado islamico de estilo taliban en Somalia
En una conferencia de prensa brindada en Mogadishu el 10 de Junio de este año, el líder de la UCI, el jeque Ahmad, afirmó que la UCI estaba dispuesta a entablar conversaciones con cualquier grupo que estuviera dedicado a la paz y la estabilidad en Somalia, un país desgarrado por la guerra (14). El 22 de Junio, representantes de la UCI y del gobierno somalí interino se reunieron en Khartoum, la capital de Sudán, para sellar el “Acuerdo de Khartoum”. Este acuerdo implica un reconocimiento mutuo, un cese del fuego, y el fin de las propagandas de unos contra otros. No trató el tema de la decisión del parlamento somalí de desplegar pacificadores extranjeros en Somalí, la colaboración gubernamental y el regreso del gobierno interino a Mogadishu. Estos temas serán tratados cuando ambas partes se reúnan nuevamente el 15 de Julio en Khartoum (15).

Ahmad instó a la comunidad internacional a no apoyar a los warlords, a quienes acusa de ser un obstáculo en el proceso de paz del país, y aclamó la iniciativa del gobierno de Kenia de prohibir a los warlords buscar refugio en su territorio. Ahmad declaró que la UCI localizaría a los miembros remanentes de ARPCT en la capital si las actuales conversaciones con los señores más antiguos fracasaban (16).

Ahmad alegó que la UCI no tenía objetivos políticos más allá de “permitirle al pueblo decidir su propio futuro” (17). Según él, la UCI no quiere imponer un estado islámico de estilo talibán en Somalia y no protege a militantes extranjeros de Al Qaeda (18).

A raíz de la decisión del parlamento somalí de desplegar pacificadores extranjeros en Somalia, Ahmad advirtió que cualquier intervención en Somalia, especialmente norteamericana, enfrentaría un desastre similar al de la operación de octubre de 1993 que dejó un saldo de dieciocho soldados norteamericanos y trescientos somalíes muertos (19). Protestó respecto a la intervención etíope en Somalia y apeló al gobierno de Addis Abeba para que retirara sus tropas del suroeste de Somalia (20).

Mientras tanto, oficiales de la UCI comentaron que se estaban realizando preparativos para llevar a Mogadishu bajo la ley islámica (21). El clérigo musulmán más antiguo de Mogadishu, el Jeque Nur Barud, llamó a los somalíes a aplastar la resistencia secular a la imposición de la Shari´a (ley religiosa), y rechazó los esfuerzos de los warlords y recogió el apoyo apelando a las lealtades de clanes y tribus. “Todos los somalíes deben defender a las cortes islámicas, porque esta no es una lucha entre clanes, sino una guerra contra los infieles”, dijo en una entrevista emitida por estaciones de radio locales (22).
Respuesta de residentes en Mogadishu
Los residentes de Mogadishu expresaron sentimientos encontrados frente al avance de la milicia islámica, pero invocaron el “Acuerdo de Khartoum”:

´Abd al-Qaadir Bashir, ingeniero en computación, expresó su ansiedad por la nueva situación diciendo: “El pueblo somalí está temeroso de una nueva oleada islámica de odio y renovados combates. Los clérigos islámicos quieren ser como el régimen talibán en Afganistán... esta guerra no terminará en Mogadishu (23)”. ´Asha Idris, madre de cinco hijos, dijo a AFP: “Mi temor es que interfieran con el sistema educativo y traigan la religión por la fuerza a las escuelas (24)”.

´Ábd al-Nassir Ahmad, economista somalí, difiere con Bashir e Idris y dice: “La victoria de las cortes Islámicas es el principal paso hacia el establecimiento de una paz duradera en Mogadishu. Estamos cansados de decepciones y de la retórica de los warlords” (25). De igual modo, el ex Ministro de Información Mahmoud Jama declaró en un programa de la red BBC Africa que el hecho de tener un solo grupo en control de Mogadishu por primera vez desde 1991 podría facilitar las negociaciones para el gobierno provisional con base en Baidoa, a 250 kilómetros al noroeste de la capital. Jama también sugirió que la UCI podría mejorar la situación de la seguridad en la capital (26).

Militantes islámicos extranjeros estarían siendo protegidos en Somalia

Estados Unidos cree que un puñado de militantes extranjeros ligados a Al Qaeda está siendo protegido por los líderes islámicos de Mogadishu y que son capaces de esparcir su violenta ideología a otras naciones del Cuerno de Africa y de Africa del Este (27). Otros oficiales norteamericanos, manteniendo su anonimato debido a la sensibilidad de la cuestión, recientemente dijeron que tres líderes de Al Qaeda acusados de los atentados con bombas a la embajada norteamericana en Kenia y Tanzania estaban siendo protegidos por líderes islámicos en Mogadishu. Se sospecha que la misma célula de Al Qaeda es responsable de los atentados suicidas del 2002 de un hotel de propiedad israelí en Kenya que mató a 15 personas y un intento simultáneo de derribar un avión de pasajeros israelí (28).

Hussein Gutale Ragheg, vocero para el ARPCT, dijo que militantes extranjeros estuvieron peleando junto con insurgentes de la UCI, algunos de los cuales ya han sido asesinados. Según Ragheg, entre los muertos había árabes, pakistaníes, tal vez sudaneses, y de Oromo, militantes de la vecina Etiopía. Mientras que el ARPCT acusa a la UCI de tener enlaces con Al Qaeda y de recibir refuerzos de militantes de Medio Oriente, Pakistán y otros lugares, la UCI, que llama al ARPCT “la alianza del mal y Satán”, acusa a su rival de trabajar para la CIA (29).
Sumario y conclusiones
El futuro de Somalia depende en gran medida del éxito de las conversaciones de Khartoum entre la UCI y el gobierno provisional. Si ambos lados no logran llegar a un acuerdo sobre las principales cuestiones, tales como el despliegue de pacificadores extranjeros en Somalia, la colaboración gubernamental y el retorno del gobierno provisional a Mogadishu, las luchas continuarán.

En ese caso, hay tres condiciones esenciales que podrían ayudar a la UCI a hacerse cargo de Somalia y convertirla en un estado islámico:

1. La primera condición es que el Jeque Ahmad tenga éxito en mantener a la UCI unida como lo hizo el líder talibán Mullah Muhammad ´Umar.
2. La segunda condición es la capacidad que tenga la UCI de conquistar más territorios dentro de Somalia antes de una intervención internacional masiva.
3. La tercera condición es el apoyo del pueblo somalí a la UCI. El pueblo somalí está determinado a finalizar la sangrienta guerra civil que viene sufriendo hace quince años como resultado de un régimen inestable y débil que le permitió a los warlords tomar Somalia y dividirla en una mescolanza de feudos rivales. La UCI promete mostrar la luz al final del túnel, cambiar la realidad anarquista causada por la guerra civil y rehabilitar a Somalia, justamente de la misma forma en que el Talibán prometía terminar la guerra civil entre las facciones islámicas que gobernaban en Afganistán tras la extirpación del régimen comunista y restaurar el país desgarrado por la guerra.

A pesar de todo, hay algunos factores que podrían impedir a la UCI convertir a Somalia en la Afganistán de Africa. A diferencia del Talibán, que creció como un partido unido desde las escuelas religiosas (Madrasas) en Pakistán, la UCI está compuesta por once Cortes Islámicas con diferentes objetivos, que se unieron primordialmente por la posible oportunidad de derribar los warlords.

Por ejemplo, mientras algunas Cortes están motivadas por objetivos políticos religiosos, como el de establecer un estado islámico en Somalia, sin ninguna influencia extranjera, otras Cortes están llevadas por metas tribales y económicas, y no mantienen ningún tipo de lealtad con un estilo radicalizado del Islam.

Esto hace una unión frágil e inestable. Por otra parte, a diferencia del Talibán, que fue apoyado por el Servicio Secreto Pakistaní (ISI), no hay evidencias de que la UCI sea apoyada por ningún cuerpo gubernamental.

De hecho, Etiopía y Kenia, los dos países fronterizos con fuertes lazos con Estados Unidos, están preocupados por que la extensión de los movimientos islámicos en Somalia pueda diseminarse hacia sus territorios y se oponen a la idea del establecimiento de un estado radical islámico junto a sus fronteras, especialmente Kenia, que ya ha sufrido ataques terroristas de Al Qaeda.

Incluso desde sus comienzos, la UCI enfrentó una fuerte resistencia internacional, principalmente de los Estados Unidos, mientras que el Talibán se encaminó hacia el poder sin ninguna resistencia internacional.

Finalmente, la UCI tendrá que enfrentar una fuerte resistencia del gobierno provisional y el ARPCT secular, que temen una Somalia de estilo Talibán, y de tribus locales que rehúsan aceptar la expansión de la UCI en sus tierras. El Talibán tuvo éxito en su ascenso al poder: la UCI todavía tiene un largo camino que recorrer.

¿Se convertirá Somalia en la Afganistán de Africa? Sólo el tiempo lo dirá.

Notas

(6)
"Somali Islamic militia seize town outside capital", Turkish Press, (4 de Junio de 2006); Mohammad Olad, Hassan, "Muslims Denounce U.S. at Rally in Somalia", AP, (2 de Junio de 2006).
(7) Hassan, "Islamic Militia Seizes Somalian Capital".
(8) "Somali Islamic state 'ruled out'", BBCNews, (7 de Junio de 2006); Recordó que Estados Unidos no ha estado involucrado directamente en asuntos somalíes desde octubre de 2003, cuando fuerzas especiales norteamericanas, como parte de la fuerza de paz de las Naciones Unidas, se vieron involucradas en una sangrienta batalla contra milicianos locales después de que su helicóptero Blackhawk fuera derribado en Mogadishu. Los cuerpos de los dieciocho soldados norteamericanos fueron arrastrados por las calles de la ciudad. A pesar de que no había evidencias directas de la participación Osama Bin Laden en el incidente, años más tarde Bin Laden admitió que habían sido sus hombres los que iniciaron el ataque y que habían sido enviados a Somalia unos pocos meses antes de la llegada norteamericana para entrenar a los combatientes del General Muhammad Farah 'Aideed, quien se oponía a la presencia extranjera en Somalia, y para prepararse ellos mismos para la confrontación. Tras el incidente, Bin Laden afirmó que “los soldados americanos son tigres de papel”, ver: Osama Bin Laden, en: "Usama bin Ladin: American Soldiers Are Paper Tigers", Middle East Quarterly, Vol. V, No. 4, (Diciembre de 1998), p. 77.
(9) Marc, Lacey, "Islamists seize capital of Somalia", Denver Post, (6 de Junio de 2006).
(10) Hassan, "Islamic Militia Seizes Somalian Capital".
(11) Lacey, "Islamists seize capital of Somalia".
(12) "US 'worried by' Somali Islamists", BBCNews, (6 de Junio de 2006).
(13) Mohamed Ali, Bile, "Islamists seize strategic town of Jowhar", Reuters, (14 de Junio de 2006).
(14) Mohamed Abdi, Farah, "Somalia: Islamic courts welcome US initiatives on Somalia", SomaliNet, (10 de Junio de 2006).
(15) “Mahaakim al-Sumaal tatahimu mu'adin lil-salaam bi-qatl al-sahafi al-Swidi" ("ICU blames peace opponents in killing the Swedish journalist"), al-Jazeera, (24 de Junio de 2006).
(16) Mohamed Abdi, Farah, "Somalia: Islamic courts welcome US initiatives on Somalia", SomaliNet, (10 de Junio de 2006).
(17) "Somali Islamic state 'ruled out'", Ibid.
(18) "Somali Islamic state 'ruled out'", Ibid.
(19) Mohamed Abdi, Farah, "Somalia MPs put off voting for foreign troops", SomaliNet, (12 de Junio de 2006); Osman, Zainab, "Somalia: Parliament Approves Peacekeepers into Somalia", SomaliNet, (15 de Junio de 2006); "Somali Islamists declare war on 'infidels', warlords set for battle", Turkish Press, (7 de Junio 2006).
(20) Mohamed Abdi, Farah, "Ethiopian troops base in Somalia Baidoa town", SomaliNet, (18 de Junio de 2006); Mohamed Abdi, Farah, "ICU leader appeals Addis govt. to withdraw its troops from Somalia", SomaliNet, (18 de Junio de 2006).
(21) Ali Musa, Abdi, "Somali Islamists claim control of Mogadishu", iol, (6 de Junio de 2006).
(22) "Somali Islamists declare war on 'infidels', warlords set for battle", Ibid.
(23) Hassan, "Islamic Militia Says Mogadishu Captured".
(24) "US 'worried by' Somali Islamists", Ibid.
(25) Hassan, "Islamic Militia Seizes Somalian Capital".
(26) "US 'worried by' Somali Islamists", Ibid.
(27) Marc, Lacey, "Islamists seize capital of Somalia", Denver Post, (6 de Junio de 2006); Jonathan S., Landay, "Apparent victory by Islamists in Somalia poses questions for U.S.", Seattle Times, (6 de Junio de 2006).
(28) Hassan, "Islamic Militia Says Mogadishu Captured".
(29) Lacey, "Islamists seize capital of Somalia"; Hassan, "Islamic Militia Says Mogadishu Captured".Fuente: ICT: Institute for Counter-Terrorism
Artículo original:
http://www.ict.org.il/apage/5662.php

19 diciembre 2006

Somalia: ¿la Afganistán de África? (Primera Parte)

El 5 de junio de 2006, la Unión de Cortes Islámicas (UCI), una coalición endeble de once líderes religiosos liderada por el jeque Sharif Sheikh Ahmad, tomó la capital de Somalia, Mogadishu. Tras semanas de sangrientos combates y quince años de anarquía en esta nación del cuerno de África, aumenta el temor de que Somalia caiga bajo la influencia de Al Qaeda.

“Nosotros ganamos la lucha contra el enemigo del Islam. Mogadishu está bajo el control de su gente”, dijo Ahmad. La mayoría de los líderes de la alianza secular de los señores de la guerra (Alianza para la Restauración de la Paz y Contraterrorismo – ARPCT- creada en febrero), opositores a la UCI y respaldados por los Estados Unidos, quienes están intentando erradicar a todos los miembros operativos de Al Qaeda en el Cuerno de Africa, parecen haber abandonado la ciudad. La batalla entre la milicia islámica y la alianza secular, la última de las cuales incluye miembros del gobierno provisional somalí, ha estado intensificándose en los últimos meses, con más de 300 personas asesinadas y 1700 heridos, mucho de los cuales son civiles atrapados en la línea de fuego1.

Somalia, un país agitado

Como resultado de la guerra civil que estalló en enero de 1991, Somalia colapsó y actualmente existe solo de manera superficial. El gobierno provisional de Somalia no logra imponer su autoridad, la moneda nacional no está en uso, y otras varias características de la soberanía nacional están inactivas. De hecho, la autoridad y el poder están en manos de los gobiernos de los “establishments” no reconocidos de Somalilandia y Puntlandia, y otros grupos rivales a la cabeza de gobiernos locales de oposición2.

En mayo de 1991, Somalilandia declaró su independencia completa, y empezó funcionando como una república soberana con elecciones democráticas, su propia moneda e instituciones situadas en su capital de Hargeysa. Sin embargo, todavía no ha recibido el reconocimiento oficial de las Naciones Unidas. Hay delegaciones de Somalilandia en Gran Bretaña, los Estados Unidos y en algunos países vecinos. A lo largo de la guerra civil, Hargeysa ha sufrido ataques aéreos somalíes y han sido asesinadas unas 50,000 personas. Hoy, Somalilandia está rehabilitada y representada por un régimen estable con una economía agrícola en desarrollo. En el 2006, la Unión Africana planteó la posibilidad de reconocer a Somalilandia, de manera parecida a su reconocimiento de Eritrea. Puntland declaró su "independencia temporal" en agosto de 1998 y considera su futuro como una provincia autónoma dentro de Somalia3.

Todos los intentos de unificar el país han fracasado. Tras dos años de negociaciones entre los partidos beligerantes, finalmente se celebró una reunión en Nairobi, Kenia, en octubre de 2004. ´Abdullah Yusuf Ahmad, ex líder de la región semi-autónoma de Puntlandia, fue elegido como el Presidente Federal de Transición de Somalia, y se formó un gobierno provisional, con un mandato de cinco años, conocido como Instituciones Federales de Transición (TFIs). Ali Muhammad Ghedi fue elegido como el Primer Ministro de transición. El gobierno provisorio, débil y fracturado por luchas intestinas, no ha sido capaz de entrar en la capital debido a la violencia, e incluso también fracasó en imponer el control fuera de su base en Baidoa, en la parte sudoriental de Somalia. El presidente Ahmad no visita frecuentemente el país, y su base de apoyo es débil, si no inexistente4.

En marzo del 2005, el líder islámico Hassan Dahir Aweys, un ex coronel de la armada, amenazó con una guerra santa si otra vez entraban tropas extranjeras en Somalia, y se comprometió a establecer un gobierno islámico. El 26 de Febrero de 2006 el parlamento respaldado por las Naciones Unidas se reunió por primera vez dentro de Somalia: en Baidoa, la capital del gobierno interino. Desde el 21 hasta el 24 de marzo de 2006, el secular ARPCT se enfrentó con los extremistas del UCI, dejando 73 muertos en Mogadishu. Aweys acusó a los Estados Unidos de financiar al ARPCT5.

El 2 de junio de 2006, aproximadamente 5,000 partidarios musulmanes de la UCI participaron en una manifestación llevada a cabo en Mogadishu, en la que demandaban a los Estados Unidos ("el enemigo del Islam"), terminar su apoyo al ARPCT. Los manifestantes también exigían la implementación de la ley religiosa musulmana (Shari´a) en Somalia en vez de la "constitución hecha por el hombre". El 5 de junio, tras varias semanas de sangrientos combates, la UCI tomó el control sobre Mogadishu6.

Por primera vez desde el gobierno del dictador Mohamed Siyad Barre colapsara en enero de 1991 y los señores de la guerra asumieran el poder, dividiendo a Somalia en una mezcolanza de feudos rivales, la ciudad de Mogadishu fue unificada7.

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Notas
1 "Tahaaluf Zu'ama' al-harb al-Sumaliyyin" ("The alliance of Somalian warlords"), al-Jazeera, (May 11, 2006); Mohammad Olad, Hassan, "Islamic Militia Says Mogadishu Captured", AP, (June 5, 2006); Mohammad Olad, Hassan, "Islamic Militia Seizes Somalian Capital", AP, (June 6, 2006). La UCI está respaldada por líderes financieros deseosos de terminar con las reglas arbitrarias de los señores de la guerra, así como también por mercenarios dispuestos a trabajar por cualquiera que pague por ello.
2 "Somalia", CIA Website, (7 de Junio, 2006).
3 "Somalia", CIA Website, (7 de Junio de 2006).
4 Hassan, "Islamic Militia Says Mogadishu Captured"; "Somalia", CIA Website, (7 de Junio de 2006).
5 "Key Events in Somali History", Huron Daily Tribune, (5 de Junio de 2006).
6 "Somali Islamic militia seize town outside capital", Turkish Press, (4 de Junio de 2006); Mohammad Olad, Hassan, "Muslims Denounce U.S. at Rally in Somalia", AP, (2 de Junio de 2006).
7 Hassan, "Islamic Militia Seizes Somalian Capital".
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Traducido de: Somalia - Africa's Afghanistan? Asaf Maliach, ICT Researcher.
Artículo original: http://www.ict.org.il/apage/5662.php (Institute for Counter-Terrorism)