24 agosto 2010

Lo peor de lo peor: los actuales dictadores en el mundo (3)

Yahya Jammeh, de Gambia

Un militar excéntrico y bufón que juró gobernar por 40 años, y que afirma haber descubierto la cura para el HIV/Sida. Jammeh también ha dicho que tiene poderes místicos y que convertirá a Gambia en un país productor de petróleo; pero hasta ahora no pasó nada. Narcisista de corazón, este dictador insiste en ser tratado como “Su Excelencia el Jeque Profesor Alhaji Dr. Yahvé Abdul-Azziz Jemus Junkung Jammeh”.
Años en el poder: 16








Hugo Chávez, de Venezuela

Charlatán líder de la Revolución Bolivariana. Chávez promueve una doctrina de democracia participativa en la que él es el único que “participa”, encarcelando a los líderes de la oposición, extendiendo los términos indefinidamente, y cerrando a los medios de prensa independientes.
Años en el poder: 11



Blaise Compaoré, de Burkina Faso

Un déspota de pacotilla, sin visión ni programa, salvo su perpetuación en el poder liquidando a los oponentes y reprimiendo todo desacuerdo. Compaoré ha cumplido con los más bajos valores en su ascenso al poder, después de asesinar a su predecesor, Thomas Sankara, en un golpe de estado en 1987.
Años en el poder: 23



Yoweri Museveni, de Uganda

Tras liderar una insurgencia rebelde que tomó el poder en Uganda en 1986, Museveni declaró: “Ningún jefe de estado africano debería estar en el poder durante más de 10 años”. Pero 24 años más tarde, este señor todavía está en su puesto, ganando las “elecciones” una y otra vez (los partidos políticos técnicamente son legales, pero un mitin de más de un puñado de personas no lo es).
Años en el poder: 24




Paul Kagame, de Ruanda

Libertador que salvó a los tutsis de su completo exterminio en 1994. Kagame ahora practica el mismo apartheid étnico que pretendía terminar. Su Frente Patriótico Ruandés domina todos los niveles del poder: las fuerzas de seguridad, los servicios civiles, el poder judicial, los bancos, las universidades, y las empresas estatales. Aquellos que osan desafiar al presidente son acusados de incitar el odio o las divisiones, y, por supuesto, caen presos.
Años en el poder: 10 





Raúl Castro, de Cuba

Afligido con un astigmatismo intelectual, el segundo hermano Castro ignora lastimosamente que la revolución que lidera ya es obsoleta, un fracaso abismal, totalmente irrelevante para las aspiraciones del pueblo cubano. Según él, la culpa de este fracaso de la revolución es de las conspiraciones extranjeras (que luego él mismo usa para justificar medidas aún más brutales).
Años en el poder: 2






Aleksandr Lukashenko, de Bielorrusia (o Belarús)

Autócrata y ex director de una granja colectiva. Lukashenko mantiene un férreo control sobre su país, monitoreando todos los movimientos de la oposición con una policía secreta llamada, con pésimo gusto, “KGB”. Su brutal estilo de gobierno le ha granjeado el título de “Último dictador de Europa”; incluso le dio refugio al líder derrocado de Kirguistán cuando ocurrió el alzamiento durante esta primavera.
Años en el poder: 16






Paul Biya, de Camerún

Un bandido suavecito que, según se dice, habría amasado una fortuna de más de $200 millones, mansiones incluídas. Biya ha cooptado a la oposición hacia una completa sumisión. Tampoco le preocupan las elecciones: arregló dos veces las leyes sobre las fechas límite para asegurarse de que el partido no terminara nunca.
Años en el poder: 28

De este mismo artículo, veáse además:


La Primera Parte
La Segunda Parte


Fuente: The Worst of the Worst: Bad dude dictators and general coconut heads / By: George B. N. Ayittey / Foreign Policy (july/august 2010)

véase el art. original en:
Foreign Policy

26 julio 2010

Lo peor de lo peor: los actuales dictadores en el mundo (2)

8. Mahmoud Ahmadinejad, de Irán



Un flamígero, obstinado y traidor a la filosofía de la Revolución Islámica; Ahmadinejado ha desarrollado un programa nuclear en claro desafío a las leyes internacionales y a Occidente. Es responsable de innumerables injusticias durante sus cinco años en el poder; su último delito aberrante fue conducir a sus matones paramilitares, los Basij, para reprimir violentamente a los manifestantes después de las polémicas elecciones presidenciales de junio de 2009, que muchos consideran que perdió drásticamente.
Años en el poder: 5





9. Meles Zenawi, de Etiopía
Pero que el ex dictador marxista a quien derrocó hace casi veinte años, Zenawi ha tomado medidas drásticas contra la oposición, sofocó toda posible disidencia, y manipuló las elecciones. Como un verdadero revolucionario marxista, Zenawi escondió millones en bancos extranjeros y compró mansiones en Maryland y en Londres, a nombre de su esposa (de acuerdo a la oposición) –aún cuando su bárbaro régimen recoge la friolera de $1000 millones en ayuda extranjera por año.
Años en el poder: 19





10. Hu Jintao, de China
Un déspota camaleónico que seduce a inversionistas extranjeros con una sonrisa y un arco, pero aplasta con ferocidad a los disidentes políticos con un abandono brutal; Hu tiene un férreo control sobre el Tíbet, y ahora está buscando lo que solo puede describirse con nuevas colonias en África, de donde pueda extraer los recursos naturales para sus crecientes arcas económicas.
Años en el poder: 7


11. Muammar al-Qaddafi, de Libia


He aquí un excéntrico egoísta, tristemente célebre por sus extravagantes discursos indescifrables y sus políticas igualmente erráticas. Qaddafi mantiene un estado policíaco basado en su versión del Libro Rojo de Mao (el “Libro Verde”), que incluye una solución para “el Problema de la Democracia”. Represivo en su patria, Qaddafi se hace pasar por el rey de reyes de África en el extranjero (la Unión Africana tuvo que insistir, amablemente, en que dimitiera como su jefe alterno).
Años en el poder: 41


12. Bashar al-Assad, de Siria
Un déspota pretencioso, que intenta meterse en los zapatos de su padre (son demasiado grandes para él). Assad despilfarró miles de millones en desventuras extranjeras, en lugares tales como Líbano e Irak, mientras niega las necesidades del pueblo sirio. Su extenso aparato de seguridad se asegura que la población no se queje.

Años en el poder: 10



13. Idriss Déby, de Chad


Después de haber liderado una insurgencia contra el ex dictador, Déby actualmente se enfrenta con el mismo problema: está incluido un ex funcionario de su propio gabinete, entre otros. Para repeler a los posibles golpistas, Déby ha drenado gastos sociales para equipar al ejército, cooptar enemigos de los líderes de la oposición, y ahora está construyendo un foso alrededor de la capital, N´Djamena.
Años en el poder: 20




14. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de Guinea Ecuatorial
Obiang y su familia literalmente son dueños de la economía, habiendo amasado una fortuna que excedería los $600 millones, mientras que el pueblo se encuentra en una pobreza desesperante. La extraordinaria riqueza del petróleo de Guinea Ecuatorial colocó a su PBI per cápita lo colocó en igualdad de condiciones con otros varios estados europeos –sólo si se repartieran equitativamente. En cambio, los ingresos siguen siendo un “secreto de Estado”.
Años en el poder: 31



15. Hosni Mubarak, de Egipto
Autócrata senile y paranoico cuya única preocupación es su propia perpetuación en el poder. Mubarak sospecha hasta de su propia sombra. Mantiene una ley de emergencia desde hace 30 años, para aplastar a cualquier actividad opositora, y ha estado preparando a su hijo, Gamal, para que lo suceda. No es raro que solamente el 23 por ciento de los egipcios se molestaran en votar en las elecciones presidenciales de 2005.
Años en el poder: 29




Continuará...


Ver la primera parte de este artículo




Fuente: The Worst of the Worst: Bad dude dictators and general coconut heads / By: George B.N. Ayittey. Foreign Policy (july/august 2010)






Véase el art. original en:
Foreign Policy

03 junio 2010

Cuál es la forma correcta de abordar un barco hostil


El ejército israelí admitió que fallas en la planificación y ejecución fueron las causas del desastroso operativo contra una flotilla de activistas pro-palestinos el fin de semana pasado, que dejó nueve muertos y un escándalo a nivel internacional. Con dos barcos activistas más en camino, un alto comandante de la Marina israelí prometió, para la próxima vez, utilizar una fuerza más agresiva y prepararse “como si fuera una guerra”.

¿Cuál es la forma correcta de tomar un barco?

Todo depende de la situación. A raíz del creciente problema de la piratería internacional, y la aplicación de nuevos embargos de armas, las tácticas de VBSS (operaciones de Visita, Abordaje, Búsqueda y Captura) se han convertido en una parte cada vez más importante dentro de las operaciones navales. En Estados Unidos, unidades especiales de la Guardia Costera, la Marina, y las Fuerzas Navales Especiales reciben entrenamiento en las operaciones de VBSS.

El primer paso en toda operación de abordaje es comprender qué es lo que se está enfrentando. El buque o el helicóptero que encuentra una nave sospechosa tiene que contactarse con ella y tratar de determinar si es necesario un abordaje “autorizado” o “no-autorizado”. Habida cuenta de lo que se sabía acerca de la tripulación y los objetivos políticos de quienes estaban a bordo del “Mavi Marmara”, los comandos israelíes posiblemente debieron asumir un abordaje “no-autorizado”.

En el caso de un abordaje no autorizado, hay dos opciones para subir al barco en cuestión: desde un pequeño bote o desde un helicóptero.

La Guardia Costera norteamericana, que intercepta principalmente naves pequeñas sospechosas de transportar drogas o inmigrantes ilegales, casi siempre usa los abordajes laterales.

Sin embargo, los barcos grandes, como el “Mavi Marmara” (de unas 4000 toneladas), son relativamente fáciles de defender de invasores que están subiendo por los costados, cosa que ya aprendieron los activistas de Greenpeace y los piratas somalíes. En la Marina norteamericana, solamente las unidades de Fuerzas Especiales (como los SEALs) hacen abordajes no autorizados de grandes barcos.

Las inserciones por helicóptero también tienen sus problemas.

La mayoría de los expertos dice que deberían realizarse cuando las tropas pueden deslizarse rápidamente y cuando hay una zona de aterrizaje clara para establecer su posición.

El video del ejército israelí, sobre el operativo en el Mavi Marmara, muestra que no estaba dada ninguna de estas condiciones.

En las típicas operaciones VBSS desde helicópteros, los invasores aterrizan cerca de la cabina del piloto de la nave, donde pueden tomar rápidamente el control de la nave. En cambio, la escuadra israelí aterrizó en la cubierta expuesta.

El tamaño del equipo de abordaje depende del tamaño y de la tripulación del barco a tomar, pero como mínimo tiene que tener suficientes efectivos como para vigilar a la tripulación en una sección del barco mientras que otros efectivos de rastreo buscan contrabandos, armas, o personas escondidas.

A diferencia de los comandos israelíes, algunos de los cuales llevaban solamente armas de “paintball” en la cubierta del Mavi Marmara, los oficiales de la Guardia Costera norteamericana llevan por lo menos un arma automática en cada abordaje, incluso en los autorizados.

Si no es posible un abordaje seguro, hay otras opciones para evitar que un barco haga entrega de un contrabando o que viole un embargo.

El buque de la marina puede intentar obligar que el barco sospechoso se de la vuelta con disparos de advertencia, una táctica que se reconoce internacionalmente. Con la adecuada ventaja en tamaño, un buque de la marina puede “arrastrar” a un barco civil, sacándolo literalmente fuera de su curso. (Posiblemente esta no era una opción para la Marina Israelí, que no tiene buques más grandes que un corvette).

O puede intentarse incapacitar las hélices del barco o el timón. La forma más simple de hacerlo es disparando al barco, pero el reciente auge de la piratería ha generado una industria artesanal de nuevas tecnologías de propulsión.

En conclusión: Israel parece haber cometido un error al asumir un abordaje autorizado, al escoger el sitio de aterrizaje, y al equipar de forma incorrecta a su escuadra de abordaje. Es improbable que cometa el mismo error dos veces, pero, incluso con la mejor planificación, efectuar un abordaje no-autorizado, con el mundo entero viéndolo en la televisión, es un escenario que no cubre ningún manual de la Marina.



Fuente:

Joshua E. Keating. What’s the Right Way to Board a Hostile Ship? Quickly and with overwhelming force ... or not at all. Foreign Policy (june 2, 2010)
véase el art. original en:
http://www.foreignpolicy.com/articles/2010/06/02/what_s_the_right_way_to_board_a_hostile_ship

19 mayo 2010

Mirad mis obras, poderosos, y que os llene el desespero (2a. parte)

El Niño de la Gripe Porcina


Seguramente, cuando sea más grande, Edgar Hernández va a querer que se acuerden de él por algo más que por ser el “Paciente Cero”, el primer ser humano en contraer el virus H1N1, que llevó a la muerte a más de 14.000 personas en todo el mundo. Pero La Gloria, el pequeño poblado al este de México, donde vive Edgar, de seis años de edad, está determinado a recordar su contribución (y atraer a turistas), de modo que ha erigido esta estatua en su honor. La estatua está basada en otra infame, pero mucho más antigua, obra de arte, el urinario “Manneken Pis”, de Bélgica.


Khan!!!!


En gran parte del mundo se piensa en Gengis Khan como un brutal conquistador cuyo imperio se extendió por la mayor parte de África a principios del siglo XIII. Pero en Mongolia es considerado el héroe nacional, y de paso una lucrativa fuente de turismo. Todo, desde los aeropuertos y hoteles hasta los cigarrillos y el vodka llevan su nombre, pero el colmo de esta devoción a Gengis podría ser esta estatua ecuestre de 39 metros de altura que se eleva sobre las estepas aproximadamente a una hora de distancia de Ulan Bator, la ciudad capital. La estatua está recubierta de 250 toneladas de acero inoxidable, y los visistantes pueden tomar un ascensor hacia la cima de la cabeza del caballo. El mismísimo Gengis posiblemente hubiera estado orgulloso.


Planet Hollywood, Serbia


Con la guerra civil, las dictaduras, y la pérdida de Montenegro y Kosovo, las dos últimas décadas no han sido buenas para el antiguo estado Yugoslavo. Tal vez esta deprimente historia tenga algo que ver con esta extraña tendencia de los pueblos serbios de construir estatuas de celebridades extranjeras. Estas incluyen a Silvester Stallone como Rocky Balboa, Johnny Weissmuller como Tarzán, Bruce Lee (la leyenda del kung fu), la estrella del reggae Bob Marley, Samantha Fox (la modelo devenida en cantante, británica) y el actor Johny Depp. En el pequeño pueblo de Zitiste, donde se construyó la estatua de Rocky, un lugareño le dijo, al New York Times, “Mi generación no puede encontrar modelos de roles, de manera que tenemos que buscarlos en otras partes. Hollywood puede darnos una respuesta”.


Conveniente Memorial


El héroe de la independencia de Venezuela, Simón Bolívar, soñaba con un gigantesco imperio que abarcara toda América Latina, pero aún así se sorprendería si viera su grácil imágen adornando las calles de Teherán. Una estatua de Simón Bolívar fue presentada en la capital iraní durante una visita del presidente venezolano Hugo Chávez en el 2004. Estos dos países se han convertido en estrechos socios comerciales, en estos últimos años, gracias a una serie de acuerdos energéticos y a la compartida oposición a la política exterior de los Estados Unidos. Un año antes se había presentado una estatua del erudito persa del siglo XI Omar Khayyam en Caracas.


Vida después de la muerte




Ya sea que gobiernen un pequeño pueblo en México o una superpotencia mundial, la mayoría de los líderes quiere ser recordado, y las grandes obras públicas son una forma muy fácil de dejar su marca. Pero al igual que los Lenín desmoronados en los parques de la Europa Oriental, un símbolo de la inmortalidad puede volverse rápidamente obsoleto. Aquí, el monumento Mansudae de Pyongyang representa al ex lider norcoreano Kim Il Sung señalando hacia un glorioso futuro socialista.


Fuente
The World’s Ugliest Statues: when bad art and bad politics meet. By: Joshua Keating.

29 abril 2010

Mirad mis obras, poderosos, y que os llene el desespero!!!!

Las estatuas más feas del mundo

De por qué el arte malo y la política ídem son una combinación desastrosa



El hombre del Renacimiento

A primeros días de abril, Senegal daba a conocer oficialmente el Monumento del Renacimiento Africano, una estatua de 49 metros de altura que representa a un hombre, una mujer y un niño saliendo de un volcán. La intención es conmemorar los 50 años de la independencia de Senegal, pero muchos lo ven como un monumento a la vanidad del octogenario presidente Abdoulaye Wade, quien ha hecho de esta estatua de $25 millones su proyecto favorito. Diversos grupos religiosos también expresaron su condena a este estilo artístico “pseudo-soviético” y la escandalosa figura femenina (desprovista de ropa).

Pero Wade no está solo en esta desmesurada ambición y su dudosa sensibilidad estética. Aquí hay otros diez ejemplos de por qué el arte mal y la política ídem son una combinación peligrosa.

La venganza de Koba

Las estatuas de Vladimir Lenin y Joseph Stalin alguna vez fueron omnipresentes en la Unión Soviética y en todo el mundo comunista. Si bien no es raro verlo todavía a Lenin en lugares públicos, sí es rarísimo verlo a Stalin. Pero en su ciudad natal de Gori, en Georgia, el más grande asesino serial del siglo XX todavía se yergue orgulloso en la Plaza Stalin.




Vueltas y vueltas

Saparmurat Niyazov, difunto líder totalitario de Turkmenistán, reavivó la antigua estética soviética con un toquecito de “Las Vegas” en exceso. En 1998 ordenó la construcción de esta estatua de sí mismo, bañada en oro, y la colocó en la cima de una torre de 73 metros de altura en el centro de la ciudad capital de Ashgabat. Y para colmo, la estatua rotaba a lo largo del día, de manera que siempre enfrentaba al sol. La estatua fue el punto cúlmine del intento de Niyazov de establecer un culto personal a su alrededor, que incluyó rebautizar a los meses del año en honor a los miembros de su familia, y reemplazar al Corán por la Ruhnama, un libro de lecciones espirituales escrito por él mismo. Tras su muerte, la estatua fue sacada de su pedestal y trasladada a un suburbio cercano.

Pedro el Terrible

El hecho de que el comunismo se haya terminado no quiere decir que Rusia haya dejado de construir estatuas propagandísticas grotescas. El maestro de esta forma es el artista nacido en Georgia, Zurab Tsereteli, mejor conocido por la chillona estatua marítima de Pedro el Grande, que se cierne sobre el río Moskva. Esta estatua fue encargada por (yo diría “alcahuete”), el alcalde de Moscú, el Mayor Yuri Luzhkov, y rápidamente se convirtió en una atracción turística, pero no por las razones que sus planificadores esperaban.









La lágrima de Jersey

A Tsereteli no le fue mejor en Estados Unidos. Una gran estatua de Cristóbal Colón fue rechazada por cinco ciudades americanas antes de ser embarcada a Puerto Rico, donde todavía está sin montar.

En el año 2004, Tsereteli construyó un monumento de diez pisos de altura en honor de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001; consistía en una lágrima de titanio encapsulada en bronce, que continuamente goteaba agua. La estructura se tomaba como un presente de Rusia para Estados Unidos. Primero el gobierno de Jersey City la aceptó con mucho agradecimiento, pero cuando los funcionaros locales la vieron fue rechazada sin más ni más. Después la trasladaron a Bayonne, un lugar cercano al primero, y allí también fue ampliamente criticada por los residentes: un sobreviviente del fatídico 11 S declaraba que era como “una cruza entre una cicatriz y un órgano sexual femenino”.


La Mujer del Pueblo

Kumasi Mayawati, primera ministro del estado indio de Uttar Pradesh, es muy conocida por abogar fervientemente por los derechos de los Dalitas, una casta históricamente marginada a la que frecuentemente hace mención como los “intocables”.

Pero la imagen populista de Mayawati dio un mal paso el año pasado. La Corte Suprema de la India la reprendió por haber gastado $425 millones, sacados de fondos públicos, para construir estatuas de ella misma y de otros famosos Dalitas. Mayawati sigue siendo muy popular entre los Dalitas, pero el escándalo sobre su exagerado gasto público en uno de los estados más pobres de la India continúa persiguiéndola.

Continuará...

Fuente: The World’s Ugliest Statues: When bad art and bad politics meet. Joshua Keating.

Nota: La frase del título de este artículo está tomada de un soneto llamado "Ozymandias", y publicado en 1818, cuyo autor fue Percy B. Shelley. Aquí está el soneto:

"Me encontré un viajero de antiguas tierras
que me dijo: "dos enormes piernas de piedra, de cuerpo carentes
están en el desierto. Cerca de ellas en las arenas
medio hundido, yace un semblante destrozado, cuya frente
y labio fruncido y rictus de ordenes frías
nos dicen que su escultor bien esas pasiones leyó
que, grabadas en esas cosas sin vida, aún sobreviven hoy,
la mano que de ellas se burló y el corazón que las alimentó.
Y en el pedestal aparecen estas palabras:
"¡Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes soy:
mirad mis obras, poderosos, y que os llene el desespero!"
Nada más permanece. Rodeando los despojos
de esas ruinas colosales, sin límites y somero
el solitario y llano desierto en el horizonte desaparece a los ojos."

19 febrero 2010

Estados Unidos: CiberTerrorismo

Dennis Blair, Director de Inteligencia Nacional, llamó la atención de los medios recientemente con dos importantes encabezamientos cuando presentó su Informe Anual sobre Amenazas (Annual Threat Assessment) a la Comunidad de Inteligencia norteamericana. Primero fue su declaración respecto a que los Estados Unidos están “seriamente amenazados” por ciberataques de “una extraordinaria sofisticación”. Y después, afirmó que Al Qaeda está intentando atacar dentro de los Estados Unidos en los próximos seis meses. Estas dos afirmaciones dentro del informe presentado son escalofriantes, pero no están relacionadas entre sí.

Blair dijo que los Estados Unidos enfrentan desafíos en el ciberespacio originados por estados naciones, redes terroristas, grupos del crimen organizado, individuos y otros ciberactores. “Los grupos terroristas y sus simpatizantes han expresado su interés en usar los medios cibernéticos para atacar a los Estados Unidos y sus ciudadanos”.

Por suerte, el interés no es igual. Tras levantar el espectro del ciberterrorismo, Blair no mencionó la ciberamenaza de Al Qaeda en ninguna de las cinco páginas que le dedicó a sus planes de ataque a los Estados Unidos. Ahora veremos por qué.

Si bien la infraestructura crítica de los Estados Unidos, desde las redes eléctricas hasta el sector financiero, es vulnerable a un ataque a través del ciberespacio, Al Qaeda no tiene la capacidad y las motivaciones para explotar esta vulnerabilidad. Para penetrar, mapear y dañar las redes que controlan las base industrial, se necesita un gran equipo de hackers experimentados, un montón de tiempo y una infraestructura de avanzada. Solamente un puñado de grupos, en su mayoría estados naciones, posee este nivel de capacidad, y Al Qaeda no está entre ellos.

En los últimos diez años, según la “National Counterterrorism Center´s Worldwide Incidents Tracking Database”, se ha producido 63.192 incidentes terroristas. Ninguno correspondió al ciberterrorismo. Como lo señalaba Irving Lachow en NDU, la comunidad jihadista se basaba en gran medida en un hacker ubicado en Londres, conocido como “Irhabi 007”, quien a lo sumo tenía una capacidad moderada. Desde su arresto en el 2005, hay indicios de que las cibercapacidades de Al Qaeda solamente se han desgastado. Aunque Al Qaeda sigue basándose en los delitos de baja monta para financiar muchos de sus ataques, sigue siendo incapaz de capitalizar la explosión del delito cibernético, porque no tiene la capacidad técnica para hacerlo.

Para que Al Qaeda hiciera un daño real mediante ciberataques, necesitaría invertir varios años en el desarrollo de capacidades de ataque a través de la red, y necesitaría también instalaciones de seguridad y un banco de pruebas. Entender el software de control de una red eléctrica no es una técnica de fácil adquisición ni dominio. Una cosa es encontrar la forma de hackear una red para entrar en ella, y otra cosa, bastante distinta, es saber qué hacer cuando se está adentro.

Más allá de los obstáculos técnicos, el principal objetivo de Al Qaeda siempre ha sido generar una gran cantidad de víctimas, además de inflingir un daño económico. Pero los ciberataques son, en gran medida, armas de perturbación masiva, no de destrucción. Causar un apagón o destruir los sistemas de reservas de pasajes aéreos no mataría a demasiadas personas, si es que lo hace. El peor escenario posible sería que un ataque cibernético pudiera anular los controles en una planta química o nuclear, y causar así un escape químico o una fusión nuclear. Un incidente de este tipo podría matar a miles o millones de personas. Pero por suerte los sistemas de control de plantas que podrían causar semejante daño todavía están abiertos “en el aire”, desconectados de las redes que conectan a Internet.

En los intentos de ataque a la madre patria, la organización ha utilizado definitivamente medios de baja tecnología. De los veintidós ataques frustrados desde el 11-S, todos han implicado el uso de explosivos improvisados o armas pequeñas, y todos estaban destinados a causar la muerte de una gran cantidad de personas. En sus veinte años de existencia, Al Qaeda nunca llevó a cabo un ataque con la intención de provocar un daño económico sin causar también una gran cantidad de víctimas.

Las preocupaciones por el ciberterrorismo surgen del hecho de que Al Qaeda ha expresado su interés en devastar a la economía norteamericana, y que Bin Laden ha hablado de “desangrar a América hasta el punto de su bancarrota”. Pero el contexto de estas citas es importante, y no tiene nada que ver con las aspiraciones ciberterroristas. Bin Laden ha articulado el objetivo de forzar la retirada de las fuerzas estadounidenses del mundo musulmán incrementando los costos de estos despliegues, tanto política como económicamente, hasta el punto que ya no son más sostenibles. Para ello, Bin Laden toma prestado el rol de los muyahidines, que pusieron contra la pared a los soviéticos en Afganistán durante más de una década antes de obligarlos a retirarse y, en última instancia, el colapso de la Unión Soviética.

Por menos de $50.000 y usando cúters (o trinchetas) como arma primaria, Al Qaeda pudo fue capaz de crear una respuesta militar que hasta la fecha ha costado entre mil y dos mil quinientos millones. ¿Qué clase de resultados podría obtener Al Qaeda con el hackeo? Si Al Qaeda fuera capaz de causar un apagón hackeando los sistemas SCADA, no podrían hacer más que las tres ramas que causaron el apagón del Noreste en el año 2003. Aquel suceso dejó en la penumbra a unas 50 millones de personas en los Estados Unidos y Canadá durante casi cuatro días. Los economistas calcularon el costo de tal apagón entre los $4.5 y los $10 mil millones, un bache en una economía de $14.2 billones de dólares.

Una de las cosas que Estados Unidos aprendió acerca del costo de una perturbación en la economía, es que causa una molestia de corta duración y mínima. Una tormenta de nieve de dos días no elimina dos días de actividad económica, solamente la retrasa un poco. Lo mismo sucede con el cierre de puertos y otras actividades de interrupción de servicios.

Por ahora, Estados Unidos tiene poco que temerle a Al Qaeda en cuanto al frente cibernético. Solamente un puñado de naciones sofisticadas tienen, en la actualidad, la capacidad de llevar a cabo un ataque cibernético devastador. En su evaluación sobre el programa de Modernización del Ejército de Liberación del Pueblo, Blair señala brevemente que es cierto que las capacidades de China, Rusia, y otros países, suponen una verdadera amenaza. Afortunadamente, estos países también tienen sistemas vulnerables, tienen mucho que perder cualquier conflicto, cibernético o de cualquier otra clase.

La dependencia de Estados Unidos en la Internet, y la dependencia de los sistemas automáticos conectados a ella, representan una vulnerabilidad masiva, pero no es algo que las organizaciones terroristas puedan aprovechar en un corto plazo. Lo mismo que en cualquier tecnología en desarrollo, el costo y otras barreras en la ciberofensiva están disminuyendo año tras año.

Para mantenerse por encima de Al Qaeda y otros actores semejantes, Estados Unidos necesita realizar verdaderas inversiones para reforzar la seguridad de su infraestructura crítica, empezando con los sistemas gubernamentales y militares, pero extendiéndose además hacia el sector privado, en particular hacia las redes eléctricas y la comunidad financiera. Si una infraestructura puede convertirse en arma, no debería conectarse a Internet, al margen de las salvaguardas que puedan existir. Estados Unidos necesita seguir incrementando su defensa para asegurar que cualesquiera que fueran las capacidades terroristas que se desarrollen, no sean suficientes para dañar su libertad de acción en el exterior o su infraestructura interna.
Para ver el texto completo del Informe presentado por Dennis Blair: http://www.dni.gov/testimonies/20100202_testimony.pdf
Traducido de: Cyberterrorism Hype v. Fact . By: Robert K. Knake, International Affairs Fellow in Residence. February 16, 2010

18 enero 2010

Haití

La segunda república más antigua del hemisferio occidental ha sido azotada por golpes de estados, dictadores e intervenciones extranjeras durante casi toda su historia. Pero, incluso para los estándares haitianos, estas últimas décadas han sido particularmente trágicas.


1. La dictadura de Duvalier (años 1957-1986)


Tras un periodo de inestabilidad a mediados del siglo XX, después de una sangrienta guerra con la República Dominicana y una temporaria ocupación militar norteamericana en la isla, Haití vio una luz de esperanza cuando François “Papa Doc” Duvalier, un popular ministro de salud, fue elegido presidente (en unas elecciones arregladas militarmente).
Pero Duvalier no era precisamente el gobernante humanitario que los haitianos esperaban. Duvalier se preocupó rápidamente por consolidar su poder por sobre el estado y los servicios de seguridad, enriqueciéndose él mismo y sus compinches a través del soborno y la extorsión, y construyendo un culto a su propia personalidad. Durante sus primeros años en el poder, llenó sus arcas con millones en moneda norteamericana. Se calcula que unos 30.000 haitianos fueron asesinados durante el régimen del terror de Duvalier, y muchos más huyeron al exilio.
Tras su muerte, en 1971, fue sucedido por su hijo Jean-Claude, de 19 años de edad y conocido como “Baby Doc”. Continuó con las políticas de su padre, en cuanto a represión y corrupción, pero finalmente dejó el poder y huyó del país bajo presiones del gobierno de Reagan en 1986. No obstante, la dinastía Duvalier le dejó a Haití un legado de corrupción y pobreza, del que jamás se recuperó.
2. La primera crisis de Aristide (año 1991)

En 1990, Jean-Bertrand Aristide fue elegido en lo que se consideró las primeras elecciones justas de Haití. Un ex sacerdote que había ayudado a dirigir la oposición al régimen de Duvalier, Aristide parecía una opción natural para ayudar al país a recuperar su equilibrio. Pero esta democracia experimental en el país iba a durar muy poco.
Aristide fue derrocado en un golpe militar apenas unos pocos meses después, y fue obligado a salir del país. Más de 1.500 personas fueron asesinadas. Miles de refugiados se iban a Estados Unidos en precarias embarcaciones, lo que provocó que el entonces presidente George H. W. Bush promulgara un bloqueo contra el país.
En 1994, la ONU autorizó el uso de la fuerza para sacar a la dictadura militar, y Estados Unidos tomó la delantera en la formación de una fuerza militar multinacional para llevar a cabo el mandato. Desembarcaron unos veinte mil efectivos militares, casi sin oposición, colocando en el poder nuevamente a Aristide.

3. La segunda crisis de Aristide (año 2004)

A Aristide se le prohibió formalmente postularse a la presidencia nuevamente en 1995, pero regresó al poder cinco años más tarde en lo que se consideró, ampliamente, como unas elecciones fraudulentas, por lo que perdió mucho apoyo internacional. El primer intento de golpe de estado tuvo lugar apenas un año más tarde. La frustración por la elección de Aristide fue creciendo, en protestas cada vez más violentas entre los años 2000 y 2003.



En febrero de 2004, un grupo rebelde autodenominado “Frente Revolucionario Nacional por la Liberación de Haití”, compuesto por ex militares (incluyendo varias figuras notorias de la era Duvalier), capturó Gonaives, la cuarta ciudad más grande de Haití, y comenzó a avanzar hacia la capital. Aunque Estados Unidos había colaborado en el regreso de Aristide al poder, después de su derrocamiento, esta vez la administración de George W. Bush permaneció neutral, endilgándole la culpa por esta rebelión a todos los años de corrupción de Aristide. Aristide abandonó Haití a fines de febrero, acusando presiones de los Estados Unidos para que dejara el poder.


Poco tiempo después del golpe, la ONU autorizó una misión de estabilización a Haití, incluyendo una fuerza de paz liderada por el ejército brasileño. Pero lamentablemente, a pesar de la presencia de los cascos azules, la violencia política, los asesinatos extrajudiciales, y los arrestos a miembros de la oposición, continuaron durante el gobierno interino.


4. Inundaciones (año 2004)


Como si la agitación política no hubiera sido suficiente, la naturaleza golpeó salvajemente a Haití en el año 2004, con efectos devastadores. Justamente un mes después del golpe de estado, repentinas inundaciones golpearon la frontera entre Haití y la República Dominicana, dejando más de 1.600 muertos. Luego, en septiembre, el huracán Jeanne diezmó Gonaives, dejando más de 3.000 muertos. El gobierno interino estaba casi totalmente en la bancarrota, y fue incapaz de dar una respuesta efectiva.


El efecto devastador de las inundaciones se vio incrementado por la deforestación. A causa de la muy deficiente gestión ambiental y la pobreza, se había desmontado más del 98 por ciento de las tierras forestales del país, eliminando la capa superior del suelo que podría haber detenido o aminorado el avance del agua. Los 8000 efectivos de la fuerza de paz de la ONU (que había sido destinada originalmente para ayudar en la formación de un gobierno en Haití) tuvieron serias dificultades para hacer frente al desastre humanitario. El ejército norteamericano, de forma controvertida, detuvo el despacho de ayuda durante la primera serie de inundaciones a causa de la falta de recursos.


5. Disturbios (año 2008)

Un atisbo de estabilidad política fue restaurado con la elección del presidente René Préval en 2005, pero la calma tampoco duró demasiado. Para el año 2008, un ochenta por ciento de los haitianos vivía con menos de $2 por día, y el país mismo se encontraba en las garras de una crisis alimentaria. Los medios de comunicación internacionales shockeaban a sus lectores con informes respecto a haitianos haciendo galletitas con tierra apisonada.

En abril, después de que el precio del arroz se duplicara en el transcurso de seis meses, los manifestantes llegaron a Port-au-Prince para exigirle al gobierno que tomara medidas para bajar el costo de vida o, si no, que renunciara. Los manifestantes levantaron barricadas e intentaron utilizar botes de basura como arietes para abrirse camino hacia el palacio nacional. Atrapados entre la turba y el gobierno (a quien se les acusaba de estabilizar), los pacificadores de la ONU dispararon balas de goma contra la multitud. Uno de los manifestantes le decía a la agencia Reuters, “Si la policía y las tropas de la ONU quieren dispararnos, está bien, porque al final si no somos asesinados por las balas moriremos de hambre”. Al final, el gobierno sobrevivió a la crisis, pero su credibilidad se había precipitado, y la desesperación del pueblo haitiano continuó.


6. Huracanes (año 2008)

En el otoño de 2008, Haití sufrió una serie de huracanes, y Fay, Gustav, Hanna y Ike, en el espacio de un mes, dejaron más de 800 muertos y más de un millón sin hogar. La ciudad de Gonaives, que tanto había padecido, nuevamente se llevó la peor parte. Durante mucho tiempo quedó inhabitable, y los ministros del gobierno dijeron que simplemente había que sacar gran parte de ella. Un sesenta por ciento de la cosecha del hambreado país fue destruido, y los escombros todavía seguían allí.

Si bien otros países de la región, incluyendo a la República Dominicana y Cuba, habían sido casi tan golpeados por las tormentas, el número de víctimas en Haití era casi un diez por ciento más alto a raíz de la degradación medioambiental, que exacerbó las inundaciones, y la incapacidad de respuesta por parte del gobierno.
Paul Farmer, antropólogo norteamericano y, desde hace mucho tiempo, activista en Haití, llamaba a la temporada de huracanes un “desastre no natural”, diciendo que era necesario un “Plan Marshall” para reconstruir las instituciones políticas de Haití, porque de lo contrario el país “tendría serias dificultades para sobrevivir en una temporada de huracanes”.
Pero el daño desatado en esta semana, por un terremoto de magnitud 7, posiblemente fue más de lo que este pobrísimo país hubiera imaginado.
Traducido de: The Unluckiest Conuntry. By: Joshua Keating. Foreign Policy, january 14, 2010 -véase el art. original en: